En vez de apresar delincuentes, los liberamos
La noticia conmueve. Un adolescente de catorce años clavó un cuchillo en la cabeza a una enfermera en la Unión. Le sacó una vista. La víctima fuera de peligro, se encuentra no obstante, en estado «delicado». Se trató de una acción llevada a cabo por tres menores.
Este gobierno está siguiendo la política equivocada. Siendo cada vez más indulgente con quienes delinquen. Para ello aducen que la legislación aprobada antes de la asunción de la actual administración fracasó. La misma, como es notorio, se caracterizó por emplear penas más severas y tipificar nuevos delitos.
El fundamento es que no obstante esas disposiciones las infracciones fueron en aumento en esos años. Esta es una forma equivocada de ver el problema. En primer término, es oportuno recordar que la delincuencia fue en aumento, principalmente en cuanto a delitos graves se refiere, en todas partes del mundo. La presencia de la droga, cuyo aumento del consumo no pudo detenerse en ningún sitio, ha sido determinante.
Si se realizara un estudio serio sobre este tema, relevando a la región y el mundo, estamos seguros que Uruguay saldría muy bien parado.
Somos quienes creemos firmemente en que la evolución de los acontecimientos sociales y económicos influyen en el delito. Esto no quiere decir que sea la única causa. Aún en los países más desarrollados, con mejores indicadores, se producen infracciones. Pero tampoco puede negarse la realidad de situaciones que crean mayores condiciones para delinquir. En ese sentido bueno es señalar que la crisis del 2002, con toda su intensidad, no provocó una ola delictiva de significación. Y eso se debió a que estaban los instrumentos jurídicos adecuados para respaldar la acción policial y este organismo era bien dirigido.
Bien distinta a la situación que encontró este gobierno. Con un país creciendo económicamente y bajando la desocupación. Vamos a ver cómo termina este año en la materia. Los hechos objetivos en la sociedad establecen que el delito debió haber bajado, en sus distintas modalidades.
Los resultados de la nueva y permisiva legislación hablarán por sí solos. Lo que se percibe es una mayor sensación de inseguridad por parte de las personas.
En este marco de discusión es evidente que insistir con bajar la inimputabilidad no es viable en estos momentos.
Sin embargo no debemos dejar de plantear el tema. Que por otra parte es fundamental para proteger al ciudadano.
Cada vez más las personas menores de 18 años cometen delitos más graves y en edades más tempranas. Es este un fenómeno mundial que incluso se observa con mayor intensidad en los sitios donde los indicadores sociales son mejores. En los países desarrollados. Se madura más rápido. La droga, reiteramos, es otro factor a considerar. Los adolescentes las consumen cada vez más. Los ciudadanos merecen ser protegidos.
La inimputabilidad se basa en el hecho de que los menores no tienen discernimiento suficiente cuando cometen estos actos.
Nos preguntamos, ¿puede sostenerse seriamente que el menor que clavó un cuchillo en la cabeza de la enfermera en la Unión no sabía que eso no se debe hacer? ¿Que no se debe asaltar a una mujer y herirla de esa forma? Bueno es recordar que tiene solo 14 años. ¿Cuántas veces más cometerá actos de esta naturaleza hasta que cumpla 18 años?
¿Nadie se siente responsable por lo que pueda hacer en el futuro? ¿Puede discutirse de que la sociedad debe defenderse de una persona con estas características y que la única forma de hacerlo es la cárcel? *
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