Ayer despedimos a Jaime Pérez

Con Jaime se fue parte de la historia grande de la izquierda. Un grupo de amigos y de leales adversarios lo despidieron en el Salón de los Pasos Perdidos. Los sentimientos fueron muchos, fuertes, contradictorios por momentos.

Esta vez no puedo ser periodísticamente correcto, ni políticamente correcto (por lo general no peco de esas miserias humanas). Me dolieron las ausencias. Me dolieron en el alma.

Me pregunté y me pregunto: ¿qué habrás hecho? ¿Qué habremos hecho?

Pensamos, es cierto.

Luchamos, es verdad.

Construimos la unidad, ¿quién lo duda?

Cometimos errores, seguramente.

¿Habremos lastimado a alguien en la polémica? Creo que sí, porque somos humanos, aunque eso no debe ser pretexto para nada.

El lunes a las 16 horas la Cámara de Diputados le puso el nombre a una escuela: el de Carlitos Chassale.

Con Chassale, querido Jaime, seguiremos repitiendo sus versos: «Tomamos partido hasta cuando se discute la dirección del viento».

Por eso las ausencias, porque tomaste partido.

Seguiremos tomando partido. No lo dudes, Jaime. *

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