Analicemos la innovación educativa desde las bases

Este artículo es la segunda parte de la Ponencia presentada en el Foro Educación 2005 el 8/10/05, «Educar mirando al Futuro: La innovación como alternativa real para llegar a todos y con calidad»

En la nota anterior analizábamos algunos aspectos de la evolución de las condiciones materiales de nuestras sociedades, así como las necesidades de cambio educativo que de ellas se desprenden. Continuaremos en esta y en la próxima nota con una serie sintética de propuestas.

Si nos atenemos al diccionario de la lengua de la Real Academia Española, innovar es «Mudar o alterar algo, introduciendo novedades». Y Novedad es «Cualidad de nuevo» y seis acepciones más que rondan en torno a ello.

Si vamos a concepciones algo más elaboradas respecto a los cambios innovadores nos vamos a encontrar con algunos elementos a tener en cuenta:

* Todo cambio surge de una necesidad.

* Básicamente esa necesidad se produce ante la incapacidad de resolver situaciones diferentes a las anteriores, con los mecanismos de uso normal hasta el momento.

* La solución ha de ser diferente y por tanto creativa, novedosa.

* Esa creatividad debe ajustarse a la situación, debe ser aplicable con resultados positivos.

* Los resultado de las innovaciones no se ven hasta, al menos, un buen avance del proceso.

* Durante el proceso de ejecución de la innovación hay un número importante de desajustes y errores a ser considerados oportunamente, corregidos, y ponderados en las evaluaciones de proceso y en la primer evaluación de ciclo terminado.

* En todo proceso de cambio innovador se necesita de agentes propulsores del mismo, que deberán tener cualidades particulares, ya que hay personas que lo van a resistir por diversos motivos, y también porque se generan inevitablemente un número importante de situaciones adversas.

* En educación, en particular en el campo pedagógico, en nuestro país las situaciones adversas se agravan: tenemos una historia de pocos cambios profundos en los últimos 130 años, y muchos ahogos tempranos de intentos interesantes.

* Valoremos realmente que no hay manera de estar «al día» con los contenidos conceptuales que se multiplican permanentemente, y que corren riesgo de quedar caducos cuando los alumnos terminan los ciclos.

* Valoremos que no puede ser la misma enseñanza para todos los jóvenes, tan diferentes por su procedencia socio cultural, como por sus gustos e intereses.

* Valoremos que el sistema educativo es un servicio que tiene su razón de ser en los protagonistas: los alumnos.

* Valoremos que la socialización es un objetivo fundamental para el que tiene que haber estrategias, tiempos, diseños, personal y tareas planificadas.

* Valoremos las experiencias que muestran que la formación docente, o la capacidad de acompañar procesos, o la afectividad, o la humildad de aprender junto con el alumno, o todo ello sumado ha mostrado tener más valor que el conocimiento disciplinar (ver resultados 7º 8º y 9º).

* Valoremos que habría que acordar competencias fundamentales comunes que se pueden alcanzar de maneras muy diferentes, desde materias distintas, utilizando temas diversos.

* Valoremos que las herramientas tecnológicas permiten ayudar al trabajo docente, y facilitar la labor, mejorar a la vez la calidad.

Bien: mantengamos la división de tres años de primer ciclo, y tres de segundo ciclo. Incluso demos organismos de dirección diferentes para ellos: Consejos o los órganos que sea para cada Ciclo. No hagamos distinciones entre enseñanza tecnológica y teórica: hoy no puede existir enseñanza «a   tecnológica».

Establezcamos una serie de competencias comunes a alcanzar (en comunicación, en socialización, en pensamiento científico, en ciencias sociales, en ciencias naturales) y dejemos una amplia posibilidad de contextualización real de los programas: a la realidad del centro, al interés del grupo y al individual. Contemos con dos o tres docentes por grupo y con dedicación total en el centro. Que a su vez atiendan a dos o tres grupos cada uno y no más: de tal modo que puedan conocerse con sus alumnos, convivir, a la vez aseguren su lugar de trabajo, y a su vez puedan percibir un sueldo decoroso.

Dividamos dos o tres grandes campos: Socialización, Ciencias Sociales o humanas, Ciencias Naturales o experimentales…

Si el tamaño del centro lo permitiera, podríamos contar con docentes de laboratorio, que fueran los referentes disciplinares, los tutores específicos en dichos temas, los soportes en profundidad.

En el campo de Socialización se deberá manejar el deporte, la recreación, el arte, tiempos para establecer vínculos de convivencia, trabajar el trato con pares y diferentes, con conocidos y desconocidos…

Deberá haber un espacio tecnológico donde el saber se ponga en práctica: no clases de computación sino uso de la informática para el aprendizaje y la producción propia; no clases teóricas sobre plantas, sino plantas reales que analizar científicamente, sus producciones, sus usos, su rendimiento económico…etc.

Pensemos en una reconceptualización de la labor docente. Docentes que no van a «dictar» clases tradicionales sino que van a acompañar procesos que los estudiantes diseñan con su ayuda. La carga de información no ha de estar en ellos: utilicemos los diversos medios tecnológicos. Tampoco cargarían con la certificación: debe ser externa a la clase (aunque no necesariamente externa al centro educativo). Pensemos en dos turnos, docentes de dedicación completa en las condiciones mencionadas y también podremos mejorar la retribución.

Pensemos en docentes estimulados por una carrera basada en su capacidad, su competencia probada, y que por ello signifique mayor reconocimiento económico y social. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje