Propaganda subliminal tabacalera
Aunque discrepe con las medidas del Presidente en contra del consumo del tabaco, mi vicio no es tal como para negar la evidencia científica. Luego, tampoco para reconocer lo bien intencionadas que están. Cierto que de buenas intenciones, dice el saber popular, está empedrado el camino al Infierno, pero no creo que este sea el caso. Aún cuando roce el derecho de informarse, dudo que conlleve el de des-informarnos (1). Por desgracia, no puede decirse lo mismo de todos, y menos del monopolio privado de la TV uruguaya.
Allí han aparecido algunas vistosas tandas publicitarias, que incurren en flagrantes casos de propaganda subliminal. Algo que debiera proscribirse, como lo ha hecho la reciente legislación venezolana en la materia. Aunque en nuestro país esta veda no cuenta con un respaldo normativo expreso, en el Decreto de 1978 (2), reglamentario del Decreto-ley de la Radiodifusión, ambos provenientes de la dictadura, la proscripción de tal práctica desleal debiera aplicarse por los principios generales, etc.
Cierto que «…el término de percepción subliminal fue popularizado por F. Myers en 1903 para designar aquellas percepciones basadas en estímulos que no llegan a traspasar el nivel del umbral de la conciencia, bien por ser extremadamente débiles, o por desarrollarse en un tiempo extremadamente breve. Debido a ello no pueden llegar a ser recordadas ni acceder a ser pensadas críticamente por la conciencia pero, no obstante, según los defensores de esta tesis, sí pueden incidir sobre la voluntad.» (3). Para bien o para mal, «Smith y Erikson realizaron un célebre experimento en 1955 que ponía de manifiesto la existencia de este tipo de percepciones. Otro célebre experimento fue el efectuado en un cine de los Estados Unidos de Norteamérica, en el cual se puso de manifiesto el importante papel que puede jugar esta percepción ya que, al intercalar imágenes publicitarias con un tiempo de exposición de 1/3000 de segundo entre los fotogramas de la película que se proyectaba, en el entreacto se produjo un notable aumento de ventas (hasta de un 57,5%) de los productos anunciados» (4). Con el correr del tiempo, se descubrió, confesión mediante, que este último no pasó de ser una mera táctica marketinera dentro de una muy bien montada estrategia de marketing… para su Agencia Publicitaria. En pocas palabras, otra mentira en esta especialidad «académica», tan presta a des-informarnos.
¿Puede, entonces, declararse la validez de esas prácticas, deliberadamente mentirosas, por su total falta de fundamento científico?
No, de ningún modo. A pesar de que «De hecho, en la actualidad todavía muchos investigadores niegan la existencia de una percepción subliminal propiamente dicha, (…) es una tesis mayoritariamente aceptada entre los psicólogos y neurofisiólogos» (5). Ergo, si bien nadie cree ya en que la mera inserción de una imagen imperceptible en un filme, visto en un cinematógrafo, como ejemplo de percepción subliminal ilegal y amoral (6), es porque la cosa no resulta, por suerte, tan sencilla. No porque no ocurra sino por su ineficacia, por lo que se está lejos de negar la eficiencia del fenómeno en sí. Siendo esto cierto, la ilicitud de los spots publicitarios que caen de lleno dentro de lo que la mayoría científica entiende como «percepción subliminal», debiera quedar proscripta (7). Y en verdad, hecho un análisis exegético completo, efectivamente lo está.
Sin embargo, en estos días se están transmitiendo tandas que muy probablemente caerían dentro de tal tipificación. La más light, la del BSE y la VW, en donde fuerza y seguridad se entremezclan en un mensaje que –a poco que se reflexione, se advierte– contiene un doble contenido. La fortaleza del escarabajo, paga o gratuita, con la seguridad que nos brinda el BSE. La más dura, la que promociona a los cigarrillos Nevada, que por desgracia son los que fumo mientras escribo, con motivo de «…la Fiesta de la X». Sus imágenes al son de «Cantamos tu misma canción», «Animate, así como sos. Animate, tal como sos», «Así como sos, así como es, uno por uno…», etc., sin ninguna prevención preceptiva incluida, constituyen todo un ejemplo de lo subliminal.
Quede claro, terminantemente claro, que en nuestra modesta opinión se trata de dos de las mejores producciones en lo que va del año. No estamos juzgando, ni por asomo, el aspecto estético de tales cosas, pero sí su dimensión ético-jurídica.
Esto es, su impacto en la res pública. Mientras prendo otro Nevada, no puedo menos que sentir la paradoja de la lectura «Fumar puede generar cáncer…», etc., impresa a media cajilla, con la ingeniosa burla televisiva a esa misma campaña presidencial.
¿Qué conclusión puede extraerse de este paralogismo? Por lo pronto, que «… si la publicitación social alcanza el relieve que muestran los comentarios anteriores, su presencia se patentiza igualmente en lo que se refiere a unos medios que (…) pierden crecientemente su carácter de medios de comunicación y se transforman paulatinamente en soportes publicitarios» (8). Meros «soportes publicitarios»…
1 «Los anuncios son noticias. Lo malo es que siempre son buenas noticias… La publicidad, que en aquellos momentos iniciales venía a constituir la excepción en el universo massmediático rebosante de malas noticias (ya que casi toda noticia periodística que se precie ha de ser, por definición, mala noticia), ha ido tiñendo la felicidad a compás de su propia expansión los terrenos cada vez más espaciosos donde se insertaba…» (CARO, Antonio »LA PUBLICIDAD QUE VIVIMOS», Madrid, 1994, pp. 63 y 64).
2 Decreto 734/978, de 20/12/78, que se rotula «Reglamenta la Ley Nº 14,670 que estableció normas referentes a los servicios (de radiodifusión) considerados de interés publico» por «Ley de Radiodifusión» Nº 14.670, de 23/7/97. Resultaba comprensible que «The Big Brother» eludiera la proscripción de tan utilísima práctica… cosa harto dudosa dentro de un régimen democrático-republicano (cf. Art. 72 de la Const.), que además- define a la radiodifusión como un «servicio de interés público» (Art. 1.º de la Ley cit.).
3 Diccionario de Filosofía Herder, versión en CD R., voz «subliminal».
4 Ãdem
5 Ibidem
6 No pretendo validar, ni por asomo, concepciones integristas, que ven satanismos por doquier, como en «LA MUSICA SUBLIMINAL», etc. (ejem.: //home.coqui.net/proconci/index2.htm). Esto es, «La tercera técnica para ocultar un mensaje en las ondas sonoras de un disco se llama backward masking o enmascaramiento al revés…», con lo que se condena a diestra y siniestra diversas manifestaciones, en especial de la música latina. Pero tampoco renegar del 110% del fenómeno.
7 Cf. «LA PUBLICIDAD SUBLIMINAL Una ilegalidad en la que nadie ha reparado donde se manipula la mente humana», en web de la «Sociedad Hispano-Americana de Psicología Aplicada» (Madrid, España).
8 CARO, Antonio, Op. cit. p. 35. *
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