El poder mediático atenta contra la democracia
Nuestro país vive un momento caracterizado por tensiones importantes muchas de las cuales no afloran con nitidez a una atmósfera diáfana para su conocimiento público.
En el tratamiento de los asuntos que preocupan a la población el papel de los medios de comunicación de masas tiene una responsabilidad especial y significativa.
De hecho, el tratamiento mediático de las cuestiones que preocupan antecede y se sobrepone al abordaje desde el sistema institucional, a la acción parlamentaria y de los partidos políticos.
Normalmente los partidos y las instituciones democráticas trabajan con la papilla ya masticada por los medios de comunicación de masas.
Como ha dicho el ministro Díaz, en el programa «Amargueando» que se difunde por 1410 AM LIBRE: «En nuestro país hay un poder mediático que atenta contra la democracia». El jerarca sostuvo a la vez que por ese poder la democracia tiene flancos débiles. «Cuando tú no manejas los medios, si tú das los textos, tienes que darlos todos, no le vas a hurtar una parte de ese texto y si ellos sólo toman esa parte y hacen una campaña mediática sobre esa parte es también muy difícil, no es ingenuidad, es impotencia, porque hay un poder, el poder mediático, más fuerte que otros poderes democráticos», explicó Díaz.
El ministro se preguntó «a este poder mediático que tiene tanto fuerza, ¿quién lo eligió, qué pueblo está detrás de ese medio? En cambio nosotros somos gobernantes elegidos, nuestros parlamentarios tienen un respaldo, es un poder democrático el que sale de las urnas, pero este otro poder, ¿qué carácter democrático tiene?
Hay poca democracia cuando los medios de comunicación son oligopólicos, esa es la prueba de la baja intensidad democrática que vamos teniendo. Antes tenía menos importancia, porque eran medios escritos; siempre hubo una predominancia de los medios de los grandes partidos llamados tradicionales, pero hoy con la televisión, la radio y demás, la acumulación de poder en torno a un pequeño núcleo es un verdadero flagelo de la democracia uruguaya, que hay que decirlo con todas las letras», culminó Díaz.
A estas consideraciones locales se podrían agregar las formuladas por Ignacio Ramonet, director de la prestigiosa publicación «Le Monde Diplomatique». El periodista desarrolla el concepto de lo que llama la inseguridad informativa, fenómeno que tiende a acentuarse a nivel planetario en los últimos años.
(…) «la crisis (de la prensa escrita) tiene también causas internas, que obedecen principalmente a la pérdida de credibilidad de la prensa escrita. En primer lugar porque ésta pertenece cada vez más –como hemos visto– a grupos industriales que controlan el poder económico y que están en connivencia con el poder político. Y también porque la parcialidad, la falta de objetividad, la mentira, las manipulaciones o simplemente las imposturas, no cesan de aumentar. Sabemos que no ha existido ninguna época dorada de la información, pero actualmente esas derivas han alcanzado también a los diarios de calidad.» (…)
«Al igual que la alianza cada vez más estrecha entre los medios de comunicación y los poderes económicos y políticos, han causado un daño terrible a la credibilidad de la prensa. Lo cual revela un inquietante déficit democrático. Domina el periodismo complaciente, al tiempo que el periodismo crítico retrocede» (…)
«Cada vez más ciudadanos toman conciencia de esos nuevos peligros y se muestran muy sensibles respecto de las manipulaciones mediáticas, convencidos de que en nuestras sociedades hipermediatizadas, vivimos paradójicamente en estado de inseguridad informativa. La información prolifera, pero sin ninguna garantía de fiabilidad. Asistimos al triunfo del periodismo de especulación y de espectáculo, en detrimento del periodismo de información. La puesta en escena (…) predomina sobre la verificación de los hechos.»
En Uruguay ese fenómeno está en pleno desarrollo y no hay acontecimiento nacional o internacional que escape a la tentación de los poderes mediáticos aliados a las derechas políticas, como lo demuestran en estos días algunas actitudes asumidas frente a la aparición de flagelos que preocupan a la gente. *
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