¿El juez Garzón no merece credibilidad?

Distintos medios de difusión informan que el Presidente de la República anulará decreto del gobierno anterior por el cual se expulso del país al «ETARRA» Jesús María Lariz Iriondo.

Conviene recordar que en caso de aprobarse esa medida, la misma no solo será firmada por el Primer Mandatario, sin duda también lo harán el Ministro del Interior, Dr. José Díaz y el de Relaciones Exteriores Reynaldo Gargano.

Se trata de dos uruguayos que vivieron en España durante el gobierno de facto. Se les conoce, principalmente al primero, como vinculado desde siempre a los integrantes del grupo terrorista vasco que han vivido en Uruguay o quienes se acercan a nuestro territorio en forma esporádica.

La noticia, de confirmarse causaría por lo menos asombro. En primer lugar porque el Dr. Tabaré Vázquez, es sabido, cuida tener buenas relaciones con el gobierno de España. Y justamente sus colaboradores no siempre lo ayudan en este propósito. Por lo pronto en su mandato ya tuvo que acceder a una entrevista donde el Embajador de ese país exigió que le recibiera sin compañía. Un hecho realmente insólito.

En aquella oportunidad la causa de esa tensión estaría vinculada a gestiones o expresiones del Canciller de la República sobre el trato que ese país da a la Colonia uruguaya. Desde entonces la posibilidad de que Reynaldo Gargano pudiera ser el próximo Embajador ante España no se volvió a mencionar en medios de prensa.

Ahora tendría que intervenir el Dr. Díaz en el decreto que anula la expulsión. ¿Tendrá esto las mismas consecuencias que para Gargano?

Lo cierto es que Jesús Lariz es reclamado por el Juez Baltasar Garzón por voladura de un vehículo policial en el país Vasco en 1984. En el atentado hubo dos heridos pertenecientes a las fuerzas del orden.

La Audiencia Nacional Española lo requiere por tenencia ilícita de explosivos y armas y por «estragos» y detención ilegal.

El Juez Garzón es una figura ampliamente conocida en el país y la región por solicitar la captura de presuntos violadores de los derechos humanos durante los gobiernos dictatoriales que vivieron los países de Sud América en la década de los setenta.

Se le elogia y pondera por esta acción. Sin duda que los integrantes del gobierno actual lo han hecho con insistencia.

Entonces cabe preguntarse a propósito de esta doble conducta. Se intenta cumplir con los requerimientos del magistrado español cuando sus decisiones son afines a determinada línea política y se le desestima cuando ocurre lo contrario. No se puede, es evidente, subordinar una posición jurídica a consideraciones de ese tipo.

Si se desestima un pedido de captura de Baltasar Garzón a un connacional, parece difícil pueda luego considerarse de recibo todo planteamiento cuando se trata de personas que no tienen esa condición y cometieron sus presuntos ilícitos fuera del territorio de ese país.

Sería una clara muestra de incoherencia por decir lo menos.

Bueno es recordar que Garzón fue incluso homenajeado recientemente en Buenos Aires, por parte de organizaciones que reivindican el juzgamiento de quienes violaron los derechos humanos en la Argentina.

Justo allí se encuentra Jesús Iriondo en estos momentos.

El gobierno de ese país, tan proclive a planteamientos como los de esta persona, no le dio asilo. Es más, se niega a hacerlo y solo en forma precaria, mientras estudia el caso y el pedido de captura, le acepta en su territorio.

Por más amistad que se tenga parece difícil que las relaciones entre los gobiernos de Uruguay y España mantengan buena sintonía en caso de que un decreto de esta naturaleza se apruebe.

En pocos meses estamos asistiendo a una serie de acontecimientos en materia de política exterior que demuestran, en forma clara, cómo las afinidades ideológicas quedan de lado cuando se gobierna y deben defenderse intereses nacionales. Por lo pronto los desencuentros con España ya señalados, y los que se producen a diario con la Argentina por las plantas de celulosa y otros temas, lo demuestran.

Mientras tanto, el caso de «operación Unitas», se siguen en algunos aspectos las políticas de administraciones anteriores.

Da la impresión de que la «política exterior» de este gobierno parece un tanto errática. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje