¿Qué hacemos con el Banco Hipotecario?
Dialogar, escuchar, para crecer mutuamente en esta etapa donde hacen sus primeras armas de gobernar, uruguayos que de las buenas intenciones de algunos de ellos no dudamos.
En el año 1976 en un informe a la Comisión de Vivienda del Consejo de Estado (período dictatorial) expresa el presidente del BHU respecto al cooperativismo de ayuda mutua: «La situación trajo como consecuencia la formación de un número importante de cooperativistas que fueron llevando a un nucleamiento de todo el sector o de todo el movimiento cooperativo que, en buena parte, no se adecua totalmente con la idiosincrasia de nuestros ciudadanos y que en muchos de los casos contiene dentro de sí facetas que pueden preocupar desde algún punto, ya que pueden llegar a afectar la seguridad nacional.»
Esta definición fue acompañada de una práctica en consecuencia al pensamiento, que se tradujo en cifras donde la inversión a los promotores privados significó el 51,6%, las sociedades civiles 31.3% y el sistema público un 13,3%; las cooperativas en el año 1982 igual período que los datos anteriores un 3,8%.
A esta discriminación había que sumarle la persecución, cárcel, permisos en comisarías para realizar asambleas, etc.
¿Por qué debemos aceptar hoy que nos digan que por estar en cuentas del BHU somos todos lo mismo?
Pues cuando el advenimiento de la democracia el primer gobierno de Sanguinetti nos trató y discriminó peor aun, cuestión no comprendida por la sociedad, tal vez por haber idealizado el momento de cambio, situación que hoy podría estar repitiéndose.
También debemos recordar hoy más que nunca cuando se insiste en que todos somos iguales, la Ley 15.501 con la cual la dictadura intentaba borrarnos proponiéndose pasarnos a la Ley de Propiedad Horizontal.
En esa época declaraba el doctor Luongo, presidente del BHU ante la pregunta de un periodista: «¿Por qué, si la unión hace la fuerza, se pretenden desunir a los cooperativistas?», Luongo responde que se trata de evitar que esa fuerza se ejercite contra el Banco; y esa, y no otra es la verdadera razón de esta ley…
Qué hubiera acontecido de haberse concretado dicha ley, ya lo conocemos: más exclusión, más marginación.
A todo esto, estamos totalmente convencidos de que los logros obtenidos fueron producto de la permanente movilización y denuncias sobre corrupciones en el BHU y sobre desvíos del Fondo Nacional de Vivienda que pagamos con 169 detenidos en la marcha hacia Punta del Este y como dice el refrán, ningún cordero se salvó balando, o sea individualmente nunca superamos nuestras carencias, sólo y gracias al colectivo hemos dignificado nuestras vidas y nunca renunciaremos a dicho principio.
Debemos entender y atender a los uruguayos según su capacidad de aporte, lo cual lleva a que muchos esperan y esperaron créditos del Estado con el único esfuerzo de abrir una cuenta por tener capacidad de ahorro; nosotros en cambio esperamos con cascos, palas, picos y metidos en zanjas pues el único aporte posible son nuestros brazos, el trabajo, la ayuda mutua.
Por tal nuestro orgullo es el trabajo, el que enarbola nuestra dignidad; por lo tanto las medidas gremiales son para que se pague lo justo, sin incremento de cuotas unilaterales con la finalidad recaudadora para pagar una deuda que no es social sino financiera.
En este marco de negociación por la permanencia y el repago de créditos no somos oportunistas y funcionales al tiempo que corre y lo demuestra que nuestras medidas de pago en cuentas paralelas vienen siendo aplicadas desde el año 2000.
Por ello ante titulares que plantean qué hacer, anteponemos qué hacemos con el Banco Hipotecario, pues nadie debe decretar soluciones sin la participación activa de la sociedad, escuchándola, atendiéndola y comprendiéndola.
Las cooperativas de usuarios de Fucvam nunca hemos dejado de pagar, sí hemos tomado medidas gremiales pagando en cuentas paralelas.
De no comprender esto, corremos el riesgo de confundir e interpretar actores y momentos políticos en una relación equivocada como pudo ser en el período dictatorial confundir presos políticos con presos comunes.
Debemos ser francos y aprender de la historia reciente para no caer en discursos alentadores pero no involucradores de participación, pues la instrumentación de los dichos dejan entrever que sólo podremos avanzar cuando haya recuperación económica y no a partir de la creatividad y movilización de recursos humanos o materiales.
Hoy la participación es ver mediáticamente a los iluminados proponer recetas a todo, como diciendo ya te daremos soluciones y sólo queda esperar sentados.
Al decir de un compañero, proponer salidas que significan «uruguayos aguanten y esperen», esconde una actitud de subestimar e imponer, pues no hay que olvidar que el dictador para abajo, es sumiso para arriba. Si no, miremos el período de los milicos donde reprimían al pueblo, lo postergaban, y en cambio pagaban la deuda religiosamente.
A la hora de proponer soluciones los funcionarios del gobierno deberían tener claro que una medida no es aplicable por igual para todos, pues por algo tienen normativas internas que establecen claramente que deben proponer una alternativa más económica a aquellas familias que no puedan pagar, garantizando su permanencia en la vivienda, así como subsidios para aquellas cuyo relevamiento socio económico así lo indique. No olvidarnos: que pague más el que tiene más y que pague menos el que tiene menos.
A seguir dialogando pero sabiéndonos escuchar, sin fundamentalismos económicos que han arrasado la patria de Artigas con un millón de pobres. *
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