Veladas amenazas de clubes militares
En su edición del día de ayer el matutino El País transcribe un comunicado suscrito por el Centro Militar y el Círculo Militar, cuya importancia no debiera ser desdeñada.
Tal como lo hemos señalado muchas veces, el Centro Militar no es una institución exclusivamente de ex militares sino que participa de ella un gran número de oficiales en actividad. Es más, se podría decir que la gran mayoría de los oficiales en actividad son socios del Centro Militar y participan de algunas de sus actividades, dado que el formulario para afiliación a dicha entidad les es presentado a los jóvenes oficiales en el momento de su graduación. Y la costumbre es que la inmensa mayoría firman esa adhesión.
Obsérvese que, de acuerdo con normas claramente expresadas en la Constitución de la República, a los militares en actividad les está prohibida toda clase de actividad política salvo el voto. Se trata de un principio adecuado que, desde hace bastante tiempo, se ignora olímpicamente por parte de las autoridades. Ahora bien, cuando la acción supone un ataque al gobierno legítimo parecería que se está acercando la hora de «llamar a capítulo» a quienes desarrollan con febril entusiasmo estas prácticas inconstitucionales.
En lo sustancial, y de acuerdo con el matutino aludido, el comunicado firmado por los «clubes» militares sustenta lo siguiente: «En los últimos meses se ha venido observando una coordinada campaña de desprestigio contra las Fuerzas Armadas por parte de ciertos sectores de la actividad nacional que es apoyada y amplificada por algunos medios de comunicación que le dedican diariamente abundantes espacios», comienza diciendo el mensaje suscripto por el Centro Militar y el Círculo Militar.
De dicha campaña los militares retirados atribuyen responsabilidad al gobierno, del que señalan ha tenido un «manejo inconveniente de esta delicada situación», y agregan que le ha «faltado la necesaria reserva y ponderación que estos casos requieren».
Los retirados se quejaron, asimismo, de que los sectores oficialistas no han comprendido la actitud de los mandos militares que «se interpreta indebidamente como resignación o debilidad».
«La defensa de los derechos humanos cuya exaltación en su esencia compartimos, cuando es utilizada en forma unilateral y para ocultar sentimientos de encono y revanchismo omitiendo citar el origen de todos los males que se cuestionan, la rechazamos por injusta e inmoral», señala el mensaje en su parte medular.
Las demandas formuladas por los Centros Militares no pueden ser analizadas fuera del contexto general que se vive en el país a partir de la decisión del presidente Vázquez de iniciar investigaciones sobre los desaparecidos que los gobiernos anteriores habían clausurado en actos de gobierno absolutamente reñidos con los principios del derecho humanitario.
La velada amenaza que emiten los militares se inscribe en la tensión existente entre el Poder Ejecutivo y la alta oficialidad de las Fuerzas Armadas, a partir de la orden dada por el Presidente de indagar en unidades militares acerca de la existencia, o no, de enterramientos clandestinos.
En ese contexto adquieren particular relevancia las declaraciones formuladas por el senador Rafael Michelini a Búsqueda en el día de ayer: «El problema de las Fuerzas Armadas hoy es que glorifican el pasado. No se dan cuenta. Están ciegos. Todavía glorifican ese pasado, cuando lo que deberían hacer es desterrarlo.» (…)
Refiriéndose a los obstáculos para avanzar en las investigaciones, el senador del Nuevo Espacio ha agregado algunas consideraciones que vale la pena tener presentes: «En un escenario donde los militares que violaron los derechos humanos nos la sigan haciendo difícil, y ahora con un gobierno que está contra la impunidad, habrá que buscar medidas creativas. No dudo que en algún momento se pueda aprobar aquí en el Parlamento una ley que obligue a decir la verdad sobre esos temas, a personas que estuvieron en los grados y en las instancias correspondientes, con sanciones penales bien importantes si no lo hacen.» (…) *
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