El producto mundial y los distintos niveles de desarrollo
El 19,8 por ciento de la población mundial genera el 64,4 del producto. El ochenta por ciento restante, el 35,6%.
El continente que tiene más producto es Asia, con el treinta y cinco por ciento. Posee el cincuenta y nueve de la población. Mas espectacular resulta leer las cifras de América del Norte (Estados Unidos y Canadá) con una participación del 23,8 del producto con solo un 5,5 por ciento de la población.
América Latina aparece con un 9,1 por ciento del producto y 8,7 de la población.
Estas cifras ponen en evidencia el diferente nivel de desarrollo de las regiones y, en algunos casos, por ejemplo en América Latina, dentro de ellas.
Las cifras fueron tomadas del informe que sobre el tema presentó el Banco Mundial en 1977. Estudia la evolución del producto y la población en el período comprendido entre l980 y ese año.
Los países de altos ingresos tenían ese año un producto per cápita (producto bruto dividido por el conjunto de la población) de 25.700 dólares. En América Latina el mismo es de 3.880.
Resulta significativo ver la evolución en el período. En 1980 el producto per cápita en los países latinoamericanos era de 2.197 dólares. En los de altos ingresos de 9.579. Cuatro veces superior entonces, pasó a serlo seis hace ocho años.
Sin embargo cuando observamos dentro de nuestra región esa evolución, vemos que también aquí las diferencias aumentaron. El producto per cápita en el período creció en el Cono Sur (incluye a Chile) un 148 por ciento. Es decir que nuestros países se acercaron a los desarrollados.
La media del continente, no obstante, bajó por la mala performance de las otras zonas. La andina solo creció 52 por ciento. América Central un 54,6 y México 52,9.
La media mundial de producto per cápita creció un 105,5 por ciento. El producto lo hizo en un 172,5. Ambas cifras no evolucionan de la misma forma por cuanto interviene en todos los casos el aspecto demográfico.
En 1997 los países de mayor producto per cápita eran Argentina y Uruguay con 8.570 y 6.020 dólares respectivamente. Los más bajos eran Nicaragua y Haití con 410 y 330. El país centroamericano es el único del continente que perdió producto bruto neto. Es decir que con Somoza estaba mejor en la materia que luego de las administraciones de Ortega y quienes les sucedieron. Haití es el único que se encuentra entre el quintil (de acuerdo a la categorización del Banco Mundial) de países de menor producto per cápita. En los mismos niveles que los del Africa subsahariana, la región más pobre del planeta.
Estas cifras demuestran que la brecha entre los países pobres y ricos se ha ensanchado. Sobre esto no pueden existir dos opiniones. Donde sin duda hay lugar a discrepancias es en la forma como se soluciona el problema.
Prueban, a su vez, que en América Latina las diferencias también se ahondan. Mientras el cono Sur se acercó a los países desarrollados, el resto se alejó todavía más.
Es de interés observar la evolución registrada desde 1994 en adelante en esta materia. El tema será objeto de otro artículo. Allí veremos que México, a partir del acuerdo comercial suscrito con Estados Unidos y Canadá, tiene un incremento notable del producto que incide en sus principales indicadores económicos y sociales.
Aquí es donde comienzan las discrepancias. La estrategia comercial y política debe llevar a los países subdesarrollados a intercambiar entre sí o, por el contrario, a buscar los mecanismos para acentuar la relación con los más ricos.
Por un lado están los resultados y por otro los argumentos políticos o ideológicos. La verdad es que los países pobres que superaron esa situación en los últimos cincuenta años, lo hicieron aumentando su comercio con los que tienen mayor producto. Que son lo que poseen capacidad de compra para sus exportaciones y de suministrar los insumos adecuados para invertir en infraestructura y elementos que hacen posible lograr el desarrollo.
Los países pobres exportan básicamente materias primas. De allí la importancia de luchar por vencer las barreras proteccionistas que ponen Europa y Estados Unidos a la agricultura. Pero sin caer en el común error de condicionar esa situación a la apertura de los otros sectores. Cada vez más el sector primario de la economía pierde significación en el conjunto del comercio. Esa es otra realidad a tener en cuenta. Lo mismo ocurre con la industria. *
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