Pluna asociada a una empresa humanitaria
Desde la asunción del nuevo Directorio de Pluna ente autónomo bajo el actual gobierno se menciona su asociación con varias otras empresas, barajándose distintas posibilidades que el país sigue con interés sostenido por tratarse del destino de nuestra línea de bandera. Pero aquí deseo referirme a otra empresa (o emprendimiento) al cual está asociada la línea que sentimos muy próxima a nuestros efectos. Me refiero a la participación de tripulantes uruguayos a bordo de un Boeing de Pluna en la llamada a justo título «Operación Milagro», que lleva a pacientes oftalmológicos venezolanos a La Habana, donde son operados de cataratas y de hecho nacen a una vida nueva, con la visión recuperada. El hecho mereció una nota excelente en LA REPUBLICA del pasado sábado 8 de octubre, casualmente el día en que recordamos al Che Guevara.
Allí se nos informa que por un contrato de arriendo suscrito entre Pluna y la aerolínea venezolana Conviasa poco después de la visita a nuestro país del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, un aparato de Pluna con tripulación del ente está realizando desde el 21 de agosto dos vuelos diarios entre Caracas y La Habana, que se prolongarán hasta el 13 de diciembre. Transportan principalmente integrantes de familias campesinas, ancianos y también niños, que viven en condiciones de pobreza y prácticamente han perdido la visión. Existe un contraste muy sensible entre el momento de la partida, con todos su avatares, para estos pasajeros que jamás habían subido a un avión y con dificultades derivadas de su falta de visión, y el retorno, ya curados, lo que les permite descubrir un mundo hasta entonces oculto de formas y colores.
«Allí se precisa gente con corazón», dice un tripulante. Esa es la clave de la nota. Y lo que agrega un comandante, en el sentido de que «la recompensa a nivel humano es absolutamente extraordinaria». Y lo que revela un auxiliar: «Cuando ves que vienen curados de cataratas, que ven y se asombran de todo lo que descubren a su paso, cuando les ves la sonrisa al bajar del avión, te sentís reconfortado».
Esto se proyecta a la obra que realizan en este aspecto los gobiernos de los dos países, Cuba y Venezuela. Es una labor impregnada de un profundo sentido humanitario, inspirada en el bien común de los ciudadanos. La política no es una colección fría de números y fórmulas abstractas, debe estar empapada de un sentimiento de solidaridad, en primer lugar para que los más desvalidos accedan a condiciones dignas de un ser humano. Para que recuperen su autoestima y las posibilidades de desarrollar su personalidad, sus capacidades y aptitudes.
Lo que describimos es apenas un primer paso. Porque existe el firme propósito de extender esta experiencia, en primer lugar a unos cien mil venezolanos que padecen afecciones oftalmológicas diversas, y luego a los pobladores de otras naciones latinoamericanas. El mismo espíritu inspira las actividades de la Escuela Internacional de Medicina de La Habana, que brinda enseñanza gratuita a jóvenes estudiantes de los países latinoamericanos (e incluso también de Estados Unidos), capacitándolos para que puedan contribuir luego a resolver los problemas de la atención sanitaria de sus compatriotas.
Nos hace felices que Pluna, para la cual deseamos el mejor futuro, colabore eficazmente en esta obra humanitaria en el más elevado sentido del término. *
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