La SIP amonesta al gobierno
Según la información brindada por El País de ayer, la nunca bien ponderada Sociedad Interamericana de Prensa –más conocida por su sigla y reconocida por su defensa acérrima de la libertad no tanto de prensa sino más bien de las empresas periodísticas– ha producido un informe sobre Uruguay, aprobado en su última asamblea, en el cual, si bien no se registran «hechos concretos» contra la libertad de expresión, sí se denuncian ciertos actos (¿serán «hechos abstractos»?) que ponen en tela de juicio la vocación democrática del gobierno encabezado por el doctor Vázquez.
Teniendo en cuenta los antecedentes de esta corporación (de un anticomunismo cerril y de una obsecuencia paradigmática con el imperio), no debe extrañarnos que la emprenda contra el gobierno progresista. Es así que se habla de algunos «actos de hostigamiento verbal por parte de integrantes del Poder Ejecutivo», de acuerdo con la crónica de El País.
¿A qué se refiere el gremio de los propietarios de grandes mass media? Pues al entredicho que mantuvo el senador José Korzeniak con el semanario Búsqueda. Dice El País: «(La SIP) denuncia que algunos miembros del Poder Ejecutivo han hostigado ‘con virulencia’ a la prensa. En concreto, la SIP señala que el senador socialista José Korzeniak ha sido ‘un personaje paradigmático’ en la materia: ‘Consiguió que el Senado se reuniera para denostar a medios y periodistas'».
Es una lástima que los implacables censores de la SIP no hayan advertido que el senador Korzeniak no es miembro del Poder Ejecutivo. ¿O será que para ellos no existe la separación de poderes y tanto da un legislador como un ministro, un director de un ente como un diputado? Pero independientemente de esta pequeña gaffe, cuesta creer que alguien pueda censurar a un dirigente político, y senador, por haber expresado su opinión sobre el semanario de los jueves, al que calificó como «de derecha». ¿Se alarmaría la SIP si un legislador de la oposición dijera que Brecha (o Nueva Tribuna, u otro medio) es de izquierda?
En fin, con ser todo esto bastante grueso, lo mejor está por venir. En efecto, «la nota preocupante del periodo es la asociación de Uruguay a Telesur, creada por el gobierno de Venezuela. ‘Uruguay tiene sólo el 10% de las acciones de Telesur, pero el hecho de estar asociado en ese emprendimiento con dos gobiernos enemigos de la libertad de expresión, como son los de Venezuela y Cuba (…), es lo que genera inquietud en el país’, resume el informe». (¿No será más bien El País –y no el país– el que da muestras de inquietud por la asociación con Telesur?)
Bueno, por fin apareció la madre del borrego; ahí radica toda la cuestión y el enojo de la SIP.
Y finalmente, para quedar bien con el matutino cagancho, la SIP se solidariza con él por la discriminación de que ha sido objeto de parte del pérfido de López Mena.
Parece que este tenebroso empresario, prácticamente responsable del triunfo de los marxistas en la otrora Suiza de América, le subió la tarifa de flete al colega para el transporte de los diarios a Buenos Aires a bordo de su flota, al tiempo que retiró toda su publicidad del diario.
La oscura confabulación de Chávez, López Mena y Korzeniak ha sido desarticulada merced a la valentía de la SIP, inclaudicable defensora de los derechos ciudadanos… *
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