Qué hacer con el Banco Hipotecario

Hace algunos días, se generó una importante conmoción en torno a una larga lista de remates anunciados por el BHU. Eso motivó una reunión de la bancada del EP-FA con los directores del Banco que –creo– fue de gran utilidad; por un lado, nos permitió a los legisladores conocer a fondo la realidad con la que se hereda el Banco, el entorno en el que se realizan los remates y también dar opiniones y propuestas para salir de tan grave situación.

Antes de dar nuestra opinión sobre el tema de los remates, queremos resumir la situación en la que se encuentra el Banco según nuestra interpretación de lo que los compañeros directores nos informaron.

1)Un banco endeudado. Como todos recordamos, en los años del auge financiero, el BHU tomaba dinero de ahorristas en dólares a tasas de interés mayores al promedio del mercado; ello llevó a que parte del capital financiero se colocara en el banco a corto y mediano plazo. Como el Banco prestaba a largo plazo ya se originaba un problema desde el pique; pero, por si eso fuera poco, se nos vino la crisis del 2002 y el BHU le pasó esos ahorristas, con alrededor de 800 millones de dólares, al BROU, quien tuvo y tiene que devolver el dinero. Eso generó una deuda con el BROU del orden de 500 millones de dólares al día de hoy; lo que significa casi 5 años de los ingresos totales del Banco según los niveles de recaudación existentes actualmente.

Por si eso no alcanzara, también le debe al Ministerio de Economía y Finanzas 300 millones de dólares, deuda generada en plena crisis bancaria.

2)Bajos niveles de ingresos. Los actuales niveles de ingresos son insuficientes para cubrir el funcionamiento, las obligaciones financieras y la función de banco de crédito hipotecario. La morosidad es elevada; si se toma en cuenta los morosos financieros (que deben más de seis meses de cuotas atrasadas) ronda el 63%.

Es evidente que se ha generado en el país una cultura del no pago a los organismos públicos de fomento de viviendas. Si bien la crisis de los últimos años y el empobrecimiento del país ha jugado un papel importante en estos índices de morosidad, también el clientelismo político ha ayudado a que no pagarle al BHU era lo normal; el directorio o el gerente o el político de turno en el mando arreglaba y no pasaba nada.

3)Banco caro. Los gastos de funcionamiento del Banco están en niveles demasiado altos para la actual situación. Más del 60% de los gastos de funcionamiento se van en sueldos. Por otro lado, hay que pagar intereses al BROU por la deuda, que hoy significan 2 millones de dólares por mes y otros 2,5 millones hay que destinarlos a obras que están en ejecución que, si se paran, podrían traerle consecuencias aún más caras al Banco.

4)El Banco Central lo marca arriba. Fruto de la situación, el BCU le impone serias restricciones en cuanto a la captación de ahorros y también para los préstamos. Hoy el Banco tiene que tener niveles de encaje que le impiden dar nuevos préstamos; sólo puede operar sobre las viviendas propiedad del Banco.

5)Vicios constructivos. Existe gran cantidad de reclamos por viviendas con problemas en la construcción; eso lleva desde juicios hasta el no pago de las cuotas, particularmente esto se da con muchas cooperativas de vivienda.

6)Subsidios preelectorales del MVOTMA. Todos recordamos cómo, unos meses antes de las elecciones, la anterior administración del Ministerio de Vivienda inventó un sistema de subsidios para determinado nivel de clientes que significaba adjudicarle una importante cantidad de unidades reajustables que, en la mayoría de los casos, le permitía cancelar la deuda; a cambio, se le pasaría ese dinero al BHU. De eso, concretaron 1600 subsidios y dejaron a más de 16.000 familias con la promesa de cancelación de sus préstamos. Lógicamente que esa gente dejó de pagar y hoy no solo están decepcionados sino también como morosos. Cuando las actuales autoridades del Ministerio de Vivienda analizaron la situación, se encontraron con que los fondos para esa operación no existen y que la única manera de poder cumplir con lo que fue una de las promesas más demagógicas y clientelísticas que se hayan realizado, es destinar tres años de los futuros ingresos del Plan Nacional de Vivienda; es decir, comprometer todo lo que ingresará por ese Fondo en los próximos tres años al pago de esos subsidios y no construir en ese período ni una sola vivienda nueva. Conclusión, ese programa se canceló. Las nuevas autoridades del Ministerio emplearán sí el sistema de subsidios para ayudar al pago de cuotas de algunos clientes del BHU, pero no se compromete a cancelar la totalidad de las deudas.

7)Jugosos Juicios contra el BHU. Existen variados y millonarios juicios pendientes contra el Banco; tendrá que enfrentar 16 millones de dólares en los próximos dos años por juicios del RAVE, otros 25 millones por empresas constructoras que reclaman lucro cesante, etc.

8)Instituciones que no pagan. Cooperativas varias que se les hizo fácil no pagar al Banco; algunas con razón, otras como negocio. Lo cierto es que hay varios miles de promitentes compradores y cooperativistas que desde hace mucho han resuelto institucionalmente no pagar.

9)Plan Fénix. El promocionado Plan Fénix, el que recuperaría una gran zona en torno a la estación de AFE e incluiría el edificio central de la Estación, ha significado que el Banco haya adquirido terrenos, formado una sociedad anónima y contraído obligaciones millonarias con privados que hoy le están significando dificultades muy graves.

10)Desorden administrativo diverso. Desde pomposas y caras campañas publicitarias, compra de complejos, financiamientos de todo tipo de emprendimientos novedosos, viajes, viáticos de jerarcas, etc., cierran estas décimas, que pintan la realidad con la que se recibió el Banco.

 

En este marco, debemos analizar la política de desalojos y remates emprendida. Según nos informaron los Directores, se trata de comenzar un proceso de ordenamiento y de recuperación de activos y mejorar la gestión de cobro, donde naturalmente estas medidas extremas son un instrumento más en el marco de diversas medidas para solucionar, de la manera más amplia, la refinanciación de adeudo a todos aquellos que se presenten en las sucursales. Nos dicen que cada caso de remate se estudió individualmente, que los emplazados tienen al menos 3 años sin interesarse por sus cuentas y que muchos casos llevan más de 11 años sin pasar por el Banco, que de hecho la sola notificación ya comenzó a dar resultados ya que más del 40% de los emplazados arregló su situación y, sobre todo, que muchísimos morosos sin haber sido emplazados ya concurrieron a regularizar su situación.

Está bien, pero lo cierto es que el impacto social que generan los remates es importante y también tiene un efecto político que debe considerarse. Si vemos los diez puntos enunciados arriba, veremos que el tamaño del problema es grande y que va a requerir una solución política si queremos recuperar al BHU y que sólo con medidas para bajar la morosidad no alcanza. El mismo hecho de que el no pago se haya establecido como una cultura nacional, requerirá un gran esfuerzo para cambiarlo; también eso nos dice que muchos morosos han acumulado una deuda de tal magnitud que les resulta difícil poder acceder razonablemente a planes de refinanciación tradicionales. Habrá que trabajar con inteligencia para recuperar los niveles normales de pago, solucionar el endeudamiento del Banco y bajar los costos de funcionamiento. Para eso es imprescindible la participación del Banco, de los Ministerios de Economía y de Vivienda, de los trabajadores, de los ahorristas y deudores del Banco. Para
eso se propuso crear una comisión bicameral que articule las posibles soluciones.

Se podría pensar que, en la actual situación, podría ser más conveniente liquidar el Banco y comenzar con un nuevo instrumento. En lo personal creo que no, el Banco tiene un rico patrimonio; en primer lugar, en la conciencia colectiva de los uruguayos, son miles las familias de trabajadores que a lo largo de los años han construido su vivienda con el BHU; pero también desde el punto de vista económico el Banco tiene, a pesar de sus problemas, un patrimonio positivo que, en la medida en que se lo comience a gestionar bien, podrá recuperarlo y volver a sus funciones específicas. Hay que saber que hoy existen más de 100.000 ahorristas esperando para poder acceder al financiamiento de la vivienda propia, eso significa que la confianza sigue viva. *

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