Hay que acostumbrarse: somos distintos

El pasado 27 se realizó la interpelación en la Cámara de Representantes, donde el ministro de Transporte y Obras Públicas, Víctor Rossi, ha sido extremadamente claro y preciso en sus respuestas. Ha quedado claro que el Estado uruguayo, con este nuevo gobierno, actúa con transparencia y ecuanimidad.

En este sentido, quiero hacer algunas consideraciones que entiendo importantes y que tienen que ver con el entorno del debate que se produjo, que le ha permitido al Poder Ejecutivo ser aún mucho más transparente.

Tengo la impresión que las fuerzas políticas tradicionales de nuestro país no han comprendido aún el significado de los cambios que se están produciendo. Uno de esos cambios es que este gobierno no le pregunta a los actores sociales y económicos, a quién votó. No es nuestra práctica, ni lo será jamás, establecer acuerdos solo con nuestros votantes. Es que creemos que el país tiene una situación de emergencia que necesita de la participación de todos. Pero es, además y sustancialmente, una actitud de principios.

Nosotros jamás le preguntamos al empresario López Mena por qué en 1999 apoyó al Partido Colorado, por qué anunció su voto al doctor Tabaré Vázquez en 2004 y por qué en las municipales del 2005 votó por un candidato del Partido Nacional en el departamento de Colonia. Tampoco le preguntamos por qué aceptó ser asesor del hoy intendente de ese departamento, correligionario del diputado Nelson Rodríguez, interpelante.

Hay que acostumbrarse, somos distintos. Ni mejores, ni peores: distintos. Somos tan distintos que nos parece muy bien que los empresarios, al igual que los asalariados, no oculten sus opiniones políticas. No queremos empresarios que hagan política con su dinero para solventar campañas electorales, sin que nadie lo sepa. Queremos empresarios ciudadanos, conscientes de sus responsabilidades ante la sociedad y que lo hagan ante todos. No vamos a empujar a los empresarios a que se aparten de la política, porque eso sería transformarlos en un grupo de presión que operaría desde el anonimato.

En la reciente campaña electoral empresarios que nos votaron y empresarios que no nos votaron, participaron de cenas y actividades para hacer finanzas. Participaron de la elaboración de los programas de gobierno. Todos ellos dieron la cara, no se ocultaron. Ahora, ¿qué hacemos? ¿Les decimos que no pueden participar de acciones conjuntas con el Estado, porque tuvieron la valentía de decir públicamente a quién votaban? ¿Les vamos a dar la espalda a esos empresarios?

Yo no quiero creer, que detrás de esa interpelación existía la intención de dar la señal de que aquel empresario que hoy trabaje junto a este gobierno, corre el peligro – si mañana llegara a ganar otra fuerza política- de perder sus contratos. No quiero creer eso. Nuestra fuerza política va a trabajar con todos aquellos empresarios dispuestos a construir el Uruguay productivo que nos propusimos. Estamos trabajando con los empresarios que nos votaron y también con los que votaron al Partido Colorado o al Partido Nacional o al Partido Independiente o a la Unión Cívica o que sufragaron en blanco o anularon su voto. De esta conducta no nos va a apartar ninguna interpelación, ni ningún rumor mal intencionado.

A la vez quiero recordar que en la campaña electoral el hoy intendente Oscar de los Santos no solo presentó documentos sobre sus propiedades, sino que también comunicó que autorizaba el levantamiento del secreto bancario, para que conocieran sus ahorros. El candidato a intendente del Partido Nacional, Enrique Antía, no tuvo la misma actitud. Ni sabemos cuáles son sus propiedades, ni podemos acceder a los datos sobre sus ahorros porque no permitió que se levantara el secreto bancario.

Repito: somos distintos. Ni mejores, ni peores, pero muy distintos. Nos parece que la interpelación, es parte de una estrategia para golpear al Ministro Rossi, cuya gestión es intachable y de paso intentar desacreditar al intendente de Maldonado, Oscar de los Santos, que está haciendo los mayores esfuerzos para sacar a Maldonado adelante.

Tabaré Vázquez no ganó porque un empresario resolvió facilitar el traslado de periodistas a Buenos Aires, ni De Los Santos ganó porque ese empresario lo acompañó en algún viaje a la vecina orilla. Estos dos grandes uruguayos ganaron porque se identificaron con las grandes mayorías. *

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