Una mentira flagrante de El Espectador

El lunes 29 de agosto, en su informativo del mediodía, CX 14 Radio El Espectador incurrió en una mentira flagrante. Personas con las cuales yo estaba escuchando el noticioso llamaron por teléfono a la emisora de inmediato para que rectificara, pero no fueron atendidas. Eso ocurrió muy poco después de la hora 13.00. Insistieron casi hasta el final de la audición, sin resultado.

En su parte internacional, el informativo mencionó la reunión de la Comisión de Etica de la Cámara de Diputados del Brasil, y dijo que ésta probablemente resolviera la expulsión del diputado Roberto Jefferson, perteneciente al Partido de los Trabajadores.

Es una grosera falsificación. El diputado Jefferson es del PTB, y hasta hace poco fue el presidente nacional de este partido. Precisamente dicho diputado está empeñado desde hace tres meses en una campaña de denuncias contra el PT, amplificada a extremos inusitados por la gran prensa brasileña, en particular por la revista Veja (que es el brazo propagandístico del PSDB del ex presidente Fernando Henrique Cardoso), el diario Folha de São Paulo y los canales de TV, principalmente la Rede Globo. Pero como lo hemos demostrado muchas veces, este presunto acusador al que los medios le dan tanto bombo, Roberto Jefferson, es un corrupto de marca mayor, convicto y confeso, y pretendió colocarse en acusador para salvar su pellejo. No obstante, como lo predijimos hace tiempo, terminará expulsado de la Cámara, y preso.

Acontece que Jefferson tiene tres procesos abiertos, y cada uno de ellos puede determinar la pérdida de su mandato, lo que en Brasil se denomina «cassação». A ello nos referimos en nuestra nota del domingo 28 de agosto referida a la otra campana sobre el gobierno Lula y el PT, titulada: «Presuntos acusadores como el diputado Roberto Jefferson, acusados y condenados». Allí informamos que el diputado Jairo Carneiro, del PFL por Bahía, relator del proceso referido al diputado Jefferson, anunció que el Consejo de Etica de la Cámara tiene posición favorable a decretar la pérdida de su mandato por tres razones: porque denunció el «mensalão» que habrían cobrado los diputados de la base aliada sin presentar ninguna prueba, y no hay nada que lo confirme; porque él recibió ilegalmente recursos para su campaña, como lo confesó; y por haber ocultado cargas robadas por la Policía Rodoviaria Federal. Eso es lo que se ha venido procesando. Y es posible que al momento de publicación de estas líneas haya más novedades al respecto.

Este gran corrupto confeso es el que apareció a lo largo de tres meses acaparando horas cada día en canales y radios y decenas de páginas en los diarios ilustradas con su efigie, en actitudes payasescas, como gran acusador contra el PT. Y ahora, cuando está en trance de ser condenado por corrupción, El Espectador lo presenta… como diputado del PT. Cuesta creer que esto sea fruto de una distracción o de la ignorancia de la cuestión. Más bien parece formar parte de una hipertrofiada campaña mediática llevada a cabo en Brasil, que sólo tiene parangón con la desplegada desde hace años por la casi totalidad de los medios venezolanos contra el presidente Chávez, y que cuenta con ramificaciones internacionales, en las que parece inscribirse El Espectador. *

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