la lengua no es de trapo

¿Fenómeno climático o meteorológico?

El violentísimo temporal del martes 23 tuvo efectos devastadores (con franqueza debo reconocer que no se me ocurrió otro adjetivo para calificar los efectos de una tormenta) y generó la polémica a propósito de si hubo fallas en los pronósticos meteorológicos. No me pronunciaré sobre tan delicado tema, pero sí opinaré sobre una confusión conceptual recurrente cuando se habla (o se escribe) sobre fenómenos atmosféricos. «Se enloqueció el clima», comentó un locutor radial; «Hace cuarenta años que no ocurría un fenómeno climático como el del martes», señalaba un periodista televisivo; «El clima del fin de semana no hacía prever una tormenta tan fuerte», reflexionaba otro.

Es harto común encontrar este error conceptual consistente en confundir dos cosas bien diferentes. Veamos. A pesar de que cualquiera debe de haber entendido que se hacía referencia a los vientos de casi 200 kilómetros por hora y al aguacero, creo del caso señalar que no corresponde emplear el sustantivo clima ni el adjetivo climático para referirnos a fenómenos meteorológicos o atmosféricos pues clima no es sinónimo de tiempo.

En efecto, puede hablarse del clima predominante en una región o de los climas característicos de un país; puede hablarse de clima mediterráneo, continental, marítimo; puede hablarse de clima tórrido, templado o frío; de clima seco o húmedo. Y punto. ¿Por qué? Pues porque el clima se define como el conjunto de condiciones atmosféricas que caracterizan una región; por lo general, se toma en cuenta la temperatura, la humedad del aire, el régimen de lluvias, la presión atmosférica, etcétera; se miden todos esos índices durante cincuenta años y se logran ciertos promedios que configuran las características climáticas de una región. El clima de nuestro país se caracteriza, además de la variabilidad de los estados del tiempo atmosférico, por ser templado y húmedo.

Por tanto –salvo que ocurra un cataclismo– los cambios climáticos se producen muy paulatinamente, por lo que decir que el clima varió mucho este invierno es un disparate. Podemos sí hablar de que el efecto invernadero o el adelgazamiento de la capa de ozono producirán cambios climáticos, pero lo que varía de un día a otro es el estado del tiempo; del tiempo atmosférico, obviamente (el weather, como bien dicen los anglófonos para no confundir con el time). Por algo los boletines de la Dirección de Meteorología nos dicen cómo está el tiempo y predicen los fenómenos atmosféricos y los cambios meteorológicos, pero no hablan de clima.

–A mí los temporales me ponen tan nervioso que no tengo más remedio que tomarme una ginebrita.

–¡Qué lo parió! *

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