¿Ceder qué?

Sinceramente, qué página quieren dar vuelta; no hay página que podamos pasar si no decimos definitivamente quiénes fueron los asesinos, los torturadores, los que hicieron desaparecer gente, que se conozcan sus nombres que se sepa qué fue lo que hizo cada uno. Hasta cuándo tendremos que escuchar, no nosotros, sino las nuevas generaciones, historia a medias. Los tupamaros ya estaban presos en 1972, según comunicado de las FFAA que emitieron en ese año, y en condiciones infrahumanas, de qué guerra me hablan, de la guerra cobarde de algunos militares, violando, matando, torturando y haciendo desaparecer gente, como los familiares de las víctimas -tienen que ceder-, según un militar, es mucha la cuenta que tienen que pagar para no sólo con los familiares sino con la ciudadanía toda, como para decir muy sueltos de cuerpos que hubo situaciones no deseadas, y que hay que llegar a un equilibrio; que hace más de 30 años que sucedieron los hechos. Como si toda la porquería que cometieron se pueda borrar con los años, 60 años no son nada para el pueblo judío que buscando a los genocidas rinden respeto a sus paisanos, salvajemente muertos.

Tenemos que escuchar que un diputado del Partido Nacional, que se llena la boca siempre con Wilson, –y dice que le gusta la iniciativa del militar–, y se olvidan de Wilson que por mas Ley de Caducidad no le hubiera temblado la mano para que apareciera la verdad al amparo de la justicia.

No se acaba de entender por qué algunos protagonistas de la reciente historia no quieren entender que deba haber lugar para la Justicia, que todos los uruguayos tienen el derecho de saber detalladamente lo que ocurrió y conocer, como lo hicieron, porque nadie tiene el derecho de ocultarle la verdad, porque se entiende que eso es un elemental derecho.

Se ve detrás de todo esto que hay un objetivo que se persigue, porque después de tanto tiempo, un nuevo gobierno desempolvó esta triste historia.

Hay precios que no los pueden pagar los uruguayos, ya lo manifestamos, los orientales sabemos que no se puede construir el futuro basado en la venganza, pero esperamos sencillamente que haya justicia, que se respete la ley, sin estridencia, con la serena firmeza de quien tiene que hacerla cumplir, que son los honorables jueces, con absoluta independencia, por que ellos son sabedores de que todos los habitantes de este país somos iguales ante la ley, que no importa su condición ni estado, esto -para mí- es tan así que no requiere análisis ni torcidos argumentos.

Poco favor se le haría a las FFAA y al país todo creer que existe además el propósito de asegurar impunidad de los responsables de repugnantes crímenes, cuyos hombres de algunos conocemos y otros queremos saber quiénes son.

En estas épocas hay necesidad de decirlo, que ahora nadie, solamente que sea un farsante, mentiroso o que tenga poca responsabilidad, tendrá el desparpajo de negar que hay límites, verdaderamente efectivos que están ahí, al alcance de nuestras manos y no pasan por los sinceramientos, sólo pasa por donde algunos tienen que pasar, la Justicia, y no por un acuerdo nacional. León dice «el engaño y la complicidad de los genocidas que andan sueltos, el indulto y el punto final a las bestias de aquel infierno» «todo está clavado en la memoria, espina de la vida y de la historia», no es posible sentarse a conversar en esta circunstancia de la historia, historia sin futuro, donde lo que puede ser es que el juez se sentara en su silla y otro en el banquillo de los acusados.

Ahí sí para dialogar y decir la verdad. Todos queremos que las cosas se aclaren de una vez por todas, porque mientras ello no ocurra cuanto más sea lo que se demore, más será el daño que se haga a los que no tienen nada que ver.

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