Para solucionar lo concreto también hay que pensar lo grande

Desde hace un tiempo estamos llevando a adelante un micro, «Charlemos de Educación», que se emite en las radios Esteña de Castillos y Acuario de Rocha; y próximamente en «A buen puerto» de Nelson Caula en RBC del Este (Piriápolis).

Un oyente nos no hacía llegar este comentario:1

«He escuchado sus programas y me parece que usted debería prestar atención a un problema que es muy grave especialmente en el Interior del país.

Tengo una sobrina que debe viajar diariamente al Liceo de Castillos y la familia se ve en grandes dificultades para pagar los pasajes.

Si el ciclo básico es obligatorio ¿por qué los estudiantes no pueden viajar gratis como los de la escuela?»

Creo que ya ha habido contactos interministeriales al respecto. Seguramente deberán integrarse a atender este problema varios actores: ANEP, Ministerio de Educación y Cultura, Ministerio de Transporte, e Intendencias Municipales, alumnos, padres, y las empresas de transporte de pasajeros. Alumnos y padres son fundamentales: son la «Sociedad Civil» que necesita y reclama, pero que deben ser partícipes, protagonistas de la solución.

Sin embargo, esta puede ser una salida parcial, ya que no en todos los casos el boleto de ómnibus resuelve el problema. Si a un muchacho le insume una hora y media el viaje de ida, y otro tanto el de vuelta, no creo que lo motivemos por mucho tiempo a estudiar. Si además tiene que estar esperando un rato porque los horarios del servicio no coinciden con sus entradas y salidas, resulta que asistir al liceo o a la escuela técnica se le hace largo y penoso.

Se podrían estudiar soluciones diferentes, según los casos.

Por un lado existen buenas experiencias, buenos resultados educativos, en los cursos de 7º, 8º y 9º llevados a cabo en las escuelas rurales. Creo que esta experiencia no se ha valorado lo suficiente. Todavía no nos hemos dado cuenta de todo lo que nos puede aportar desde el punto de vista práctico, y desde el pedagógico.

Realmente, para la familia rural la escuela es un núcleo fundamental por muchas razones y en diversos aspectos. El hecho de poder mantener vinculado al alumno por más tiempo con la escuela es muy importante: facilita el acceso a la educación a la vez que le mantiene contenido en su ambiente, y pueden permanecer vinculados el alumno, la familia y la escuela. Pero además, los resultado educativos de una o dos maestras/os acompañando el proceso de aprendizaje de las diversas áreas y asignaturas, dio buenos resultados en las evaluaciones externas de los rendimientos de los alumnos comparado con los demás modos de ciclo básico.

Esta parece ser una idea que bien vale la pena analizar con detenimiento y eventualmente extender. También, luego del análisis seguramente vamos a poder tomar de ahí enseñanzas para otros medios, no rurales sino urbanos.

Se nos podrá argumentar que no siempre es económicamente viable esta alternativa en medios rurales, por el costo de mantener estos centros para pocos alumnos. A ello podríamos responder tres cosas:

1. Si realmente entendemos que el alumno es la razón de ser y el centro protagónico del «sistema educativo» (Servicio Público destinado a Ellos) no nos costará comprender que haya algunas situaciones que son «mas caras» que otras, y que igual hay que atenderlas.

2. Si mantenemos tres años más a los jóvenes en la escuela, seguramente habrá más alumnos en la misma, por lo que los costos indirectos por alumno bajarán.

3. Se podrían estudiar otros sistemas como el de «hogares», y en este sentido hay experiencias en la UTU con las Escuelas Agrarias de Alternancia, que también vienen aportando una solución muy interesante a la población rural, que habría que analizar y eventualmente ajustar, mejorar y ampliar.

Decidir, seleccionar, encontrar la mejor alternativa para cada caso implica una organización diferente de nuestros sistemas: hay que ir a una estructura realmente descentralizada.

Concebir la organización de esa manera ciertamente sigue pareciendo la única forma de poder responder ajustado a las necesidades y resolviendo adecuadamente el problema de los costos.

Los centros educativos tienen que tener su lugar en la aplicación de políticas, pudiendo diseñar buena parte de lo que sea necesario para alcanzar las grandes metas, y resolviendo las situaciones concretas que sea necesario en tal sentido. Por ahí corren los buenos resultados imprescindibles del «Efecto Establecimiento» en el que insiste con razón y preocupación el Lic. Jorge Scuro en sus notas en estas páginas.

Por otra parte, sería interesante analizar diferentes sistemas de administración regionalizada. Para responder rápida y correctamente a situaciones concretas en Centros Educativos es necesario tener administradores «a corta distancia» que conozcan, que recorran periódicamente los centros. Para tomar decisiones acerca de la mejor solución para situaciones particulares de los alumnos, como las que planteaba el oyente, se debe estar cerca, conocer el lugar, poder comprender la situación. Y en ese caso se podrá elegir mejor si vale la pena subvencionar el boleto, pensar en Escuela Agraria, 7º 8º y 9º , u otras soluciones en ciudades cercanas. Pero pensando siempre en la mejor solución para el alumno, a cuyo servicio debemos estar. *

1 Escríbannos planteando sus inquietudes y preguntas a [email protected]

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