Venezuela enfrenta al imperio
Una muy fresca noticia al día de hoy por Internet, nos confirma una muy factible estratégica alianza entre el canal venezolano Telesur con la televisión árabe Al Jazeera. Sin tomar partido por nadie, merece algunos comentarios y precisiones sobre la situación dada y al darse de ser cierta, en el norte de nuestro continente. Allí se renueva la fuerza inusitada del enfrentamiento contra el imperio. Claro, hay petróleo. Pero lo que agrava la realidad, es que no solo Venezuela es el cuarto productor de «oro negro» en el mundo, sino que es el principal proveedor del mismo a los EEUU. Comencemos entonces por estudiar en comparaciones históricas esta realidad en el área. Después del triunfo revolucionario en Cuba, comenzaron a afectarse los intereses yanquis en la isla.
Eso conllevó, siempre simplificando la explicación de una realidad muy compleja, pero no menos evidente, a que la presión imperial se fuese agravando y concretando. El porvenir cubano era más que crítico. No le quedaba otro salto a Fidel, que prenderse como «garrapata» de la ayuda y protección soviética. Sin perjuicio o no, de haber sido «bolche» toda su vida, ¡no había tiempo para dudar! Era la guerra fría y sus comienzos. EEUU había instalado bases de misiles en Turquía apuntando directamente al corazón de Moscú y su Kremlin. Y los rusos, con la anuencia de Fidel y el Che, instalaron los suyos en Cuba a pocos minutos de Washington. «Uno a uno y pelota al medio». Nadie se podía hacer el «loco». Y los cubanos salvaron el pellejo. Esto fue real e histórico al margen de estar o no de acuerdo con los hechos. Pasó el tiempo y décadas después, hoy, se repite no la misma situación, pero sí bastante parecida, con las variantes del caso. Venezuela y su petróleo también están en la «vereda de enfrente» del monstruo. Con la misma realidad pero con una sustancial diferencia con Cuba. Ya no existe el otro monstruo, el soviético, que lo pueda ayudar. Chávez está «guapeando» solo.
Las ayudas continentales latinoindoamericanas, incluyendo Fidel, pueden ser morales pero no materiales y prácticas para poder defenderse de la voracidad petrolera yanki. Ya lo hemos dicho: en luchas convencionales el mundo entero no puede enfrentar el poder militar tecnológico de EEUU. Es una realidad. Pero también es real que no obstante ese poder indiscutido convencional, el imperio perdió y feo en el Vietnam de Ho Chi Min. Y hoy aún no ha ganado, como se preveía y cada vez se le complica más, con los árabes. No existe el imperio ruso, pero la «sombra» de Saladino sobrevuela ominosa los cielos de Washington. Se puede estar frente a otro Vietnam. Y Chávez, con quien se puede estar a favor o en contra, está demostrando, al correr similares riesgos que Fidel y el Che en su tiempo, no ser idiota. Ante el riesgo de ser copado y arrasado, puede empezar a recordar, Al Jazeera mediante y supongo que algunos «acuerdos» más devengados de la afinidad con los socios petroleros de la OPEP, los árabes, «invitándolos» a conocer los «llanos» caraqueños. O sea, les podría meter a los moros con sus turbantes, camellos y demás menudencias, enfrente de Washington. Con todas las consecuencias «explosivas» que ello implica. Y si pensamos fríamente con criterio político práctico, no tiene otra. De lo contrario, es cuestión de mero tiempo su caída. O sea, no vale en la ocasión el examen de valores éticos subjetivos de que si está bien o mal la presunta asociación. Tampoco el examen de marras se hizo éticamente cuando Bush, Blair, Sharon, Aznar, Berlusconi y los demás «tíos vivos», decidieron arrasar con Kuwait, Afganistán y Palestina para quedarse con el petróleo ¡Lo hicieron y chau! Que fue un atropello criminal terrorista, ¡por supuesto! Pero siempre se puede justificar, como se hizo, con el pintoresco argumento de defender el «bien sobre el mal», la «democracia». Y en los hechos, el mundo entero cierra su boca y hasta aplaude. Me pueden decir entonces: si lo hizo y lo hacen los yankis, ingleses, judíos, tanos, españoles, polacos y afines, ¿por qué no lo puede hacer también Chávez con los árabes que se está jugando la vida? ¿Estará bien o estará mal éticamente, este acuerdo de ser cierto?
Y la verdad que se hace difícil la respuesta. Elija señor lector, la que más le guste. Me reservo la mía. ¡Agur! *
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