El nuevo relacionamiento Uruguay – Venezuela

Hace ya un par de semanas tuve el agrado de poder asistir junto a Rodolfo Nin, José Mujica, Oscar de los Santos –cada uno en su respectiva condición de vicepresidente, ministro de Ganadería, e intendente de Maldonado–, así como también el señor intendente de Lavalleja, el directorio de Ancap, autoridades del MGAP, del MSP y de otros organismos públicos, legisladores, y más de 140 empresarios nacionales, a la «1ª Macro Rueda de Negocios Uruguay   Venezuela».

El miércoles pasado, demostrando el genuino interés que tiene en concretar este nuevo tipo de complementación comercial, como forma de relacionamiento entre nuestros países, vino el Presidente Chávez.

Ya anteriormente, el gobierno venezolano había impulsado ruedas de negocios similares con Argentina y Brasil; y se inscribe dentro de una lógica de dicho gobierno de acercarse al Mercosur para obtener beneficios mutuos en los intercambios comerciales, y fortalecer las relaciones Sur-Sur.

A Venezuela le interesa desarrollar estas relaciones, no sólo por su legítimo interés en ingresar al Mercosur, sino además porque actualmente importa cerca del 70% de los alimentos que produce, alimentos que en la región le podemos proporcionar a mejores costos que el resto del mundo; mientras que a nosotros nos sirve su capacidad productiva en el tema de los combustibles fósiles.

A su vez, del petróleo que nosotros le compremos, el 75% del mismo se lo podemos pagar con productos nacionales, como los que forman parte del acuerdo reciente; mientras que el 25% restante, tiene dos años de gracia y luego se paga a 15 años en cuotas iguales con un interés del 2%. Como se ve claramente, existe una enorme posibilidad de complementarnos comercialmente con nuestros hermanos venezolanos: ellos precisan alimentos, y nosotros energía; y a ambos nos sirve hacer negocios basados en los mutuos y complementarios intereses.

Desde mi punto de vista, este nuevo tipo de interrelacionamiento entre nuestros dos países, es sumamente positivo en tres aspectos fundamentales, partiendo de una premisa central: este gobierno no va a dejar «huérfanos» a los empresarios, dejando que salgan solos por el mundo a buscar nuevas posibilidades de negocios. No; este gobierno sabe que el desarrollo del nuevo proyecto de país que impulsamos pasa necesariamente por que el sector empresarial pueda expandir sus líneas de negocios en el exterior, y consecuentemente, contarán con todo nuestro apoyo en posteriores acontecimientos de este tipo que se produzcan, e intentaremos impulsar.

Dichos aspectos, son:

1º- Comercial: la «Macro Rueda» fue la primera ronda comercial a nivel oficial, en que nuestro gobierno incluyó a integrantes del sector empresarial para que pudieran iniciar rondas de negocios con sus pares venezolanos.

De seguro no será la última, y esperemos que las que se vayan produciendo con otros gobiernos, puedan resultar igualmente exitosas que esta de Venezuela. En la ocasión, ya se acordó la compra de 1.500 toneladas de carne bovina, de varias toneladas de diferentes productos lácteos (leche en polvo y queso fundamentalmente), y la firme posibilidad de que se generen otras líneas de negocios.

Nuestro compromiso con el desarrollo del «Uruguay Productivo» también pasa por permitir que el sector empresarial pueda generar sus propias líneas de negocios; y donde sea posible, nosotros debemos actuar como intermediarios, abrirles las puertas para que puedan generar contactos y sus propias posibilidades de crecimiento.

2°- Estratégica: entre los varios anuncios que se hicieron en la «Macro Rueda» y que Chávez ratificara en su visita, se encuentran varias posibilidades de negocios de empresas públicas venezolanas con empresas públicas nuestras.

Más específicamente entre la poderosa Pdvsa y Ancap, y el firme interés de Conviasa en asociarse con Pluna.

La propuesta de la petrolera venezolana consiste en invertir unos U$S 600 millones en la ampliación y mejoramiento de la refinería de La Teja (las obras llevarían más o menos cuatro años), a fin de que pueda refinar el crudo venezolano, que es muy pesado, y por tanto suele ser entre U$S 10 y 15 más barato el barril de crudo venezolano que el que solemos comprar nosotros.

Pdvsa es, además, el mejor socio posible para un emprendimiento de este tipo, ya que se trata de un socio «extrarregión» aunque igualmente sudamericano, y que tiene un genuino interés por ingresar al mercado del Mercosur; y para eso, nosotros podemos ser su puerta de entrada al mismo.

Pero no es sólo en petróleo que está interesado en invertir Pdvsa. También están dispuestos a invertir unos 12 millones de dólares en las plantas de portland de Minas y Paysandú, para permitir un aumento de la producción y exportar a la propia Venezuela.

Pluna es la otra empresa en la que el gobierno venezolano se mostró interesado. En ese aspecto, la asociación Pluna   Conviasa sería para utilizar en manera conjunta la flota de aviones, la creación de nuevas líneas, y el mantenimiento conjunto de la flota.

3º- Político: por último –pero no por eso menos importante–quiero referirme al aspecto político de esta nueva relación que se está forjando entre dos gobiernos de dos naciones hermanas del Cono Sur, nada menos que entre las patrias de Artigas y Bolívar, los dos caudillos independentistas de mirada más lúcida y regional en su tiempo.

Lamentablemente, en su tiempo, los intereses de otros y los afanes centrífugos de ciertas oligarquías de aquel tiempo, provocaron la ruptura y tornaron imposible los proyectos de unidad política que ambos caudillos defendieron.

Desde la llegada de Chávez al poder, ha insistido con el impulso de un proyecto «bolivariano» que potencie las relaciones Sur-Sur, entre los propios países de América del Sur y Central; pero también con otros países igualmente periféricos.

También este gobierno progresista desde que asumió el pasado 1º de marzo, ha defendido la necesidad de generar un nuevo clima de relacionamiento entre los países hermanos del Sur y en el plano internacional pasar de un mundo unipolar, como el actual, a uno multipolar; donde nadie imponga en su relación con otras naciones su mayor poder económico, militar o político.

Resulta lógico y natural que dos ideas políticas tan similares, encuentren puntos de contacto y afinidades de tipo ideológico, pero que no terminan ahí, sino que se potencian a un nuevo nivel. Como bien dijo Rodolfo Nin durante su estadía en Venezuela: «una cosa es el vínculo temporal que se construye cuando la relación es de comprar o vender una mercadería, y otra cuando un país decide invertir en el otro, transferir tecnología, arraigarse, capacitar al recurso humano y prestar asistencia técnica». Esa es la definición precisa de lo que hoy damos a llamar la nueva complementariedad comercial. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje