Proyectos y acciones para la no violencia
El proyecto de ley de seguridad ciudadana, conocida como ley de cárceles o en su versión distorsionada, ley para liberar presos, fue aprobada en la cámara de Diputados.
En reuniones de vecinos a las que hemos concurrido y en las que se detallan los fundamentos de la misma, vuelve la calma y reaparece la comprensión ante un tema espinoso e inquietante.
En la calle se percibe el miedo a las consecuencias del proyecto y se comprueba la ignorancia que tiene la ciudadanía acerca de los procedimientos legales, alimentada por la prensa de derecha.
Se simplifica y se insiste en la idea por los medios televisivos de que «van a largar 700 u 800 presos», soslayando aspectos medulares, como si todo consistiera en abrir alegremente las cárceles y proceder a la suelta, no precisamente de palomas…
Los blancos y los colorados creen, y han actuado en los últimos veinte años como si los hechos delictivos en una sociedad fueran consecuencia de seres humanos nacidos moralmente defectuosos que viven en asentamientos irregulares. Es así que en años anteriores, llevaron adelante políticas de seguridad «cosméticas» y cortoplacistas, o peor aun de proyección personal a la carrera presidencial. A su vez en la izquierda, tenemos problemas en el encare de la seguridad oscilando entre la simplificación de las causas y cierto romanticismo.
La actual superpoblación carcelaria es proporcionalmente mayor que la de Guatemala, Honduras, El Salvador y Brasil Ella fue causada por un grueso error conceptual de la derecha.
Este fue advertido en su momento por el Dr. Gervasio Guillot, una verdadera autoridad en la materia. El ex ministro de la Suprema Corte sostuvo que aumentar los mínimos de las penas y otorgar mas cárcel, era tirar la pelota hacia adelante y comprar un problema a futuro.
Por otro lado, para nosotros, hombres y mujeres de izquierda, la violencia en todos sus aspectos reconoce multiplicidad de causas a las que hay que oponer acciones de cohesión social.
Los que delinquen no consultan el código penal a la hora de cometer una rapiña con agravantes; por el contrario, los infractores lo conocen de memoria y tanto les da, año más, año menos, de prisión Generalmente vienen jugados o potenciados por las drogas, y las rejas no les asustan.
Si con más cárcel los delitos disminuyeran, habría que preguntarse por qué se pasó de tres mil a más de siete mil presos en diez años (tiempo transcurrido entre la primera ley del gobierno del Dr. Sanguinetti a la fecha). Hoy los liberados del Comcar o de Libertad deben volver a sus casas a pie, lo que empuja a su reincidencia inmediata.
La pena de muerte que, según el diario El País, la prefiere el 49% de los residentes de Maldonado, no bajó ningún índice de criminalidad en los países en que se aplica. En Texas, los pagos de Bush, la cámara de gas y las penas duras, le otorgan a ese estado el récord de delitos violentos en todos los EEUU.
Nuestro Código Penal data de 1932. Para este código de raíz fascista, matar a una persona está menos penado que atacar la propiedad privada. La nueva ley propone por primera vez en la historia, atención a las victimas y la modernización del patronato como espacio de contención primario. Se premiará el estudio y el trabajo, medidas, reclamadas por la población para combatir el ocio en las cárceles.
La violencia en Uruguay está presente en la exclusión económica y también ha sido promovida subrepticiamente por aquellos que hacen del espíritu de la ley de Caducidad, algo así como el misterio de la fe, algo dogmático, difuso y muy abarcativo.
La violencia está presente en lo doméstico en el tránsito, dentro y fuera de las canchas, en escuelas, liceos y bailes… Existen factores endógenos y ellos son la falta de sentido de la vida y la incoherencia entre pensamientos, acciones y sentimientos, que mezclados con los externos degradan la trama social.
Educar para la no violencia puede ser una estrategia viable en Uruguay para desarrollar una cultura basada en la justicia, el respeto de las demás personas y el desarrollo integral del ser humano, y requiere de un trabajo no solo de participación sino de redefinición de los proyectos institucionales hacia prácticas más democráticas, humanizantes y no violentas.
La Dirección de Derechos Humanos del Ministerio de Educación y Cultura puede ser el eje de una campaña nacional, para generar acciones transformadoras y estrategias facilitadoras del aprendizaje, desde la escuela primaria, basadas en la participación de alumnos, maestros y padres.
Esta iniciativa precedida de un millón de firmas avanza hacia su concreción como proyecto de alcance nacional en Argentina, impulsado por el Movimiento Humanista.
Ya que una de las prioridades de este gobierno es la educación, hay que calificar más a los maestros volviendo a principios varelianos y así fortalecer el sentido de la escuela de educar para la vida.
Seguramente los consejos para la no-violencia pueden llegar a ser muy importantes como proyecto incluyente y abarcativo. Lo medular de estos grupos es que aquellos que lo integran participan y se orientan al trabajo de reflexión sobre la no-violencia personal y colectivamente Los objetivos de la campaña podrían ser que los educandos puedan contextualizar distinto tipo de violencia (física, racial, religiosa, psicológica, sexual, y económica) tanto la que uno recibe, como la que ejerce sobre los demás. La acción pasa por capacitarse en el uso de herramientas prácticas que permitan desactivar nuestra propia violencia interna, al comprenderla y orientar a otros en esa misma dirección.
Conformar consejos de no-violencia en cada escuela que vayan creciendo en la institución y en diversos ámbitos de la comunidad, es llamar a movilizarse y a participar de una forma diferente en el nuevo camino que emprendió del país. Ese proyecto puede ser perfectamente canal de participación para los jóvenes al darles herramientas con las que puedan convertirse organizadamente en artífices de un entorno y una interioridad sin violencia.
Nos consta que decir es más fácil que hacer, como dijera un Sr. Ministro, y que dejamos sangre, sudor y lágrimas, de camino al triunfo de Octubre, razón de más para entender que es la hora de proponer y no la de criticar. *
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