Los dichos del comandante Enrique Bonelli
Las expresiones del comandante de la Fuerza Aérea, publicadas en un largo reportaje realizado por el semanario Búsqueda, revisten un relevante contenido testimonial.
Muestran, a partir de algunos conceptos esenciales, el estado actual del pensamiento de las cúpulas militares.
Como el lector podrá apreciar, en este comentario editorial, iremos poco más allá que reflejar lo que otrora era el quehacer de una prestigiosa colección, es decir, daremos un vistazo al «Pensamiento vivo» de Enrique Bonelli a partir de sus propias declaraciones.
También la crónica periodística, que contextualiza las declaraciones del jerarca militar, tiene un sentido esclarecedor.
Dice el cronista: «El martes 9, fue uno de los peores días en los 37 años de carrera profesional para Enrique Bonelli (…) Bonelli estaba incómodo, apesadumbrado y visiblemente cansado (…)»
En la noche del martes, «Bonelli se sentía extenuado por haber comandado una misión, para nada grata, en la que tuvo que pararse frente a sus antiguos superiores para comunicarles que había decidido romper con el pacto de silencio, elevado al rango de doctrina por las Fuerzas Armadas durante los 20 años posteriores a 1985 (…)»
Vale la pena resaltar que la afirmación que el pacto de silencio posee el rango de doctrina de las Fuerzas Armadas durante los últimos veinte años pertenece enteramente al periodista. Y al semanario.
Incluido así, como al pasar, parecería que «el pacto de silencio» está en la Constitución, en algún Código o en la Ley Orgánica Militar. Formaría parte, dentro del Estado de Derecho, de lo que ahora se ha puesto de moda en calificar como «algo natural».
Pero ¿en qué clase de República estaríamos viviendo donde los institutos armados del Estado se proponen y llevan adelante una política de ocultamiento, de desinformación y de mentiras que remiten a la realización, o no, de secuestros, ejecuciones, enterramientos y desenterramientos?
Ahora el que habla es el general Bonelli: «Les dije a los retirados que no podíamos tapar el sol con un dedo (…) (Es preocupante que se presente a los militares como) «los malos de la película» y a los demás (como) los buenos (…)»
Agrega Bonelli: (a los retirados) «yo les agradeceré siempre profundamente a quienes colaboraron. No tenían la obligación de colaborar y lo hicieron, Destaparon cosas desagradables (…)».
Las «cosas desagradables», a las que alude el general Bonelli, son las muertes por tortura de José Arpino Vega y Ubagesner Chávez Sosa y la realización de un segundo vuelo desde Argentina con otra veintena de ciudadanos que hoy permanecen desaparecidos.
«(…) Me preocupa que se estén presentando las cosas como si las Fuerzas Armadas fueran las culpables de todo (…) Ahora los medios de comunicación ponen el acento sólo en el sufrimiento de un lado (…)»
Con relación a la utilización de la tortura, «considero que ese tipo de método no es aceptable, pero los hechos ocurrieron en una situación determinada que no es la de hoy. (…) Nadie quiere estas cosas. (…) Pero uno observa, como pasa ahora en los EEUU y en Gran Bretaña, qué cosas se desatan cuando hay una amenaza de terrorismo cerca. Una cosa es la teoría y otra es cómo se complican las cosas en la práctica (…)»
Preguntado acerca de si comparte lo actuado por las FFAA en el enfrentamiento: «(…) No se trata de estar a favor o en contra. Yo quiero terminar con esa lectura de las cosas (…) Para decir toda la verdad, también hay que recordar que los militares fuimos, en un momento, la única barrera para detener a un grupo armado que quería tomar el poder por la fuerza».
Lo que hemos transcripto es un conjunto de conceptos cuya posible analogía con la Doctrina de la Seguridad Nacional la sabrá estimar o desestimar el lector.
Sólo nos resta decir: gracias, teniente general Enrique Bonelli. Su pensamiento ha quedado claramente expuesto. *
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