Dignidad humana y convicción democrática
El mayor avance del gobierno en sus cinco meses de gestión se verifica en la esfera de los derechos humanos y en el impulso a la investigación hasta el fin de la situación de los detenidos-desaparecidos. No me cabe duda. En el balance ceñido de las principales realizaciones del gobierno elaborado por la Comisión de la Mesa Política y que será sometido a debate en el próximo Plenario Nacional del Frente Amplio de los días 20 y 21, se destaca la decidida posición del gobierno en la materia señalada. Aquí sí se marca claramente la voluntad de cambio que vertebró la campaña electoral. El lunes 8 la Mesa Política Nacional del FA aprobó, a propuesta de León Lev (738) y con el voto de todos los sectores (menos el 26 de Marzo) y de las bases, una declaración que expresa: «La Mesa Política del Frente Amplio acoge con beneplácito el avance serio y sólido en el esclarecimiento del destino de los detenidos-desaparecidos como una consolidación de la democracia y de la clara y firme voluntad política de la Presidencia de la República. Este hecho significa un cambio profundo en pos de la Verdad y la Justicia, que enaltece el nombre de la República Oriental del Uruguay en el concierto internacional de naciones, luego de 20 años de haber derrotado a la dictadura».
Todos hemos sentido en estos días cómo ha irradiado y se ha proyectado esa voluntad de cambio en múltiples direcciones. Un ejemplo lo constituyen actitudes y declaraciones como las del general Bertolotti en relación con la joven Macarena.
También afloraron otros elementos. Nos conmovió hasta las raíces la aparición de familiares de víctimas de la represión dictatorial, que permanecían hasta ahora en la penumbra, llevando su drama personal en las entrañas en forma silenciosa, acallada. Surgieron asimismo otras pruebas tangibles del salvajismo inaudito de la dictadura respecto a María Claudia y su hija recién nacida. Cuesta creer que una mente humana pueda pergeñar monstruosidades semejantes. aludimos a los testimonios de personas que la vieron desde su embarazo a término y el nacimiento de su hija, constatando luego su desaparición. O a la cálida semblanza trazada por su suegra Bertha desde Buenos Aires.
En su sencillez y austeridad, las entrevistas a la viuda de Ubagesner Chaves Sosa y al hijo de José Arpino Vega resultaron estremecedoras. Ambos -y esto recién se sabe ahora, por el proceso de investigación puesto en marcha- fueron torturados hasta la muerte en la base Boiso Lanza de la Fuerza Aérea. El primero era obrero metalúrgico, militante comunista, hoy una seccional de la capital lleva su hombre. Hay detalles de un patetismo tremendo en el relato de Miguel, el hijo de José Arpino (un comunista del gremio de la construcción) que encapuchado y atado oía los gritos de su padre, torturado hasta caer muerto.
Merece destacarse el tratamiento de diversos medios a estos temas, en relación con los familiares de las víctimas. Fue la suya una actitud de respeto a los sentimientos contenidos y a las convicciones sustentadas. Incluso a sus silencios. por momentos más elocuentes que las palabras.
Resaltaba en las entrevistas la serena dignidad, la integridad moral, la firmeza de las convicciones democráticas, compartiendo -más allá del dolor que emergía en llaga viva- los valores por los que habían dado la vida el esposo y el padre. Son gente auténtica de nuestro pueblo, ennoblecidos por un sufrimiento que tenían pudor en expresar. Más bien lo guardaban para sí. Con gente de esta raigambre se derrotó la dictadura y se abrió paso a un tiempo nuevo. *
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