Parece que no hay rumbo
Luego de cuatro meses de gestión, parece claro que este gobierno ha logrado reabrir todas las heridas que el Uruguay tenía del pasado y no cerrar ninguna de las del presente.
Existe un deliberado propósito de cumplir con postulados y posiciones sustentadas de larga data por el Frente Amplio. En cierta forma eso es comprensible. Lo que no surge es que exista un modelo alternativo que planee al país mejorar en lo cualitativo y cuantitativo.
Pocas veces, por lo menos desde que tengo uso de razón, un gobierno asumió con tan amplio margen de acción. Desde ya que por el resultado electoral. Ninguna colectividad, desde l966 a la fecha, obtuvo por sí sola más de un cincuenta por ciento. En segundo lugar porque se creó una gran expectativa, ante la presencia de una nueva fuerza política, por primera vez en el gobierno del país, al margen de colorados y blancos, desde que somos una Nación independiente. Se partió, además, ante la crisis económica que vivió el país en 2002, con posibilidades de lograr resultados sociales casi inmediatos en virtud de que esos indicadores estaban todavía sufriendo las consecuencias de la situación vivida. En el aspecto económico, se encontró una situación de franco crecimiento, con precio auspicioso de nuestros productos exportables como hacía muchos años no se registraba, un mercado financiero saneado, buena imagen del país en el exterior –mucho mejor que de los vecinos por cierto–, ante el cumplimiento de sus compromisos y excelente nivel de reservas. Presupuesto bajo control (lo que daba incluso margen para gastos focalizados con acierto en lo social), moneda estable e inflación controlada por debajo de un dígito.
Una situación así no la ha recibido nadie.
En cuatro meses se las ingeniaron para enfrentarse a todo el sector militar. Sin hasta el momento haber descubierto ningún hecho nuevo con relación a los sucesos vividos por el país durante la etapa autoritaria. Oficiales generales han pedido el pase a retiro. El malestar es evidente. Bueno es constatar, que quienes adoptaron esas actitudes no están, no estuvieron, ni estarán vinculados a ningún evento de violación de derechos humanos. Se trata de posiciones principistas sustentadas con el mayor pundonor.
Esto de por sí es preocupante. No se produce en un país un deterioro tan grande, en un período tan exiguo, de las Fuerzas Armadas, sin consecuencias altamente negativas.
Tenemos un ministro del Interior que dentro de poco va a hacer la afirmación que le falta. Es decir sostener que los delincuentes son mejores personas que los policías. Al tren que va es lo único que todavía no dijo.
Pero lo peor de todo es que el país tiene una ministra de Bienestar Social que a cuatro meses, entiéndase bien, a cuatro meses de gestión, ya anuncia que no va a dar más la cara a la gente. Justamente la gente donde está el núcleo duro de apoyo electoral de la coalición de gobierno. La titular del programa que era para hacer justicia, repartir recursos y ganarse todos los aplausos.
Para colmo el Presidente de la República sale a comparar la situación con la de 2002. Bueno es recordar que en esas circunstancias se había roto el sistema monetario, teníamos feriado bancario, no se sabía si el país iba a seguir funcionando como tal. Los efectos en el producto eran gravísimos. Las consecuencias sociales ya las vimos.
Uno se pregunta, ¿qué tan mal actuó el Frente Amplio en cuatro meses, para recibir mayor rechazo social que los colorados en las condiciones mencionadas?
¿Alguien puede pensar, aparte del Presidente de la República, por otra parte, que los partidos tradicionales, luego de la verdadera paliza electoral que recibieron hace menos de un año, están en condiciones de organizar este tipo de movilizaciones?
Esto es preocupante por el país. Al gobierno le va demasiado mal y no es bueno para nadie. Cuando se hablaba de soberbia, creo que mayor ejemplo que el que da la ministra de Bienestar Social no se puede pedir. En todo caso es imprescindible un poco de modestia, por lo pronto reconocer que la oposición es más fácil que el gobierno, y empezar a escuchar para ver si se les puede ayudar. Porque solos, a los cuatro meses de gestión, ya tienen todos estos problemas y no saben salir. *
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