Fortalecer la democracia

Los sucesos de las recientes semanas han dejado algunas enseñanzas que demuestran que remover las trabas del pasado y acometer las tareas del presente no resulta fácil.

Es más, quienes se acostumbraron a que no pasaría nada, se inquietan y presionan para mantener el statu quo.

Este se refiere al tema de los militares y los Derechos Humanos y a la emergencia social.

El Presidente d e la República, en el pleno ejercicio de sus funciones, dentro de los márgenes de la Constitución y la ley, quiere cerrar una página dolorosa del pasado, buscando los restos de los desaparecidos, llevando tranquilidad espiritual a sus familiares y aplicando el peso de la ley a los potenciales infractores.

Hubo sectores políticos que creyeron que ya se dio vuelta la página y era tema cerrado. No comprenden que la humanidad del Siglo XXI sólo concibe una verdadera democracia con verdad y justicia.

La Comisión para la Paz fue un avance respecto a la clausura del tema durante las presidencias de los doctores Sanguinetti y Lacalle y echó más luz sobre un pasado doloroso y una llaga abierta.

Pero, es notorio, que el tema no quedó zanjado y eso le sigue haciendo mal a la democracia y al normal relacionamiento de los militares con la sociedad civil.

Aquí no se trata de politizar el tema sino de que la sociedad uruguaya y la opinión pública internacional tengan una clara visión de que en Uruguay la Justicia investigó y avanzó en el esclarecimiento de las graves violaciones de los derechos humanos de nuestro pasado histórico reciente.

El relevo del comandante de la principal división de ejército demuestra que es un camino no fácil y que hay que recorrerlo con firmeza y prudencia.

Por eso el Frente Amplio sintió la necesidad de expresar su total respaldo al Presidente de la República, en un momento especial de la vida política.

No es menor que en esas circunstancias los pronunciamientos y los silencios son muy llamativos y nadie puede hacerse el distraído.

El segundo tema que acaparó la atención fueron los famosos «piquetes» sobredimensionados por parte de la prensa y que incluso repercutieron en la prensa internacional y en particular en la vecina orilla, donde la imagen que se brindó mal interesada, fue «Uruguay se está argentinizando».

El papel de la prensa es informar, pero objetiva y contextualmente.

Es notorio que el Frente intentó durante años que se atacara el problema social más a fondo y los gobernantes de turno se mofaron de la propuesta. La realidad demuestra lo justo de la preocupación y también, nobleza obliga , que resolverla no es fácil, no es soplar y hacer botellas.

La lentitud y la inexperiencia no se la podemos atribuir a nuestros adversarios.

También el Frente Amplio entendió necesario no sólo pronunciarse decidida y categóricamente junto al gobierno progresista sino también autoexi- girse una actitud más resuelta en el contacto vivo con la sociedad.

El papel de la fuerza política no es sustituir al gobierno ni tampoco diluirse en el mismo.

Cada área tiene sus responsabilidades específicas.

El drama del P. Colorado demostró el drama del partido-Estado en la sociedad uruguaya, por eso resultan patéticas las declaraciones del doctor Batlle.

El Frente Amplio debe actuar sobre la sociedad y con la sociedad, tanto como transmisor de opiniones, en el plano de los valores, ideales y objetivos políticos y recíprocamente recibir las opiniones y preocupaciones de la gente.

Ello implica un cambio cultural, desde la resistencia a la condición de partido de gobierno.

La comunicación y la movilización responsable, es la doble vía para el avance de las ideas progresistas de izquierda y de freno a los ataques desestabilizadores.

El diálogo con la sociedad es una labor permanente, activa, dinámica y muy abierta.

Un partido moderno debe darse los mecanismos para comunicarse con la sociedad, desde los métodos tradicionales de Asambleas, Casa a Casa, Actos, seminarios, así como las formas modernas de la comunicación informática.

Mientras los partidos tradicionales son partidos electorales, que se comunican con sus adherentes cada campaña electoral, el Frente Amplio, el Encuentro Progresista y el Nuevo Espacio, además de avanzar en su unificación, manteniendo sus identidades, tienen el desafío de practicar la democracia interna, con el funcionamiento regular de sus organismos y la participación activa de sus adherentes.

Estamos haciendo camino al andar.

Pero si algo está claro es la necesidad de que la fuerza política esté unida y activa junto al gobierno del cambio. Frente a los ataques no somos indiferentes y tenemos que autoexigirnos mayor actividad e iniciativa política.

Sin partidos que practiquen la POLITICA con mayúsculas, con pueblo, con ideas y con coraje, democráticos, abiertos y sensibles, la democracia se empobrece. *

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