Un tratado por encima de nuestra Constitución
El Tratado Bilateral de Inversiones (TBI) con EEUU, suscrito por Jorge Batlle el 25 de octubre de 2004, seis días antes de las elecciones que ya se sabía iba a ganar el Frente Amplio, y enviado al Senado el 22 de febrero de 2005, siete días después de instalado el nuevo Parlamento, sometido a un análisis de sus 37 artículos, y que con sus Anexos tiene 108 páginas, configura un grave peligro para nuestro país, por las siguientes razones:
1.- Arbitraje.
Impone una prórroga de jurisdicción, de modo que las controversias que suscite no serán resueltas por los jueces uruguayos, sino por un Tribunal de Arbitraje de acuerdo a la Convención de Nueva York, donde cada parte nombra a un árbitro pero el tercero será elegido por el Ciadi (Centro Internacional para el Arreglo de Diferencias en las Inversiones), según el Convenio de Washington de 1965. Y es el secretario general del Ciadi, elegido por el Banco Mundial, el que designa al presidente del Tribunal Arbitral, según el Art. 28 del TBI. La experiencia indica que no ganaremos ni una. Al Ciadi se entra en forma voluntaria, pero después no se puede desistir unilateralmente.
2.- El Art. 4 establece la Cláusula de Nación más Favorecida, de modo que todas las rebajas que se nos concedieran en el Mercosur, favorecerían también a EEUU. Es una cuña metida en el Mercosur por EEUU, que quiere dividirnos y aislar a Brasil, que se le opuso en la OMC (Organización Mundial del Comercio) y en el ALCA. Nos segrega del Mercosur o, como dijera Tabaré Vázquez, existe un desconocimiento del Mercosur. (La transición responsable, 4 octubre 2004).
3. – En el art. 17 se excluye de los beneficios del TBI a los países que no mantengan relaciones diplomáticas con EEUU (Cuba) y a los que estén en conflicto con EEUU (Venezuela). O sea que nosotros estaríamos apoyando el bloqueo a Cuba, incluso contra resoluciones de la ONU que lo condenan. Y una empresa mixta uruguayo-venezolana no podría invertir en EEUU.
4.- No se trata de un formato tipo que no se puede modificar, porque en Australia lo negociaron y se lograron tales cambios, que también nosotros podríamos firmar un tratado como el australiano, según Alberto Couriel.
Y la práctica parlamentaria reciente prevé la devolución al Ejecutivo de los proyectos que se aprobaron en los períodos de transición por los gobiernos salientes, para que las nuevas autoridades lo puedan renegociar.
5.- La carne.
Se dice que si no aprobamos el TBI ahora, se afectarán las exportaciones de carne de Uruguay a EEUU, pero parece claro ahora que si se dilata en el tiempo no habrá problemas. EEUU amenazó a Chile para que aprobara el suyo, pero luego esperó un buen tiempo antes de aprobarlo. El promedio de tiempo en aprobar los tratados es en Uruguay de tres años y medio, así que existen antecedentes.
Por eso, el Frente Amplio decidió hacer un estudio serio del tema en el tiempo que sea necesario.
Y no por no aprobar este Tratado tiene por qué afectarse el clima de inversión. Nuestra Ley de Inversiones Nº 16.099 contiene todas las garantías que sean necesarias. Hay que saber que a medida que disminuye el riesgo para el inversor, aumenta el riesgo para nuestro país.
Canadá no exporta carne a EEUU por el problema de la vaca loca, pero en dos meses será declarado libre de esta enfermedad y como miembro del Nafta podrá volver a vender, lo que podría disminuir nuestras ventas; pero a la vez, ahora es en EEUU que ya han aparecido varios casos, y Taiwan ha sido el primero en dejar de comprarle, de modo que esto nos favorecería, porque estamos libres de aftosa con vacunación y de vaca loca y EEUU necesitará importar carne bovina.
O sea que es un problema de mercado y de seguridad política, mucho más que de seguridad jurídica. Brasil no tiene tratado con EEUU y sin embargo tiene muchas más inversiones norteamericanas que los demás países, porque el Acuerdo no garantiza la llegada de inversiones. México tiene tratados con cincuenta países y la inversión es mínima. Y Uruguay estaría dando mucho a cambio de muy poco o nada y no tiene ninguna garantía de que las inversiones vengan.
6.- Preinversiones.
Antes de las inversiones puede haber licencias, permisos o autorizaciones, pero si un gobierno revoca por ejemplo una licencia, puede ser demandado en un proceso de Solución de Controversias entre el Estado y el inversionista. Son los Acuerdos no firmados antes del Tratado.
7.- Trato nacional.
El art. 20 prohíbe todas las cláusulas que signifiquen dar ventajas a los productores uruguayos sobre los productos extranjeros o que exista una relación máxima de las importaciones sobre las exportaciones, como existe en muchos tratados que ha ratificado Uruguay.
8.- Del ALCA a los Tratados bilaterales.
Cuando EEUU vio que en la Reunión Ministerial de Miami de 18 de noviembre de 2003 para la creación del ALCA existía mucha oposición de los países latinoamericanos, decidió abrir el camino de los Tratados bilaterales. Comenzó con Centroamérica y luego Chile y hoy está tratando de abrir brecha en Perú, Ecuador, Colombia y Uruguay.
9.- Nacionalizaciones.
El Art. 5 se remite al Derecho Internacional Consuetudinario, pero la costumbre no es fuente de Derecho en Uruguay, como lo es en EEUU. El art. 6 dice: Ninguna Parte expropiará ni nacionalizará una inversión cubierta, directa ni indirecta, salvo que sea de acuerdo a ciertas condiciones, entre las cuales que sea mediante el pago pronto, adecuado y efectivo de la indemnización. Esto ya lo vivimos en el Banco Comercial y ahora con la OSE. Y a esto hay que agregar el costo de los honorarios de los árbitros y de los abogados. Y como dicen los abogados, el demonio está en la letra chiquita.
10.- La dura experiencia ajena.
Por tratados como este, Bolivia debe a la empresa Aguas de Tunari 25 millones de dólares, México debe 17 millones a la empresa Metalclad y Argentina gracias al desastre menemista, por haber firmado lo que le pusieron por delante, tiene 30 juicios y debe 18 mil millones.
Y hoy, a nuestro pobre Uruguay, una Corte Federal de Nueva York le exige pagar a los tres bancos extranjeros socios del Banco Comercial, 100 millones de dólares más 20 o 30 millones por daños, intereses, costas y costos, que «habrían» aportado en febrero de 2002, y que Alberto Bensión y Jorge Batlle regalaron a los Röhm para que se los llevaran del país, todos gracias a un arbitraje igual al que ahora se propone en este Tratado Bilateral de Inversiones.
Un caso de Ripley fue el de una empresa de mensajería de EEUU que presentó demanda contra el Servicio Postal de Canadá, porque por ser una empresa pública sería «competencia desleal».
Y después de firmado el NAFTA, México no ganó ninguna controversia.
No en vano aquel Tratado propuesto por EEUU del AMI (Acuerdo Multilateral de Inversiones) nunca lo pudieron aprobar, porque era absolutamente leonino.
11.- La discusión del TBI en el gobierno, el Parlamento y la fuerza política
El gobierno de Jorge Batlle lo envió al Senado, que lo tratará el jueves 4 de agosto, comenzando la discusión parlamentaria.
El Plenario Nacional del Frente Amplio se reúne el sábado 13 de agosto para considerar un temario doble: 1.- Balance de este período. 2.- Planes y perspectivas futuras y el TBI se trataría en otro Plenario. Existe una propuesta del senador Couriel que nos parece muy sensata: estudiar un Tratado de Inversiones Tipo para todos los integrantes del Mercosur. En la representación de las Bases de Montevideo en el Plenario se entiende que no es bueno que el Plenario Nacional deci
da en contra de lo ya aprobado en el gobierno o el Parlamento, pero al mismo tiempo, se sabe que el Plenario Nacional es el órgano estatutario máximo de la Fuerza Política y que se debe llegar a una solución de consenso entre todos, como se ha hecho siempre.
Es nuestro principio de unidad en la diversidad.
Esto significa que no debemos votar divididos en el Parlamento, porque los blancos, según ha declarado Larrañaga, están muy apurados por aprobarlo ya en julio, con lo cual lograría dividirnos a nosotros y tranquilizar a los ganaderos, y sobre todo hacer buena letra con EEUU, como hacía en la década del 40 el inefable Eduardo Rodríguez Larreta, proponiendo la Intervención Multilateral de nuestros países por EEUU, mientras Herrera y Haedo lograban impedir la instalación de bases de EEUU en Laguna del Sauce. Lástima que hoy no haya nadie en el Partido Nacional que siga la línea de Herrera.
12.- Fuentes de este trabajo.
Además del Texto del Tratado, estudiamos dos artículos del senador Eduardo Lorier en Carta Popular, uno del sociólogo mexicano Alberto Arroyo en Brecha, uno del diputado Doreen Ibarra, también en Carta Popular, uno de José Ibarra en Voces del Frente y un reportaje al senador Alberto Couriel en LA REPUBLICA. *
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