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Buenos Aires, cuando concluyó la Guerra del Chaco

La Guerra del Chaco, que ensangrentó a los dos países mediterráneos de América del Sur, acaba de concluir formalmente hoy en la capital argentina, con la firma de un documento que da por terminado el conflicto limítrofe entre Paraguay y Bolivia.

Con el tratado de paz elaborado entre los cancilleres argentino, chileno y brasileño más el delegado estadounidense, señor Braden, se ha puesto fin al largo y sangriento conflicto que enfrentó a dos naciones hermanas entre los años 1933 y 1935.

Desde el cese de las hostilidades –ocurrido en junio de 1935 merced a un armisticio por el que se supendieron las acciones bélicas– hasta hoy, se desarrollaron las arduas tratativas que condujeron finalmente a un acuerdo para poner fin a las diferencias territoriales entre Bolivia y Paraguay.

Viejos litigios fronterizos retomaron nuevo vigor en 1933, oportunamente reflotados por las transnacionales del petróleo. Fue así que los intereses opuestos de dos compañías petroleras –la Royal Dutch Shell y la Esso Standard Oil– se disimularon con los ropajes de una cuestión de soberanía y de límites entre dos naciones pobres del subcontinente americano.

Para la República del Paraguay es esta la segunda guerra en que se vio embarcada desde que nació a la vida independiente a comienzos del siglo pasado. Recuérdese que entre 1865 y 1870 debió soportar la invasión de las tropas de la Triple Alianza integrada por el Imperio del Brasil, la Confederación Argentina y la República Oriental del Uruguay. Como consecuencia de aquella guerra ominosa, el Paraguay quedó destrozado y su población diezmada.

El territorio en disputa –el Chaco boreal– contiene en su subsuelo una enorme riqueza en oro negro que las dos compañías pretendían explotar. Instigados por éstas, los ejércitos de ambas naciones se vieron envueltos en una guerra absurda que costó aproximadamente 120 mil muertos como consecuencia no sólo de las balas sino también de la sed, la malaria, la disentería, picaduras de serpientes y otras calamidades propias de la selva.

El acuerdo implica el triunfo de Paraguay, que se ha quedado con los 50 mil kilómetros cuadrados en litigio. Bolivia recibió la promesa de obtener un corredor hasta el río Paraguay y la construcción de un puerto donde embarcar sus exportaciones de crudo. *

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