Piqueteros al ataque
Un editorial central del semanario Búsqueda, en su edición de ayer, ensaya una módica reflexión filosófica acerca de los piquetes.
Claro, no se iba a perder la oportunidad de subirse al carro de una expresión que ya ha ingresado al arsenal de palabras arrojadizas, esa especie de santabárbara semántica, donde la derecha colectiva va cargando de sentidos en forma cooperativa.
Como ocurrió hace unos años cuando se levantó una figura intimidadora, diciendo que «columnas de los Sin Tierra de Brasil avanzaban hacia la frontera con Uruguay».
Con la palabra piquetero ha sucedido algo similar cuando las usinas de difusión de las derechas la han ido cargando de un suficiente olor a azufre como para que su solo enunciado provoque intranquilidad en el ciudadano demócrata y tranquilo.
Para el editorial del semanario su alerta roja sobre el problema del piqueterismo, así lo denomina (¡qué fácil resulta levantar otro «ismo» amenazante!), sufrió un pequeño traspié en la medida en que el Presidente de la República, a través de una gestión personal, logró el levantamiento, sino de todos, por lo menos de una parte de los elementos que obstruían el tránsito en las proximidades del Palacio Legislativo.
El movimiento hacia la opinión pública es fácil de entender y está vinculado también con crear la sensación de que la liberación de algunos presos, en el marco de un plan de humanización de las cárceles, constituiría un acto temerario, una acción irresponsable que no tendría en cuenta la seguridad pública.
Esta forma de razonar de Búsqueda consiste en construir un andamiaje, casi filosófico, a partir de un episodio aislado del que no se toman en cuenta ni el contexto ni los antecedentes. Ni mucho menos se incorpora al mismo cuál es la actitud de las autoridades frente al episodio.
Para Búsqueda el piqueterismo hasta «(…) tiene una génesis. Está en esa visión totalitaria y autoritaria del mundo, ejercida desde la conducta patotera que es esencial a su naturaleza (…)»
Más adelante se interna en el análisis de unas hipótesis enternecedoras: «(…) para el ciudadano común, llegar a tiempo a su clase, a su empleo, evitar perderse el ómnibus, o el avión, puede llegar a ser una cuestión de vida o muerte… Una distorsión así (como un piquete) puede cambiar la vida entera de una persona anónima que vive circunstancias cruciales… Los piqueteros, como no saben las historias verdaderas que corren por las vidas privadas de los afectados, no consideran (que sus acciones sean) una distorsión. A los piqueteros nada importa más que un piquete y se consolida la idea de hacer el piquete por el piquete mismo (…)»
En síntesis, Búsqueda denuncia el carácter pernicioso del piquete. Pernicioso y gratuito. Encontrar una calle cerrada «cual sería una violación grave a sus derechos de ciudadano».
Allí no hay ninguna apreciación acerca de cuáles son las raíces de la movilización de los deudores. Si es que ha habido o no medianos y pequeños productores granjeros endeudados, con sus bienes y herramientas rematadas y obligados a abandonar sus pagos.
Para el vocero de las derechas los problemas sociales no existen o cuando emergen bajo la forma de una protesta o movilización sólo es motivo de comentarios frívolos o melodramáticos.
Lo que importa para este tipo de razonamiento es la corteza más superficial del Estado de Derecho. Es justamente aquella que puede molestar, en este caso en forma circunstancial y efímera, el libre desplazamiento de algunos automóviles.
En este cretinismo neoliberal, la protesta social nunca es otra cosa que una especie de gimnasia sin fundamento alguno y sin que en la sociedad existan motivos que justifiquen las demandas.
En este, como en otros problemas de los que han ido emergiendo, el gobierno no se ha dejado llevar por los acicates represivos de las derechas. Actuando con prudencia y buen sentido y con respeto y consideración hacia las demandas gremiales de los productores, el Poder Ejecutivo reiteró su voluntad de llevar adelante un gobierno que busca el diálogo, que se esfuerza en encontrar soluciones para los sectores más golpeados y que elige el camino de buscar instancias de solución a los problemas. *
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