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Montevideo, cuando Sanguinetti se jactó de no haber perdido ninguna huelga

1 de julio de 1988

En un mensaje a la población emitido por la cadena nacional de radio y televisión, el presidente de la República, doctor Julio María Sanguinetti, enfatizó que el gobierno no cederá ni un centímetro ante la dirigencia sindical de la empresa Cutcsa, a la vez que confirmó que en materia de Rendición de Cuentas no se considerarán más aumentos salariales que los propuestos por el Ejecutivo.

El líder del conservador Partido Colorado es el primer presidente electo democráticamente luego de los doce años de régimen cívico-militar y ejerce la Presidencia de la República desde el 1 de marzo de 1985. El «cambio en paz» –eslogan central de la campaña electoral que le dio el triunfo– parece haber quedado atrás para dejar paso a una imagen de arrogancia, agresividad e intolerancia que sorprendió a la oposición política.

Todo empezó con un conflicto en el transporte capitalino al que el gobierno respondió con la declaración de «servicio esencial», lo que no hizo otra cosa que radicalizar las posiciones.

«La dirigencia sindical radicalizada nos ha atacado todo el tiempo porque estima que la declaración de servicios esenciales es un procedimiento atentatorio del derecho de huelga. No es así: el derecho de huelga es y será respetado, pero él no es irrestricto y cede, sin ninguna duda, ante el infortunio colectivo y ante la necesidad de la población de seguir trabajando normalmente», afirmó el primer mandatario.

A continuación, hizo referencia a los «radicales del otro extremo» que exigen más dureza al gobierno. «A ellos les decimos que un palo puede atemorizar un día pero deja secuelas. Una piedra trae un palo, un palo otra piedra y después, un muerto; y así se entra en una dialéctica infernal. Lo que importa no es ser agresivo en el gesto sino fuertes, firmes en las actitudes. Si miramos los tres años y medio de gobierno democrático que tenemos detrás, ¿qué huelga perdió este gobierno? ¿Cuándo fue rebasado por un movimiento gremial?».

Entre las críticas más severas al discurso presidencial, destacan las del diputado herrerista Héctor Martín Sturla, quien afirmó: «Creo que el gobierno insiste en la misma posicion arrogante que le impide ver que, además de los que señala, hay otros caminos. Creo que es un estilo que empieza a mostrar cierta dosis de desesperación. Yo lo que deseo, es que, por seis meses más, el doctor Sanguinetti no nos regale otra excursión televisiva».

Por su parte, el también diputado blanco Alem García (Mov. de Rocha) expresó: «El presidente salió a desafiar al gremio, a hacer gala de su firmeza y de sus triunfos en relación a los anteriores conflictos sindicales; y todo esto dicho en un tono que evidencia la pérdida de la calma y la tranquilidad». *

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