En estos dÃas se sustancia en la ciudad de San Pablo la Décimo Segunda reunión del Encuentro de San Pablo.
Desde sus inicios, a principios de la década del 90, la reunión de los principales partidos democráticos, progresistas, revolucionarios y de izquierda del subcontinente latinoamericano encontraron, en el Foro de San Pablo, un lugar de encuentro donde cotejar experiencias y buscar coincidencias, tanto en el plano ideológico como polÃtico.
Una década y media de intercambios que ayudaron a enriquecer la visión que los partidos latinoamericanos tenÃan de sus propios paÃses y de las perspectivas de la conformación de opciones de tipo continental.
La constitución de grandes partidos de masas, que conquistaron el gobierno de municipios, ciudades, grandes capitales y Estados, empezó a cambiar para siempre la historia de los pueblos de América Latina.
Las experiencias están lejos de haber sido similares. En todos lados hubo avances, estancamientos y, a veces, hasta retrocesos.
Pero nuestra patria grande latinoamericana no es la misma hoy que la que iniciaba su despertar a principio de la década del 90, apenas saliendo de los regÃmenes de Terrorismo de Estado y cuando desde los grandes centros de las potencias capitalistas se lanzaban uno tras otro los planes de privatización, desregulación y apertura para el capital financiero que caracteriza a las concepciones económicas neoliberales.
Esta batalla está lejos de haber terminado. Pero los partidos polÃticos, de signo popular y nacionalista, democráticos y transformadores, han ido aprendiendo sobre la marcha nuevas modalidades de acción polÃtica acorde con la gravedad de los tiempos que viven los pueblos de nuestra América.
Busca en su camino, a través de la experiencia revolucionaria bolivariana, con Hugo Chávez a la cabeza, que viene a agregarse a la presencia simbólica insular de Cuba, instalando en el continente un camino propio de búsqueda de un modelo de socialismo. Con sus luces y sombras, las experiencias de Kirchner y Lula, también son factores insoslayables de este proceso.
El fortalecimiento de los partidos polÃticos, progresistas y de izquierda no ha sido un proceso, como en algún momento se pretendió, contrapuesto a la extensión de las organizaciones sociales, de los nuevos movimientos de defensa del medio ambiente, de lucha por la igualdad de derechos de género, de lucha contra toda forma de avasallamiento y opresión de la identidad cultural de los pueblos o de las minorÃas de todo tipo.
Partidos y movimientos confluyen ante algunos reclamos perentorios de la población o se distancian en función de las estrategias a desarrollar. Unos y otros vienen contribuyendo a acumular fuerzas en un sentido antiimperialista, en la búsqueda de un camino propio en la lucha por los derechos de los pueblos.
Con sus logros y con sus fracasos, con su tenacidad y con sus desfallecimientos, los partidos polÃticos latinoamericanos del Foro de San Pablo han realizado y están llamados a realizar una contribución fundamental en las luchas de emancipación.
Desde la fundación misma del Foro de San Pablo y pese a algunas discrepancias que afloraron en la izquierda en aquel momento, que posteriormente fueron totalmente superadas, la izquierda uruguaya, expresada en el Frente Amplio, ha estado presente.
Ha concurrido, con responsabilidad y personalidad propia, a las reuniones en San Pablo, Ciudad de México, Managua, La Habana, Montevideo, San Salvador, Porto Alegre y Guatemala.
Hoy el Frente Amplio es una fuerza polÃtica de prestigio reconocido en toda la izquierda latinoamericana y, en el gobierno, está llamada a ser, en el XII Encuentro de San Pablo, un punto de atracción, una palabra que suscitará interés, un proceso con el que se sentirán solidarios los restantes partidos asistentes al encuentro. *
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