Peligro de epidemia
Encontrándome presente en una reunión de la Mesa Política, hace ya un tiempo, el Cro. Tabaré, que la presidía, efectuó, justamente ese día, una referencia, que por tratarse de un tema médico, tuvo la precisión y contundencia imaginables. Se trató del concepto de «corte del cordón umbilical». Haciendo la correspondiente explicación, desde el punto de vista profesional, se refirió a la importancia que tenía dicho corte y la separación de la madre, en el momento oportuno, sin el cual, peligraba seriamente la vida de la criatura. Trataba de aplicar dicho concepto, al viejo y manido «corte de cordón umbilical» en la relación fuerza política-gobierno, que él promocionó y aplicó desde su recordado pasaje como intendente de los montevideanos. Esta concepción, que en lo fisiológico tiene tanta fuerza y verdad, no debe ser trasladada linealmente al plano socio-político. Llevado al caso concreto de las relaciones gobierno-fuerza política, conllevan el peligro de un apartamiento de los compañeros representantes de la fuerza política, que , llegado el momento de asumir la representación en el gobierno, cortan sus lazos de relacionamiento que los ate a programas, y en decisiones políticas, de quienes detentan naturalmente la potestad de decidir y controlar los pasos a dar y dados por quienes accidentalmente ejercen la función de gobierno.
Esta «umbilictomia» exagerada se ha hecho presente ya en algunos actos del nuevo gobierno, y como creo poder demostrar, desde el pique, arrastra consigo los peligros de contagio, De allí lo el título.
1- Como uno de los primeros actos de gobierno, ya preelaborado desde antes de la asunción, el nuevo gobierno realizó contactos, con los prematuros, inclaudicables y rapaces integrantes de los Organismos Financieros Internacionales. Allí surgió la primera decisión importante del gobierno en su conjunto, cuando se «cocinó» muy rápida y coloquialmente un «acuerdo » con el FMI, sin que la gente, ni las bases, ni la fuerza política como tal, tuvieran arte ni parte en la negociación. De ello surgió el primer escollo insalvable para el futuro de cambios prometido por la fuerza política que ganó en octubre. Mediante la «maniobra», casi indolora e inocente, de marcarnos claramente, la obligación de tener un superávit en nuestro «equilibrio» presupuestal, se aseguraron a priori, que separaremos previamente, los fondos necesarios para pagar puntualmente sus exigencias de deuda externa.
2- Como corolario inmediato de tal «acuerdo», el Consejo de Ministros, principal centro «anéstesico-quirúrgico» donde se practicaron las «umbilictomías», en su reunión de fin de marzo, elaboró, también con participación exclusiva de sus técnicos economistas, un paquete de ajustes ,al mejor estilo «tradicional», que se llamó de «recortes presupuestales», donde quedó fijado que con lo poco que quedaría, después de separar la «tajada del león» con que se «honrará la deuda», se hace necesario dotar de un presupuesto muy «austero», que numéricamente resulta, como consecuencia de la magnitud de la «tajada» mencionada, de menor cuantía que lo que decían que dedicarían los integrantes de los gobiernos precedentes…
3- En otro Consejo de Ministros, «jopeando», además de la consulta a la fuerza política, la intervención de legisladores, se resolvió, por decreto, realizar una forzada interpretación de la Constitución referente al tema del Agua, ignorando el espíritu que motivó el pronunciamiento popular, que ha levantado polvareda.
El efecto contagio-epidémico incluyó a varios Ministros, primeras figuras de sus grupos políticos que debieron declararse «hombres y mujeres del gobierno», para evitarle a éste, un caos imprevisible, en el caso de que se hubieran negado a firmar este decreto, con el que estaban en esencial desacuerdo. Baste para ello las declaraciones de la Cra. Marina Arismendi, explicando su decisión al respecto.
4- Al ponerse sobre la mesa el tema del Tratado de Inversiones con USA, se produjo otro episodio de esta epidemia, dado que, a la interna del M(PePe), los compañeros de su Ejecutivo decidieron que un tema de esa trascendencia e incidencia para el futuro del gobierno y del País, debía pasar necesariamente por una consulta de la fuerza política en el órgano correspondiente, que era el Plenario Nacional. Una vez más, primó el concepto de la «umbilictomia», por la cual, el Cro. Tabaré, como máximo jerarca del Gobierno, decidió «inequívocamente» (al decir del Cro Mujica), que la decisión se tomaría en el ámbito legislativo, «jopeándose» una vez más, la participación de cualquier vestigio de jurisdicción que pudiera tener la fuerza política, Aquí, el contagio llegó hasta el mismo Cro Pepe, quien, mas que nada, «hombre del Gobierno», se soliviantó contra la decisión tomada en el seno de su grupo político, y pateando el tablero, amenazó con declararse independiente…(de su grupo, pero no del gobierno).
5- Como vemos, la fiebre de «hombres y mujeres del gobierno», viene con carácter de epidemia creciente, en síntomas y en brotes febriles.
Estamos recién en los 100 días, como quien dice, protegidos por los efectos de la euforia del «festejen compañeros» y de la cuarentena de la luna de miel obligada a que lleva la reciente asunción. Y por algunas cosas que se han planificado bien, aunque están en etapa de concreción, con grandes y previsibles dificultades
Es momento propicio para que, una reflexión adecuada y sobre todo, una autocrítica efectuada con humildad, nos permita volver al carril del que nunca debimos apartarnos, que es el de reconocer la necesaria e imprescindible presencia de la fuerza política en las decisiones importantes del gobierno actuante.
Por este camino, entiendo que vamos mal. *
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