Las visitas del Presidente
«A las 11:30 Vázquez visitará la sede de la empresa transportista Cutcsa, sita en Sarandí 526, donde será recibido por el directorio en pleno. A su vez, a las 17 hs. el presidente Vázquez, junto al ministro de Transporte, visitará las instalaciones de la terminal Cuenca del Plata».
Esta información fue tomada del matutino El País del 6 de mayo pasado, pero el error que me propongo analizar hoy podría haber aparecido en cualquier medio de prensa pues está profundamente arraigado entre nosotros.
Pero vayamos por partes. El sustantivo vez –polisémico ahora que dice– significa, entre otras cosas, «alternación de las cosas por turno u orden sucesivo», y sobre todo, «cada realización de un suceso o de una acción en momento y circunstancias distintos»: La primera vez que viajó en tren. Hay otras acepciones bastante insólitas, como por ejemplo, «manada de ganado perteneciente a un vecindario», o –en plural– «ministerio, autoriadad o jurisdicción que una persona ejerce supliendo a otra o representándola»: Hacer las veces de árbitro.
Pero este sustantivo femenino integra algunas expresiones y frases hechas, tales como a veces, de una vez para siempre, de vez en cuando, en vez de, etcétera. Entre ellas, me detengo en la que es hoy motivo de esta nota: A (posesivo correspondiente) vez: a mi vez, a tu vez, a su vez, etcétera, locución adverbial que significa, según nos ilustra el mataburros: «por orden sucesivo y alternado»; «por su parte, por separado de lo demás». ¿Estamos?
Ahora bien, si el Presidente visitará Cutcsa de mañana y la Terminal de tarde, ¿qué sentido tiene empezar el segundo enunciado (la información de que visitará la Teminal) con la locución adverbial de marras? Correspondería si un jerarca visitara la empresa transportista y otro distinto la Terminal. Ahí sí, diríamos, por ejemplo: «Esta mañana el Presidente será recibido por el Directorio de la empresa Cutcsa.
El ministro de Transporte, a su vez, visitará la Terminal Cuenca del Plata en la tarde».
¿Qué se debería haber escrito, entonces, en lugar de a su vez en el texto analizado? Bueno, hay una infinidad de adverbios y locuciones adverbiales que podrían ir allí sin violentar en absoluto norma gramatical alguna: por otra parte, asimismo, luego, más tarde, prosiguiendo con sus visitas, o cualquier otro complemento que se le ocurra podría haber servido para introducir el enunciado siguiente. ¿Está claro?
–Clarito, Mendieta. Ahora, prosiguiendo con nuestra actividad, ¿qué le parece si usted, a su vez, manda que nos sirvan la otra?
–¡Qué lo parió! *
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