Alvaro Uribe, un presidente popular de América Latina

«El Tiempo», diario más antiguo de Colombia y uno de los que tiene más prestigio en América, ha mantenido, como es su norma con todos los gobiernos, una actitud de independencia con relación al gobierno de Alvaro Uribe Vélez. En su edición de este domingo, informa como título de edición de una encuesta que las principales y más prestigiosas firmas de ese país han realizado sobre la reelección del actual Primer Mandatario.

Sabido es que el Congreso acaba de votar una ley permitiendo esta circunstancia. La norma ha sido controvertida desde la oposición. Colombia no tiene tradición reeleccionista. Solo López Pumarejo (el padre de López Michaelson) fue en dos oportunidades Presidente durante el siglo XX.

El tema está a estudio, a propósito de la constitucionalidad de la norma, de la Corte Suprema que tendrá que expedirse en los próximos días.

Mientras tanto las principales encuestadoras hicieron esta encuesta. La misma señala que un 60.9 de los colombianos aprueban la reelección inmediata. Un 36.1 se opone y un 3 por ciento no se pronuncia. El porcentaje de apoyo directo al Presidente es de 64.7, cifra inigualada en el continente luego de tres años de mandato.

Fernando Cepeda Ulloa, prestigioso analista político (ex ministro de gobierno de Virgilio Barco, ex Embajador en Canadá, abogado, periodista y justamente padre del Presidente de la Suprema Corte que tendrá que decidir sobre la constitucionalidad de la ley reeleccionista) hace la presentación conceptual de la encuesta en la referida publicación.

Es oportuno mencionar en esta nota algunos conceptos: «No hay polarización. Existe, sí, una división en la opinión pública. Pero la Nación no está partida en dos grupos equivalentes. No se ve un enfrentamiento entre el sector moderno y el atrasado, ni entre pobres y ricos; ni entre jóvenes y viejos, ni entre educados y analfabetos. Esta división se repite en un patrón 60 por ciento a favor de Uribe y sus programas (algunos obtienen más) y 30 por ciento en contra, con variaciones un 10 por ciento no se pronuncia. O sea, el Presidente Uribe y sus programas encuentran un apoyo que duplica el que tienen sus opositores».

La política colombiana se ha visto sacudida en las últimas semanas por un duro enfrentamiento entre el Dr. César Gaviria, ex Presidente de Colombia y ex Secretario General de la Organización de Estados Americanos y el Presidente Alvaro Uribe Velez.

El peso y prestigio público de Gaviria es innegable. Ha puesto todo este inmenso capital político en juego, asumiendo la «Conducción Unica» del Partido Liberal para desde allí enfrentar en forma franca y decidida al Presidente.

Casi el setenta por ciento de los colombianos creen en los dichos de Alvaro Uribe y solo un dieciséis en Gaviria. Tal el resultado de las mediciones de opinión sobre el tema.

Este último, luego de su experiencia internacional, parece convencido de que es necesario hacer un esfuerzo por afirmar la presencia de los partidos, como instancia de estabilidad democrática y garantías para la sociedad.

También aquí, en esta convulsionada Colombia, los hechos parecen demostrar lo contrario. Que los ciudadanos entienden necesario crear nuevas estructuras, al margen de los viejos «corset» que los regímenes de la modernidad imponían.

Alvaro Uribe representa esta nueva democracia. Sin intermediarios o partidos entre el ciudadano y el gobernante. Que vincula a este con la opinión directamente a través de los medios o el contacto con la gente. Como lo hace el Presidente todos los sábados, en los «consejos comunitarios», donde se reúne en los distintos municipios de Colombia en asambleas abiertas con los ciudadanos para escuchar sus inquietudes y llevar su mensaje.

En esta Colombia, se está dando a través de la polémica Uribe-Gaviria, el enfrentamiento entre formas perimidas y nuevas de democracia. No es una división ideológica. Uribe no es un populista, gobierna con responsabilidad. Enfrenta la violencia. Tiene una exitosa política económica que busca el equilibrio fiscal. Da una dura lucha por realizar el acuerdo comercial con Estados Unidos.

Hoy es el Presidente más popular de América. Tiene más de un sesenta por ciento de apoyo cuando lleva ya tres años de gobierno. Por encima de Chávez en Venezuela. Ni que hablar de Lula, que parece caerse solo acusado su gobierno de inacción y corrupción.

Gaviria, en tanto, pone su inmenso prestigio en una causa en la cual cree. Y eso resulta muy respetable. La de los partidos políticos.

Y para ello se pone a la cabeza de gente con la cual muy poca relación ha tenido a lo largo de su destacada trayectoria, como Ernesto Sanper y Horacio Serpa. Los dirigentes del «establishment». Los hechos parecen no darle la razón. *

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