Perdónalos, Wilson; no aprendieron la lección

Qué desubicación y qué falta de respeto a la investidura del señor Presidente Tabaré Vázquez, ese no es el ejemplo que nos dejó Wilson, no sólo a los que lo tratamos sino a esta generación que se ve, le contaron mal la historia, del gran hombre que fue Wilson. Pero tomen apunte, y que quede claro que esta no quiere ser una lección de historia. Primero porque no doy ni tengo capacidad para darla, y segundo, porque estoy seguro de que algunos inadaptados no lo entenderían, ya que no entienden ni respetan la historia del Partido Nacional, ni la memoria de Wilson.

¿Cuál es la diferencia de los desubicados de siempre? Mucha, mucha, mucha.

Enorme es la diferencia con lo que pregonó y cumplió Wilson. Solamente para que lo tengan presente, se dijo de Wilson –y yo lo comparto– que era un hombre de mucha grandeza, que nos dejó a todos los uruguayos un inmenso legado; era una mezcla de gentleman inglés y caballero español. Wilson tenía de gentleman inglés, el sentido deportivo de la vida. Tengo grabado en la memoria que también se decía y se sentía que enfocaba la situación más dramática con el fairplay y tenía ese sentido del honor propio del caballero español. Y todo eso en una versión exterior que era muy portuguesa como él siempre decía (para que algunos distraídos aprendan).

Tenía el estilo afectuoso, amable, también muy cortante, siempre muy fino, del clásico diplomático portugués. El país perdió a un dirigente político de primer nivel, pero ese dirigente –que trascendió a su partido para ser patrimonio de todo el Uruguay– dejó una gran enseñanza (que algunos no entienden) de paz, de respeto por el adversario. Y eso demuestra su grandeza que los reaccionarios de siempre no comprenden.

¡Perdónalos, Wilson!

Y perdónalos, viejo amigo del camino Jorge Larrañaga, porque yo sé bien que no es tu estilo ni del partido que presides que está cargado de gloria y de respeto por el adversario.

¿Cómo lo recordamos a Wilson?

Se dijo de él –y quienes tuvimos la dicha de hablar con él, y aprender de él, sabemos que es así– que imponía un estilo de elegancia intelectual, tenía un humorismo sarcástico, que hacía de una conversación cualquiera una genialidad.

Tomen en cuenta que el partido tuvo tres grandes caudillos, Wilson, Aparicio, y Leandro, los tres en distintas circunstancias, se miraron muy cerca con la muerte; dos cayeron por las balas, Wilson por una enfermedad mucho más cruel, pero nunca perdieron el respeto por sus adversarios. Hay que ser conscientes de que hay que conservar el respeto que el gran caudillo prodigó, hay que tratar de imitarlo, que esa es la forma de rendirle homenaje.

Yo no pertenezco más al partido pero soy blanco y le pido al amigo Jorge Larrañaga (y como ya lo has hecho), no permitas que unos pocos quieran ser la voz de muchos. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje