HOY HACE 191 AÑOS NUESTRO CORRESPONSAL ESTABA EN...

Montevideo, cuando terminó el dominio español

El último foco de resistencia española en lo que fuera el Virreinato del Río de la Plata acaba de cesar. La plaza fuerte de Montevideo –pequeña ciudad-puerto erigida en la bahía del mismo nombre y sede del virreinato desde hace tres años– ha sido desalojada por las tropas españolas al tiempo que Gaspar de Vigodet entregaba las llaves de la ciudad al mayor Nicolás de Vedia del ejército porteño comandado por Alvear.

Como se recordará, en enero pasado el caudillo oriental José Artigas, a raíz de desavenencias con el gobierno de Buenos Aires y con el jefe del ejército sitiador, general José Rondeau, decidió abandonar el sitio y se retiró con el grueso de su ejército a Belén, a orillas del río Uruguay.

Vigodet y el Cabildo de Montevideo interpretaron la separación deArtigas del sitio como una posibilidad de llegar a un acuerdo entre el jefe de los orientales y el poder español. Pero las misiones enviadas por Vigodet a Belén en busca de un armisticio fueron tajantemente rechazadas por Artigas.

Mientras tanto, el asedio de las tropas porteñas (ahora al mando de Alvear) a Montevideo fue intensificándose. La resistencia española se basaba fundamentalmente en su poderío naval, que le había permitido mantener la plaza abastecida. Pero la escuadra porteña, comandada por Guillermo Brown, opuso un feroz hostigamiento a la flota española hasta que el 16 de mayo pasado, en el combate del Buceo, las naves españolas sufrieron una derrota que hizo insostenible la situación.

A partir de entonces, Vigodet inició gestiones con Carlos de Alvear para llegar a una capitulación honrosa. Finalmente, se logró un armisticio y el 22 las autoridades españolas entregaron la fortaleza emplazada en el monte sobre la bahía conocido como el Cerro. Ayer, a las doce, tuvo lugar la entrega de las llaves de la ciudad, luego que las fuerzas españolas en formación abandonaran la plaza por el Portón de San Juan.

A las cuatro de la tarde, el ejército porteño con el general Alvear a la cabeza seguido de una brillante escolta y al son de música marcial, hizo su entrada triunfal en la ciudad. Nuestro corresponsal afirma que la recepción que brindaron los montevideanos al ejército porteño fue fría si no francamente hostil. No debemos olvidar que la población de la plaza está compuesta en su inmensa mayoría por españoles que nada quieren saber de independencia respecto de la corona y sólo se mueven en defensa de sus intereses particulares.

Resta saber, ahora que la Banda Oriental está libre del poder español, qué actitud asumirá Artigas pues sus discrepancias con el Directorio de Buenos Aires han llegado a un punto en que puede hablarse directamente de guerra. *

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