El achique, una forma de genocidio

El Uruguay del 900, contaba, de acuerdo con el censo de 1908, con 1.042.686. habitantes. En ese momento la sociedad puede decirse que rebosaba de juventud, puesto que en ella sólo un 3% era mayor de 65 años y el 41% (dos de cinco) era menor de 15 años.

Para 1908, por otra parte, el stock ganadero era de 8.200.00 bovinos y 26.300.000 lanares, con una producción promedio de 2,8 kg de lana por cabeza. Es decir que a partir de ese momento, el país contaba con una población en crecimiento, en un país cuya renta ganadera podía decirse que estaba dada por la relación 8 novillos y 26 lanares por habitante.

Para 1963, segundo censo nacional, la población habrá llegado a dos millones seiscientos mil y la población bovina se mantiene en el entorno de los 9 millones a 10 millones; la producción lanera comienza a sentir los impactos de la sustitución industrial de la lana por sintéticos, aun en el mercado interno, y la caída general de los precios unitarios de la fibra. El stock ovino se mantuvo cerca de los 25 millones, comenzando su descenso paulatino hasta los 10 millones en 2002.

El mercado interno, la población residente, entra en cruda competencia por la renta agropecuaria, por lo que la clase rural decide ponerse al frente del país, para desmantelar el modelo de sustitución de importaciones que no sólo absorbía los recursos de esa renta, sino que hacía posible la existencia de una población consumidora de carne, cada vez más necesaria para compensar la pérdida generada por la caída de los precios internacionales y los crecientes compromisos generados por el endeudamiento externo con que se intentaba cubrir los déficit comerciales del país.

Para 1975, se consideraba que un 12% de la población del país había emigrado, unos 350.000, en su mayoría jóvenes en edad de formar familias, por lo que ello significaba la pérdida de dos generaciones. El proceso de destrucción nacional estuvo, como no podía ser de otra manera, a cargo de un vaquero de ley, el ruralista Bordaberry, el que asumía el papel de verdugo nacional, para el mantenimiento de la rentabilidad de la clase rentista en tiempos de crisis.
El consiguiente vaciamiento del país, su envejecimiento, es inocultable en cifras. En 1997, sólo el 23% de la población es menor de 29 años (uno de tres) y sólo el 25% (uno de cuatro) es menor de quince. Por otra parte, 13% es mayor de 65 años. El Uruguay al fin del siglo XX, luego de algo más de treinta años de tratamiento, se convirtió en una sociedad envejecida, en proceso de rápida extinción.

La tasa de crecimiento anual a partir de la década del 60, se estanca en el entorno del 0,6% anual, lo que significa en la última década no más de 19.000, lo que no ha logrado compensar la emigración de estos años de 27.000 en el 2002. En su mayoría menor de 30 años

Si los bien alimentados y mejor preparados emigran, evidentemente el «procreo» oriental, queda en manos de los sectores declarados marginales. De ahí que joven marginal – delincuente, se hayan vuelto casi sinónimos. La maternidad un acto casi criminal de irresponsable fábrica de delincuentes. Los que hoy se amotinan no debían haber nacido, eso es lo que piensan, pero no se animan a decirlo.

El plan de achique termina en un dilema genocida. ¿Qué hacer con la población excedente, esa que no puede, por sus carencias, emigrar, escapar, y que se vuelve peligrosa? Cárceles, rejas y policías es lo único que pueden sugerir los responsables del achique, que llegó a los límites de sus posibilidades incruentas.

Los demógrafos dicen que esto es irreparable, que no es posible ni recuperar a los que se fueron, ni generar las condiciones de vida para que las familias puedan regenerar las pérdidas. Para eso está el endeudamiento externo que todo lo ahoga.

Tecnócratas liberales sostienen que para recuperarse habría que fomentar la inmigración. Queda claro entonces, que el achique fue para esto. Para hacer un vacío demográfico en estas ricas tierras, y facilitar la posterior colonización. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje