De las izquierdas, el fascismo, los bancos y el campo
De acuerdo al resultado de las últimas Elecciones Nacionales, el MPP es la fracción mayoritaria dentro del partido gobernante. Sin ninguna duda, en uso de una tácita prerrogativa que otorga la democracia, el MPP debe aplicar su impronta determinante en la Política de Gobierno. Esto no está sucediendo así. Evaluando objetivamente la situación, se ve fácilmente que, sin haber marcado sus votos a través de una «Lista Oficial» –lo que fue un error del partido ahora gobernante– el Dr. Vázquez, basado en la autoridad que le conferirían una «presunta» mayoría interna y el verticalazo natural, ha delegado en manos del «equipo económico» la confección de una «política» que, a poco que se haga algo más que una mera «lectura entre líneas», contradice la postura del sector concretamente mayoritario y de la coalición en general. El Sr. Mujica, antes que ministro es un senador votado por el pueblo, pero ha dicho que pertenece al gobierno y guardó violín en bolsa. Debe presumirse que ello responde a lo que se ha dado en llamar «disciplina partidaria», valor éste instituido por la camándula política de los últimos lustros a la manera de comodín inmoral. En el pasado, en nombre de la disciplina partidaria se han perpetrado acciones antinacionales, injusticias, extorsiones, etc. Además, dicha observancia sectaria no tiene sentido democrático, pues si bien respeta las mayorías que representan a las minorías, -como en este caso- desestima a las minorías que representan a las mayorías, pues Mujica, quien está en minoría ante el «equipo económico», fue mandatado por quienes le votaron como líder mayoritario dentro del FAEPNM. Esa «disciplina» tiene la misma estatura moral que puede tener una «calificadora internacional de riesgo económico. Por otra parte, el clisé fabricado por la Pluto-Tecnocracia Internacional para los países del Sur, donde los de Economía y Finanzas son súper ministerios con preeminencia jerárquica sobre las demás carteras, representa la expresión del embrutecimiento dirigente sumiso y estólido que ha determinado la supina sustentabilidad de tal esquema.
Somos un país agropecuario. El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca debería ser la principal cartera, habida cuenta de que casi todos directa o indirectamente vivimos del campo. Es más, el Ministerio de Economía y Finanzas, también muy importante, debería ser jerárquicamente el último, ya que la industria, la salud, la educación, el trabajo, el comercio, las obras públicas, los jubilados, el medio ambiente, los deportes, etc., junto con el campo son los verdaderos generadores de la vida de la nación, a los que debería sumarse un sistema financiero integrado al medio racionalmente a través de un Banco Central con igual jerarquía que Economía y Finanzas.
Al ministerio de los números le correspondería limitarse únicamente a una función de asesoría, dejando de esa manera las decisiones en manos de los respectivos ministerios y el presidente de la República. El señor Mujica, al haberse alineado en el ejercicio de la «disciplina partidaria» está practicando en forma contradictoria -quizás impensadamente- una suerte de corporativismo que es antítesis del postulado para el caso que funca en el acervo ideológico de la izquierda. O sea: existe un enrarecimiento no saludable en la gestión del gobierno que empaña las intenciones exigibles a esta altura. Ello no es obstante para desechar por incongruente la presunción de fascismo en filas oficiales. De la misma manera, tampoco se puede admitir la calenturienta y deshonesta afirmación de que los empresarios se vuelven izquierdistas cuando hay que socializar las pérdidas, ya que dicha aseveración implica indudablemente una aprobación póstuma a la política de los gobiernos que produjeron el endeudamiento interno y el derrumbe de todos los sectores de la Economía Nacional.
Si bien los problemas a solucionar son complejos, el gobierno no debe aumentar la complicación estancándose en posturas incomprensibles sobre aspectos puntuales o parciales de asuntos que en su situación total son mucho más graves. Por ejemplo el Nuevo Banco Comercial como parte del problema estructural del sistema financiero. ¿Qué motivos valederos tiene el gobierno para querer reprivatizar dicho banco? ¿Está dispuesto a perder el capital invertido a raíz de la última crisis banquera, de la misma forma que lo perdió con este mismo banco, o el Banco Pan de Azúcar, etc. en crisis anteriores? Sea quien sea el comprador del NBC, será siempre un banco extranjero que le va a masticar otra porción de la cabeza al Estado sin hesitar por el capital de saneamiento aportado por el BROU. ¿Acaso se desea aumentar la presencia de la banca extranjera en el país, perdiendo la oportunidad de ir estatizando el negocio bancario en beneficio de la Nación? No debe olvidarse que, cuando llegó el momento, también a los bancos extranjeros se les compró las carteras no recuperables. ¿No sería mejor convertir al NBC en una Dependencia Especializada del Brou que, a su vez brinde todos los servicios bancarios, aprovechando su actual volumen de colocaciones y depósitos, su personal y su infraestructura? Girando 180 grados, se visualizan también estancamientos o «impedimentos» para sujetar a regla el funcionamiento de la información sobre Mercados de Productos Agropecuarios, la determinación de precios (¿quién y por qué los fija?), y la regulación por medio de precios testigo, estableciendo además qué rol desempeña o debe desempeñar la Asociación de Consignatarios, analizando la existencia o no de incompatibilidades morales en la gestión que desarrolla actualmente. ¿Por qué está injusta y sistemáticamente permitido que la información de mercados agropecuarios que brindan todos los medios sea falsa y siempre por debajo de las cotizaciones reales operadas en la plaza?
En ese manejo también incluyo a Internet donde en la página www.megaagro.com.uy se proporciona diariamente con la anuencia del Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca una información que tiene hasta hoy 8/junio/2005, un mes de atraso, y que, ya cuando fue publicada (8/mayo/2005) no se ajustaba a la realidad del mercado. Tales «procederes» se practican desde larga data. Si el gobierno sigue estancado aún en fundamentales aspectos parciales del statu quo agropecuario, no podrá nunca solucionar el grave problema rural en su dimensión total, y menos aún llevar adelante una Reforma Agraria. *
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