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Montevideo, cuando estalló la crisis financiera

Como consecuencia de la quiebra del Banco Mauá, verificada hace apenas una semana, la expansión del crac bancario y una corrida de tenedores de billetes se han abatido sobre este pequeño país sudamericano.

Atrás han quedado los días de esplendor en que la guerra del Paraguay permitía el florecimiento del comercio y de la actividad económica general, cuando el gobierno del general Flores estimulaba la instalación de casas bancarias en la plaza financiera montevideana.

¿Qué ocurrió para que la situación se revirtiera en tan sólo tres años?

El gobierno había dispuesto en 1865 que los bancos que operan en esta plaza (Mauá, Comercial, de Londres y Río de la Plata, Navia, Italiano, etcétera) no debían emitir billetes por cantidades superiores a tres veces su respaldo en oro, de manera de estar en condiciones de convertir los papeles en metal. Ahora bien, el gobierno había debido recurrir a empréstitos para paliar el déficit fiscal, y el banco Mauá era uno de sus principales acreedores, con lo cual la emisión se había excedido largamente del tope mencionado: mientras sus reservas de oro ascendían a 650 mil pesos, la institución bancaria había emitido moneda por valor de siete millones. Esta situación provocó la pérdida de confianza de los poseedores de billetes, situación que fue resuelta por el gobierno decretando la inconvertibilidad por seis meses desde diciembre del año pasado.

El día en que se abandonaba el curso forzoso del papel moneda y se volvía a la convertibilidad, el gobierno prohibió el porte de armas, hizo patrullar las calles por el Ejército, dispuso fuerte vigilancia policial en los bancos y pidió el auxilio de las flotillas inglesa, francesa y brasileña ancladas en el puerto. Los tenedores de papel moneda habían formado largas colas desde las primeras horas de la mañana, y a poco de abrir sus puertas, las reservas auríferas estaban agotadas, quedando una considerable cantidad de público sin poder convertir en metal sus billetes: el Mauá había quebrado.

Desde entonces la conmoción es grande y una semana después han debido cerrar sus puertas los bancos Montevideano, Italiano y Navia. El Comercial y el de Londres, en cambio, parecen inmunes a la crisis. Corren rumores de que el gobierno de Lorenzo Batlle volverá a decretar la inconvertibilidad.

Esta situación ha dividido a la sociedad uruguaya en dos grupos antagónicos: los oristas, partidarios del patrón oro y de la conversión inmediata, y los cursistas, que exigen el curso forzoso del papel moneda por un lapso no menor a cinco años. *

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