Un aplauso de gatillo fácil
Después de conocer las «explicaciones» dadas por el ministro de Economía y Finanzas ante todos los legisladores del EP FA/NM sobre los acuerdos alcanzados con el FMI y el Banco Mundial y la política hacia el endeudamiento interno, visto el aplauso fácil logrado por Astori, habría que inferir de esa sorprendente aprobación que dicho jerarca ha brindado en el ámbito del Palacio de las Leyes –además de la publicada– alguna otra información muy positiva para conocimiento exclusivo de la «corte palaciega» que no trascendió hacia la indiada. De no haber sido así la cosa, y si el Ministro sólo habla de emotividad y no dice clara y concretamente qué beneficios obtuvo el país ante los gringos, enumerándolos sin ambigüedades, sin mera retórica, sin mentir que no hay atraso cambiario, sin hablar de transformaciones estructurales al mismo tiempo que se estafa nuevamente a los depositantes de un banco, (me recuerda a alguien que nos curró de la misma forma y además prometió un «gobierno divertido») , y sin simples enunciaciones de deseos para la imposible mejora del nivel de vida uruguayo con la misma línea económica Batlle-Sanguinetti-Lacallle, entonces es desconcertante el aplauso fácil logrado por Astori.
Al evaluar las consecuencias que pueda generar tal espaldarazo a la política del ministro, pienso que el aplauso fácil casi seguramente se convertirá en gatillo fácil en la nuca de La Gente. Se vuelve a insistir con que «la competitividad no sólo depende del precio del dólar», pretendiendo desconocer que el tipo de cambio es la principal y excluyente determinante, aunque existan otros factores que pesan en muy menor medida. Se vuelve a esgrimir deshonestamente el mercado interno como una variable igualmente importante para determinar la competitividad, cuando todos sabemos que Uruguay posee la menor densidad demográfica de las Américas, lo cual inhibe una demanda de consumo que beneficie razonablemente a la industria nacional con precios internos competitivos. Es al contrario: en un mercado exiguo como el nuestro, los precios internos dependen inexorablemente del mercado exterior. Muy otra cosa sucede en Brasil, Argentina, Chile, etc., que tienen pródiga densidad demográfica, países a los cuales se pretende tomar tendenciosamente como modelos a imitar.
En su ascendente trayectoria tendenciosa, el ministro habla del manejo de los costos cuando es evidente que los mismos dependen casi totalmente del tipo de cambio. Pretende desdolarizar la economía, cuando la dolarización es la principal defensa de la producción, la industria, y el comercio. Si actualmente está menguada la estabilidad que produce la dolarización, ello se debe al atraso cambiario. Las políticas bancocentralistas deberían hacerse a favor del país y sus mercaderías y no para las ganancias de otros países y sus mercaderías. Según lo dicho en un escrito anterior, la inflación no se debe combatir, se debe usar como un arma de defensa en una economía indexada (ajuste de salarios acorde, etc.) cuya dinamización y crecimiento vegetativo consiguiente producirá a largo plazo y también vegetativamente, el movimiento de disminución inflacionaria que por otra parte han experimentado de dicha manera en otros países. Parecería además que Astori, a la manera de Melchor, Gaspar y Baltasar, pretende conseguir competitividad con «acciones de marketing efectivas» que él como economista sabe muy bien que no funcionan si los números de las empresas son negativos a priori de la acción marketinera. Si la ecuación es deficitaria, no hay marketing que valga.
El Gobierno no ha dicho claramente si los nuevos créditos internacionales son fondos que ingresarán al país, o son una redocumentación de los préstamos vigentes con capitales que salen de un bolsillo gringo y entran a otro bolsillo gringo. Además, el ministro ha dicho que piensa achicar la deuda externa en un 30% del PBI en un plazo de… ¡tres años! Seguramente piensa aplicarle el gatillo fácil a La Gente que aún queda viva en el país. Esto no sólo es la aplicación lisa y llana de la política del gobierno anterior, sino que lo es en una versión corregida y aumentada «pa ´ pior«, habida cuenta de los ingentes recursos que se exprimirán del lomo de La Gente para pagar la deuda. En lugar de ello, el gobierno debería pedir un período de gracia por capital e intereses de por lo menos cinco años (!).
¿Ya olvidó el Dr. Tabaré Vázquez que prometió no pagar la deuda externa con el sufrimiento de La Gente? Vistas las cartas, creo firmemente que, el gran problema de Uruguay es la Dirigencia Global, independientemente del partido político que esté en el gobierno. Es un problema de mentalidad promedio nacional. Esta circunstancia se proyecta puntualmente sobre la casta de los economistas para graficar lo susodicho: Cualquiera sea la filiación política de un economista, tratará de moverse dentro de una bruma de misterio tecnocrático ensoberbecido, autosuficiente, excluyente y autocrático, alimentado por la timidez funcional de políticos que se han dejado impregnar el caletre por el «cuco» creado por esa casta para discurrir libremente a espaldas de La Gente.
¡Todos sabemos de Economía! Todos los que empujamos una empresa (o un carrito) o actividad unipersonal sabemos de Economía.- La Economía de un país es igual a la de una empresa, pero más diversificada en sus rubros e interacciones. No hay ningún misterio. No se puede admitir que un político diga que no sabe de Economía dejándose avasallar por los tecnócratas. Si no sabe de Economía, entonces no sabe de Política ni tiene aptitud empresarial. No creo que sea el caso de ningún político actual, pero si lo fuera, debe quedarse en casa haciendo crochet, o de lo contrario, atreverse a pensar y argumentar sus convicciones. Debe tenerse en cuenta que –a ojo de buen cubero– el 99% de los economistas mantienen en una parcela no muy recóndita de su corazón la tan humana como criticable aspiración de conchabarse directa o «indirectamente» con algún organismo internacional o empresa multinacional. Por lo demás, vaya la justa enhorabuena por el Plan de Emergencia, los Consejos de Salarios, la readecuación carcelaria y el redimensionamiento de la Función Pública, que ya van tomando forma, amén de otros intentos tan ambiciosos como esenciales aún no definidamete encaminados, verbigracia : Salud Pública, Educación, Salario Real, Endeudamiento Interno, Producción, etc. que tienen un entramado más complejo, y, el pláceme también por el justo, razonable, responsable y muy digno emplazamiento de Vázquez al Partido Nacional para que abandone la tradicional inercia político-maniobrera y decida de una buena vez su presencia en el trabajo por el país, integrándose a los cargos ofrecidos por el Gobierno. Es inaudita la postura de los blancos, reafirmada ahora con un exabrupto impropio del Partido Nacional –tradicionalmente siempre lejos de toda patanería– habida cuenta de la exclusión del EPFA de todos los cargos en gobiernos anteriores. *
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