Un 1º de Mayo distinto
La conmemoración que en el día de mañana realizará la central obrera reviste características novedosas y esenciales.
Será la primera vez, en la historia del país, que a una celebración fundamentalmente obrera asistirá el Presidente de la República.
Este hecho es apenas la parte visible de una circunstancia histórica completamente excepcional como lo es el hecho de que sea el sindicalismo organizado, heredero de las tradiciones obreras de más de un siglo quien reciba en un gran acto de masas al nuevo Presidente.
Se trata de un gran acontecimiento para el mundo del trabajo, para los obreros y también un gran acontecimiento para toda la república: el primer magistrado, el Presidente, el ciudadano que nos representa a todos, estará allí presente para escuchar las proclamas obreras, conocer el tenor de sus reivindicaciones y compartir el contenido simbólico y emotivo de una fecha tan hondamente sentida por los de abajo.
Una fecha que muchas veces el ciudadano Tabaré Vázquez conmemoró como simple asistente, uno más en la multitud y que los sindicalistas celebraron, muchas veces contra viento y marea, por las prohibiciones e impedimentos que se intentaban desde el Estado autoritario.
La jornada de mañana encontrará a los representantes del movimiento obrero y a las multitudes que rodean su tribuna afirmados en su identidad, en sus viejas y nuevas reivindicaciones y estará también el gobierno elegido por la decisión democrática de la mayoría del pueblo uruguayo expresando su adhesión simbólica, su presencia comprometida, su identificación con las luchas de los humildes, de los trabajadores y de sus familias.
Un hecho histórico sobre el que vale la pena detenerse un minuto a reflexionar.
Allí estarán juntos el poder político y la organización de clase.
Cada cual en su función. Cada cual con su punto de vista. Cada cual respondiendo a sus obligaciones, frente a los trabajadores y los asalariados y frente al conjunto del pueblo uruguayo todo.
El Poder Ejecutivo y la Central Obrera, todos juntos reunidos en la plaza. Cada cual cumpliendo con sus obligaciones. En la plaza y en las calles que la rodean una multitud de trabajadores y ciudadanos uruguayos que estarán conmemorando, al mismo tiempo, la vieja saga de las luchas obreras y el advenimiento de los nuevos tiempos de un gobierno de izquierda.
Sentimiento y respeto hacia el pasado. Expectativa y júbilo por el nacimiento de un nuevo país. Un país donde los intereses de los más desamparados están en el primer punto del orden del día. Del gobierno, de los sindicatos y de todo el pueblo.
Tal como se ha anunciado, los representantes de los trabajadores formularán sus puntos de vista específicos sobre temas de candente actualidad.
Sobre muchos aspectos de la vida política nacional todo parece indicar que surgirán diferencias de opinión.
Es razonable, comprensible y hasta deseable que así sea, pues cada cual -sindicatos y gobierno- deben cumplir con las obligaciones que les impone su marco de actuación.
No deja de ser un rasgo distintivo de nuestro Uruguay contemporáneo. Un rasgo para exhibir sin conformismo pero con orgullo: gobierna la izquierda buscando un camino de satisfacción a las demandas populares. Los sindicatos, que miran también el conjunto de la realidad nacional, dicen lo suyo.
Que nadie se llame a engaño: la capacidad de convivir fraternal y solidariamente con la existencia de más de un punto de vista sobre las cuestiones políticas y sociales es un logro en nuestro proceso de unidad sindical y política. Y esta singular jornada del 1º de Mayo, después de la gran victoria popular del 31 de octubre, será momento de confirmación de la unidad esencial del movimiento popular uruguayo. Así fue cuando la izquierda estaba en el llano y así lo será con la izquierda en el gobierno. *
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