La nada fácil integración eléctrica regional

Desde antes del resultado del 31 de 0ctubre del 2004, veníamos insistiendo de que Tabaré Vázquez en cuanto asumiera la presidencia el 1º de marzo, se encontraría con toda clase de problemas. Uno de ellos lo era la crisis energética. Indudablemente el compañero presidente está manejando con mucha cintura política estos difíciles momentos; es un cambio total de encarar el gobierno del país. Al cumplir su primer mes como presidente del Uruguay, el 1º de abril viajó al Brasil para entrevistarse con «Lula» da Silva, donde el problema central, entre otros, es la «crisis energética». El sistema energético brasileño es muy complejo, se suma a ello la expansión industrial del gobierno norteño y los problemas en las centrales hidráulicas a causa de la falta de agua en el Estado de Río Grande, de donde nuestro país puede tener el apoyo para la integración energética regional. No debemos olvidar que Argentina tiene graves problemas con el gas y que en Bolivia no está claro el panorama político.

Los datos son muy recientes, pero al parecer se acordó la integración de una comisión entre ambos países para estudiar a fondo el grave problema. A raíz de estas decisiones, es necesario estudiar lo del «anillo interconectado» en Río Grande, con la ciudad de Porto Alegre como centro neurálgico tanto industrial como energético y de acuerdo a los intereses de nuestro país, se debe estudiar la configuración física de ese sistema en lo concerniente al Estado de Río Grande. Ese «cuadrilátero» viene de Porto Alegre en una línea directa hasta Alegrete y desde ahí a Libramento-Rivera, donde se transporta 70 MW. Desde Alegrete continúa hasta Uruguayana, que con gas argentino genera 600 MW., continuado a Sao Borja y a una conversora en Garabí que viene desde la hidroeléctrica de Itá (río Uruguay), y de las represas del río Iguazú (Salto Caxias, Salto Santiago, Segredo y Foz do Arcia, que a su vez conectan con Itá y Campos Novos, río Canoas), cerrando el anillo en Porto Alegre.

Desde la capital «gaúcha», sale una línea hacia Candiota (300 MW), que también se une con Alegrete. Cerca de Porto Alegre y sobre los ríos Jacuí y Tacuarí hay cinco represas: Ernestina, Passo Real, Jacuí, Itaúba y D. Francesca. La salida viene construyendo una línea Candiota-San Carlos (Maldonado), de unos 450 klmts. cerrando el anillo con nuestro país.

 

La Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) y la CTMSG

Cuando Uruguay y Argentina iniciaron el proyecto para la construcción de la represa de Salto Grande, se establecieron contactos con el Brasil, año 1946. El gobierno norteño, aunque planteó algunas dudas, no se opuso a la obra, pero tampoco integró una comisión tripartita en un río internacional como el Uruguay. Esto no es nuevo, al parecer en todo el mundo existe esa clase de problemas. Se formalizó la CTMSG, organismo binacional que se encargó de la construcción de la represa y una vez semi terminada, la continuó administrando. Casi de inmediato se creó otro organismo binacional, la CARU, que en su Artículo 56 dice en el apartado I): «Establecer el régimen jurídico administrativo de las obras e instalaciones binacionales que se realicen y ejercer la administración de las mismas». El resultado final fue que la CARU solo terminó administrando los dos puentes sobre el río Uruguay, en Paysandú y Fray Bentos, el puente sobre Salto Grande lo tiene la CTMSG. Sin integrar la comisión del río Uruguay, Brasil desarrolló su política energética de acuerdo a sus necesidades. De esa manera en los meses de diciembre, enero, febrero, marzo y abril, el lago de la represa de Salto Grande está «seco». El río Uruguay tiene un régimen hidrológico diferente al del río Paraná, pero el llamado «uso de las aguas» por parte de Brasil, trae problemas, que año a año se ponen más en evidencia.

El río Uruguay tiene sus nacientes en la confluencia de los ríos Pelotas y Canoas a un poco más de 60 klms de Florianópolis (isla Santa Catarina).

Sobre el río Canoas se encuentra la represa de Campos Novos; ya sobre el río Uruguay se construyó la represa de Machadinho 1400 MW, Itá 1350 MW, sobre el afluente del Uruguay, el río Passo Fundo y a unos 40 klmts de su desembocadura construyeron otra represa. Continúa el río marcando límites entre los Estados de Santa Catarina y Río Grande y al llegar a formar límite con la Argentina, en el Pepirí Guazú, tienen proyectada otra represa, Itapiranga 945 MW, ya en el límite con la Provincia de Misiones (Arg.). En los saltos de El Soberbio tienen el proyecto de la represa El Roncador 3000 MW. Esta represa se ha demorado por reclamos de organizaciones brasileñas que señalan que el lugar es un patrimonio histórico del Brasil. Viene después río abajo, el proyecto Garabí   San Pedro, 2196 MW el primero y 745 MW el segundo. Se destaca que la futura represa de Garabí estaría ubicada a 380 klms de Salto Grande, y San Pedro a 25 de Bella Unión. Si ubicamos las distancias, nos encontramos que no sería muy complicado construir líneas que conecten ambas represas con Salto Grande, fundamentalmente en los meses del verano. Hay que disponer de tiempo y dinero, y ambas cosas faltan.

Este proyecto, ya en proceso de construcción, es de una importancia estratégica, económica e industrial, para el Estado de Río Grande y la mesopotamia entrerriana, pues al construir San Pedro con esclusas pasa barcos, y al darle terminación a la esclusa de Salto Grande, la navegación por el río Uruguay se ampliaría a los 850 klmts, desde Santo Tomé-Sao Borja, con transbordos en la terminal portuaria de Nueva Palmira. No son proyectos de inmediata construcción y lógicamente llevan sus costos, pero si buscamos el país productivo, la transformación del MERCOSUR en un fuerza dinamizadora para los países de «La Cuenca del Plata», son los caminos que hay que transitar. *

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