Faltaba por lo menos una voz, la CMT

Me refiero a dos artículos que han aparecido en este medio y en su suplemento «Bitácora»: uno de Cándido Méndez (30. 12. 04) y otro de Enildo Iglesias (1.02.05). Ambos compañeros relacionados con la CIOSL.

En verdad que el tema de la unidad sindical a nivel mundial, por ser muy necesaria y deseable, tiene a su vez un rápido, necesario y profundo examen de la realidad y una voluntad política de fondo para aceptar, día a día, la existencia y participación de distintas formas de pensar que se expresan a nivel mundial, pero también continental, regional y nacional.

Leídos atentamente los artículos de los compañeros, me sentí en la necesidad de hacer algunas precisiones, fundamentalmente sobre la nota de Cándido Méndez.

Lo primero es que la CISC (Confederación Internacional de Sindicalistas Cristianos) nació en 1920 y no en la posguerra. En 1968 cambia su nombre y queda como CMT, luego de dos años de discusión a nivel de todas sus organizaciones existentes en el mundo, y lo hizo como cuestión estratégica y no por cambios de contenidos.

Que la CISC no entró en el juego de la «Guerra Fría» y no olvidó la lucha de los trabajadores, ni dejó de lado sus valores y principios respecto a la familia, a la sociedad, a la cultura. Nunca olvidaré un decálogo escrito por el compañero Agusto Vanistendäel del cual extracto: «Son los obreros del agro y la alimentación los que producen el alimento y serán otros los que consuman los mejores alimentos; son los obreros de la construcción los que producen maravillosas construcciones que nunca usarán; son los trabajadores textiles los que producen hermosas telas y vestimenta que nunca se pondrán; son los trabajadores metalúrgicos los que producen transportes en los que nunca andarán. Toda una definición de clase trabajadora, de solidaridad de clase y un llamado, a modo de alegato, para terminar con esa injusticia. Por los años 50 y 60 en América Latina corría un dicho: «acá luchamos por la vida, y el norte, fundamentalmente por estos meridianos, por «el pan y la mantequilla» y tan integrado, el norte, a la CIOSL.

Que la CIOSL nace en 1949 fruto de la división de la FSM a partir de la «Guerra Fría» que dividió al mundo y a la mayoría de la Clase Trabajadora entre capitalismo (con todo su pragmatismo) y comunismo y, como siempre, los que perdieron más fueron los trabajadores.

Que la CMT no aceptó el planteo de la CIOSL de que: «ya que se derrumbó el mundo comunista, cayó el muro de Berlín, ahora somos todos demócratas, vengan para acá». El planteo de CMT fue claro: No se trata de la fusión de una en la otra sino de crear una cosa nueva con todas las expresiones existentes, incluidos los chinos y los árabes.

Que no se trata de ver quién se acerca a quién en sus concepciones desde la Enseñanza Social Cristiana, de la Social Democracia, del Comunismo y otros, sino de partir de la realidad de la Clase Trabajadora en su conjunto y su entorno, como causa de sus problemas, acordar y actuar en consecuencia para salir de la condición de explotados de siempre. En tren de por las dudas, afirmo que no estamos para la humanización de la globalización neoliberal, sino en la búsqueda de una nueva cultura de participación y trabajo y una nueva síntesis entre Estado, Mercado y Sociedad que contengan a su interior la justa distribución de la riqueza que día a día se produce en el mundo.

Que la unidad es una construcción que se tiene que demostrar en el trabajo diario donde lo nacional es fundamental y, en verdad que, a este nivel, son muy pocos los países donde existe la unidad orgánica: PIT CNT Uruguay; COB Bolivia; LO Suecia; DGB Alemania; por ejemplo y muy pocas más. En América Latina está la CLAT, la ORIT y quedan restos de la CPUSTAL. En lo regional, por ejemplo el Cono Sur, existen tres expresiones: el CTCS   CLAT   CMT por un lado, y la CCSCS con apoyo ORIT   CIOSL por otro, e independientes casos como el PIT CNT, COB de Bolivia y CTA de Argentina por ejemplo. Algo parecido, por la diversidad y atomización, ocurre en la Zona Andina, Centroamérica y el Caribe, sin contar que en varios países hay más de una organización nacional afiliada la misma Internacional.

Yendo a su versión sobre la CMT : «la adhesión a los principios sociales del cristianismo….se ha modificado con el tiempo y sus principios hoy no difieren sustancialmente de los del sindicalismo social demócrata».

Lo menos que me parece esta versión es trasnochada. Personalmente estuve, desde los años 70 en Congresos y Consejos de la CMT y, cuando no me tocó concurrir, tuve los documentos previos y posteriores a esas instancias. Nunca encontré propuestas de cambios en lo que tiene que ver con Principios y Valores que partían y parten de la Enseñanza Social Cristiana, como por ejemplo: la Persona y su esencia de personalidad irrepetible con deberes y derechos individuales y colectivos; la familia como unidad básica de la Sociedad; la Dignidad del Trabajo como actividad creadora y fundamento del desarrollo integral de la persona; la Economía al servicio del Ser Humano, de todos los Seres Humanos; de la Cultura Popular y no de las elites; la naturaleza como recurso de y para todos los seres humanos y la Historia como producto no sólo del mercado, sino fundamentalmente de la intencionalidad del Ser Humano para mejorar su situación ante el mismo y, en otro orden de cosas por ejemplo, siempre se pronunció y luchó contra toda forma de colonialismo y neocolonialismo, en aquel entonces por la paz en Vietnam, contra la invasión a Checoslovaquia, contra las dictaduras en España, Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay, en fin contra todas las dictaduras o, por ejemplo, a favor del derecho de Argentina sobre la Islas Malvinas, como hoy está a favor del derecho del pueblo Palestino a tener un territorio y contra la invasión a Irak., por ejemplo ¿De qué clase de cambios habla Cándido?

Todo esto viene también a colación, por una cuestión de sustancia, ante la diversidad existente en formas de pensar y actuar cosa que nos obliga a profundizar en el PARA QUE y COMO la UNIDAD, donde las culturas juegan y la UNIFORMIDAD no cabe. Los contenidos son el fundamento y, la forma, la herramienta que hay que afinar y cuidar para que no se transforme en centrífuga. El tema no pasa sólo por reivindicaciones tan genéricas como lo plantea el compañero Cándido Méndez ni por una decisión de cúpulas.

Finalmente afirmo que estamos por la unidad y en su búsqueda queremos ser prácticos y no pragmáticos (en ello hay una diferencia sustancial en el proceder) como, sin duda alguna, nos importan los medios con tal de llegar al fin (también en esto hay una diferencia sustancial en el proceder.) *

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