La falacia de la justicia social

Cuando un político propone un proyecto o una idea siempre lo hace en nombre del interés general y en la búsqueda de la justicia social. No importa si lo plantea con el mayor convencimiento personal o si está cubriendo una mentira evidente, basta decir que es en nombre de la justicia social para que no sea necesario brindar ninguna otra explicación adicional. Sin embargo, esto empobrece el debate democrático, y abre las puertas a males inimaginables.

El concepto mismo de justicia social es por demás discutible. Es evidente que si estamos analizando cuestiones relativas a los seres humanos vamos a referirnos a temas sociales. En este sentido, hablar de justicia social sería redundante, ya que bastaría con hablar de justicia. Por lo tanto debe haber alguna otra causa por la que se emplea esa expresión, y es que la justicia social es un tipo muy particular de justicia.

En pocas palabras, justicia social es sacarle a los que tienen más y darle a los que tienen menos. No importa cuál ha sido la actuación de las personas, se entiende que un pobre, sea un trabajador que ha tenido mala suerte o un vago consuetudinario, merece parte de la riqueza que otros generaron, y que un rico, sea un proxeneta o un empresario serio, debe ser expoliado. Es evidente que la justicia social puede ser profundamente injusta y, de hecho, en nuestro país eso ha ocurrido y ocurre.

En nombre de la justicia social los uruguayos que no pueden ir a la Universidad le pagan los estudios universitarios a los uruguayos que sí pueden. En nombre de la justicia social los uruguayos desempleados les pagan el sueldo a funcionarios públicos innecesarios. En nombre de la justicia social los uruguayos sin saneamiento votan para defender los puestos de trabajo de los empleados de OSE, que sí cuentan con saneamiento.

Pero más grave aun, la burda caricatura de justicia que encierra el concepto de justicia social, aniquila la posibilidad de que la economía crezca, única forma de superar la pobreza. Ludwig von Mises llamó falacia de Montaigne a esa idea de que para que unos tengan más hay que sacárselo a otros. Esto sólo es cierto en un caso estático, por ejemplo, en el de dos náufragos que flotan en el medio del océano, donde lo que consuma uno no lo consumirá el otro. Pero no es cierto en una sociedad como la nuestra. Aquí si a un empresario se le quita la posibilidad de producir también se le quita el empleo a cierto número de trabajadores. La sociedad se priva del producto que hubieran generado empresarios y trabajadores y, por lo tanto, será más pobre. Esto sucederá con instrumentos medievales como el Consejo de Salarios, ya que al empresario le pueden imponer qué salarios debe pagar, ya que llamar negociación a esa farsa sería sumarse al engaño, pero no lo pueden obligar a desarrollar su actividad.

Lo mejor para una sociedad es tener un Estado de Derecho que asegure reglas fijas, conocidas y estables, y de esa forma , como le vaya a cada persona dependerá de sí misma, y también del azar, pero no de otras personas ni del Estado. De ese modo, las personas darán lo mejor de sí y serán responsables por sus aciertos y sus errores. Lo anterior no quita de ninguna manera que pueda existir una red de contención social para los que realmente lo necesitan. De hecho, uno de los horrores del Uruguay de los noventa fue ver al Estado produciendo grapa y teniendo déficit en varias empresas públicas, y al mismo tiempo, dejando sin atención a niños desnutridos. Tenemos un Estado que hace miles de cosas que no debería y que no hace bien las pocas que sí debería.

En definitiva, la única forma de alcanzar una sociedad verdaderamente justa es asegurar a los ciudadanos igualdad ante la ley, lo que, por cierto, producirá desigualdad de resultados, ya que esa es la única manera de que operen los incentivos que hacen que una sociedad progrese. Asegurar igualdad de resultados, utopía para los defensores de la justicia social, sólo es posible en un país bajo un gobierno autoritario, y eso la enorme mayoría de los uruguayos notoriamente lo rechazamos de plano. *

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