De recuerdos y esperanza

El 7 de octubre de 1992, fue uno de esos días que para quienes nos habituamos a estar inquietos por los problemas sociales desde siempre, grabó un recuerdo grato y quedó en la historia como el día que trabajadores de ayer y de hoy, lograban escalar un peldaño más de esa lucha infinita por el reconocimiento del derecho a intervenir en la administración de lo que les pertenece. Representantes de trabajadores, jubilados y pensionistas y empresarios, se integraban al Directorio del Banco de Previsión Social.

Aquella tarde fría de una primavera a la que le costaba llegar, crucé la Plaza «Lorenzo Carnelli», frente al BPS, acompañado de Ernesto Murro y Jorge Bruni.

A las cinco de la tarde, hora emblemática si las hay para los uruguayos, Murro, Colotuzzo y el desaparecido Héctor Da Prá, tomarían un lugar en el directorio del Ente previsional en nombre de la sociedad.

Ernesto Murro era por aquellos años, un maestro sin alumnos, obrero de la madera y dirigente del SOIMA, que pese a su juventud ya había pagado un alto precio por su militancia social, cobrada por la represión.

Tomaba en ese momento una gran responsabilidad y todo lo que tenía era el apoyo del PIT-CNT, de su clase, la clase trabajadora y grandes deseos de aprender y trabajar. Venía al mundo de la Seguridad Social a aprenderlo todo, pero mejor respaldo no podía tener.

Jorge Bruni por su parte, era y es abogado laboralista, siendo funcionario del BPS fue destituido por el malón verde oliva que asoló el país desde 1973 y no quiso ser restituido a su cargo en el 85, prefirió seguir en el asesoramiento a la central de trabajadores y otros sindicatos, de forma totalmente honoraria. Se transformó en un «bohemio» de la lucha social y fue un trabajador más entre tantos, aportando su capacidad, su inteligencia y su experiencia en tantas confrontaciones al servicio de la lucha social.

Desde aquella tarde, Bruni fue un puntal más que apoyó la fructífera gestión de Ernesto Murro dentro del Equipo de Representación de los Trabajadores en el Banco de Previsión Social.

Luego llegaron más verdes que maduras. Es que la seguridad social fue señalada por los organismos financieros internacionales, como la madre de todos los males que aquejan a los países latinoamericanos y en los últimos quince o veinte años, Uruguay ha tenido la poca suerte de contar con gobiernos donde no fue difícil encontrar adeptos que actuaran como mercenarios para transformar al sistema en mala palabra.

Bruni y Murro fueron testigos de ese proceso «jibarizante» de la seguridad social y conocen muy bien la realidad de mundo del trabajo, «tugurizado» por el permanente y dominante avasallamiento de los sectores políticos y patronales esclavistas, que en dinámica comunión, llevaron a amplios sectores de la población a extremos indignos.

Por ello, cuando el 1° de marzo el Dr. Jorge Ricardo Bruni Machín asumió como Subsecretario del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, experimenté la sensación de que quién asumía era yo, eran mis compañeros de trabajo, eran mis vecinos. Por primera vez el jerarca ministerial no venía de una estancia, del Cantegril Country Club o del Club del Golf, no, venía del PIT- CNT y en ómnibus. ¿Cómo no voy a sentir emoción por estas cosas?.

En el caso de Ernesto Murro sucede algo parecido. Un estudioso de la temática social, trabaja sin límites de horarios y arrastra a sus compañeros a esa misma dinámica. Fue durante ocho años, siete meses y siete días, junto a Colotuzzo, uno de los dos únicos directores del BPS que siempre tuvieron las puertas abiertas de su despacho para recibir a la gente y su drama, porque no otra cosa es lo que allí sucede.

Su gestión en ese lapso de tiempo marcó la diferencia entre el sentimiento de la población frente a una reforma de la seguridad social transformada en elemento de política económica y los resultados nefastos de privatizar un bien de la gente en negocio de capitales.

Hoy, el maestro, el obrero de la madera, el compañero inquieto al que no le alcanzan las horas y que en los últimos doce años vivió quizá nueve dentro del Banco de Previsión Social, es el Presidente del Directorio y quienes le conocemos tenemos la garantía de una gestión cristalina, sin ocultamientos tipo inteligencia militar, como se hizo por parte de los dos últimos directorios y su gerente general, pero por sobre todas las cosas, tenemos asegurada una gestión digna.

Desde aquella tarde en que cruzábamos la Plaza «Carnelli» y en el hall del BPS esperaba una multitud, han pasado doce años y medio.

Murro no soñaba, cuando en medio de su discurso un ministro de trabajo molesto por el contenido de lo que escuchaba, se levantó de su asiento y se fue ofuscado, que ese día se repetiría.

Pero ahora, aplaudido por otro Ministro, no ya destinado a ser minoría eterna en todas, sino a ser igual a los demás directores y como Presidente a decidir cosas importantes. Tan importantes que son las que la gente votó y espera que uno de ellos como lo es Ernesto Murro, ayude a cambiar.

Jorge Bruni y Ernesto Murro han asumido dos cargos de gran responsabilidad en este gobierno.

La balanza ya no tiene el desequilibrio enorme e injusto de quienes, desde abajo nunca alcanzamos el platillo de arriba.

Todo comienza a equilibrarse. La justicia social tiene dos compañeros que han comenzado a construir un mañana mejor para todos. *

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