A la espera del cambio

Se debe reconocer que el Gobierno ha iniciado medidas positivas como el Plan de Emergencia, pero es preciso tomar medidas complementarias simultáneas que ataquen las causas de la problemática social, de cuya existencia son las principales determinantes la emigración rural hacia el ámbito suburbano, y el desempleo nacional. En este estado, llegamos a la existencia de actos y/o dichos formulados por el Ministro de Economía y el Presidente de la República que se apartan del Programa de Gobierno votado por La Gente el 31/10/04. Establecidas objetivamente tales circunstancias y las respectivas contradicciones resultantes en la interna del Gobierno, aclaro que esta aseveración no trata de explotar políticamente tal situación, sino encauzar racionalmente el libre juego paradojal.

Después de la crisis del 2002 volvió a procesarse un nuevo atraso cambiario que fue anulando gradualmente los efectos devaluatorios del «crac» económico del inefable Jorgito y su manga de langostas. Los ingresos de los productores rurales son en dólares, lo cual es el único punto a favor del Sector, contra una larga lista de perjuicios. El Dr. Tabaré Vázquez podrá argumentar, pero el minuto de la verdad transcurre cuando vamos a cambiar dólares para hacer nuestros pagos normales de presupuesto y la plata nunca alcanza a cubrir las necesidades, ocasionando cada vez mayor venta de animales o productos para pagar siempre los mismos rubros de egresos. ¿Esto no es atraso cambiario? Lo es, y de volumen importante. El Gobierno debe asumirlo y también debe abordar y solucionar el consiguiente endeudamiento agropecuario que viene evolucionando desde… ¡ principios de los 90! ¿Por qué, después de varios lustros, el del Endeudamiento sigue siendo un tema «tabú»? ¿Por qué, mientras Uruguay viene procesando un mismo endeudamiento desde ese entonces, Brasil y Argentina han solucionado dos o tres endeudamientos en el mismo lapso? Simplemente los resolvieron mediante el sencillo expediente de asumir la culpa el gobierno por la aplicación de una línea económica perjudicial, y delinear soluciones respetuosas para todos los deudores, sin franjas, porque todos, chicos, medianos y grandes fueron perjudicados por el gobierno y su política. Es de resaltar que, al igual que en gobiernos anteriores, se están determinando erróneamente las franjas por monto de deuda. En la actualidad, existen en el País créditos internacionales que ofrecen a pequeños y medianos empresarios, préstamos de hasta U$S 500.000, cifra que no coincide con el criterio de franjas que se maneja como solución. Creo que más que establecer franjas por montos, se debería procurar solución a todos los deudores, diferenciando los plazos de acuerdo a la relación entre Capital y Deuda. Harina de otro costal son los deudores-jodedores. Pero no se puede condicionar por ellos la solución para el resto de los deudores. Se hace hincapié innecesariamente en el análisis caso a caso. ¡Por supuesto! No es necesario decirlo. Cualquiera sea el sistema que se apruebe implica que el endeudamiento no se solucionará globalmente por obra y gracia del Espíritu Santo, sino que, deudor por deudor deben presentarse al banco individualmente, lo que, automáticamente representa el estudio caso a caso como ha sido siempre en todas las crisis de la Historia reciente del Uruguay. ¡Dejémonos de joder con perogrulladas! Dediquémonos a inventar un sistema de aplicación ágil e imaginativo de la medida que se apruebe, dejando afuera a los deudores «non sanctos». Y a otra cosa. Además, pregunto: Vistas la propia convicción de los organismos internacionales de crédito de que sus recetas han sido erróneas, y su propia preocupación (?) por nuestro aparato productivo, ¿no sería posible que los endeudados accedieran a un préstamo internacional con tasa de interés internacional y largo plazo, cancelando los saldos en el Brou y recapitalizando de esa manera al banco, el cual quedaría a cargo del rescate del crédito internacional?

En postura igual a gobiernos anteriores, la resistencia del Ministro de Economía a que se legisle para solucionar el endeudamiento obedece a la aplicación de la ortodoxia económica, madre de todos nuestros males. Se insiste con frecuencia en que este gobierno debe aprender del Brasil de «Lula», y, últimamente el Cr. Astori se trepó patéticamente al carro de la independización uruguaya del báculo del FMI. Es ridículo. Es asombroso que un técnico haya adoptado esa actitud. Me resisto a argumentar sobre lo obvio. No obstante ello, remarco la contradicción del pretendido «grito de Ipiranga» (léase grito a la brasilera) de Astori, con el «cuco» de una Ley para el endeudamiento interno. Punto. Imagino a algún analista deshonesto reiterando que «el Gobierno debe tener paciencia y hacer lo que hay que hacer y, aunque lo acusen de neo-liberal, aprender de Lula: combatir la inflación, exportar a precios competitivos, aprovechar magníficamente la coyuntura del mercado mundial, aceitar la máquina productiva igual que Brasil, al hacer el gobierno petista todo lo contrario de lo que históricamente propugnó, y llevar adelante una línea económica ortodoxa». Haciendo abstracción de causas y efectos, debemos retroceder en el tiempo hasta el gobierno de Collor de Mello para ubicar las determinantes de la actual explosión productiva y exportadora de Brasil. La política megainflacionaria y de voluminosa inversión en infraestructura industrial, agropecuaria, y obras públicas de Collor, está dando hoy los frutos que debió dar mucho antes si no hubieran defenestrado al en ese entonces Presidente, entre la Embajada norteamericana y la corrupción política de aquellos tiempos, para tratar de detener al futuro gran competidor que nunca pudieron parar y hoy es una realidad. En la actualidad, «Lula» no se ruboriza cuando tiene que devaluar para «competitivizar» a los suyos, y la inflación no se dispara debido al propio peso o inercia gravitante de una economía que previamente fue espectacularmente dinamizada por Collor, que ya en ese entonces logró un inédito superávit comercial anual de 20 mil millones de dólares, (hoy superado largamente) el cual fue el detonante de una destitución presidencial que incluyó desde coimas millonarias a congresistas, hasta «mises en scène» callejeras e inopinadas traiciones delictuosas. Las fuerzas vivas del Uruguay, que primero le dieron un «parate» a las «privatizaciones» y luego otro al neoliberalismo al ungir a la izquierda, desautorizarán en el mediano plazo a un Ministro de Economía que lastimosamente está desaprovechando la presencia latente de un posible gran punto de inflexión, que surge de la coyuntura actual. El contador Astori debe irse. *

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