Que haya por lo menos, guiso para todos

Y ¿qué quiere que le diga, compañero? A mí me gusta el Pepe porque justamente le erra el bizcochazo cuando se trata de esos asuntos leguleyos de Cofis, Ivas y toda esa menesunda de la que en el pobrerío sabemos poco o nada. Pero le acierta el bochazo en la otra, en la que te da directo al corazón… Y te digo esto por las lentejas, por el asado y por todo lo demás. Porque algunos cara de culo de los que abundan, andan diciendo que es pura demagogia, mientras chupan whisky importado y se dan la biaba en los restaurantes finonis de Pocitos.

Y yo le diría más, compañero. ¿Sabe cómo financiaría yo lo que se le rebajaría a los ingredientes del guiso del pobrerío? Con más impuestos a los whiscachos etiquetas negras, azules, rojas o las que sea importados, con más impuestos a esos restaurantes de lujete, de no sé cuántos tenedores, cosa que cada cuello duro que se siente allí a darse la gran biaba de alta cocina, deje por lo menos el importe de un plato de guiso para la olla de los pobres, con más impuestos a todas esas exquisiteces para panzas privilegiadas como caviar, palmitos, champiñones, y siga sumando. Y al que no le guste que entre a darle al guiso de lentejas, al sancocho de fideos, al sopón canario, a la polenta con tuco, y al arroz con porotos, que no matan a nadie.

Y otra cosa, a los comerciantes, dueños de frigoríficos, importadores, productores o intermediarios inescrupulosos, que quieran sacar ganancia de río revuelto y meterle al pobrerío «gato por liebre» como han hecho muchos con el asado famoso, si aparece el arroz que se vende ahora para los perros y los gatos, como el arroz de oferta, o lentejas pura piedra y sucias de barrido, o porotos viejos e incomibles, o cosas así, entonces, ché, perdóneme, pero el que lo haga y se le compruebe, adentro y sin chistar, de vacaciones como los Peirano. Así sea carnicero, almacenero, o estanciero y dueño de un frigorífico.

Porque se nos viene el invierno encima y los orientales tenemos que pelear por que no tengamos otra vez que ver a la gurisada y a los viejitos, a las madres y los hombres temblando de frío en la cola de un merendero o de una olla popular para conseguir un plato de guiso caliente.

Y como le decía, amigazo, a mí me gusta el Pepe por eso, porque le errará el viandazo a veces en los formulismos burocráticos, pero que sabe bien lo que es el pobrerío, ¡eso póngale la firma, compañero! Porque para que haya «patria para todos o para nadie», bien se puede empezar por que haya por lo menos «guiso para todos».

¿No le parece? *

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