Asado y recortes

Ha causado muy buena impresión, la «jugada» del Pepe Mujica, respecto a «embretar» a los frigoríficos a contribuir con una cuota parte en el sacrificio, participando con parte de sus ganancias , para «subsidiar» la canasta familiar de los pobres.

Y a propósito de carne, traigo a colación la comparación que hacía mi amigo Peloche, respecto de que «la grasa, era la variable de ajuste de la carne picada». Efectivamente, en la época de las «vacas gordas», (oh paradoja) había una sola clase de «carne picada». Se tomaba carne «normal» y se la picaba.

Y punto. Clase única. Con el correr del tiempo aparecieron las diferentes variedades de carne picada: -de primera, -de segunda, y de ahí para abajo. La cantidad de carne era siempre la misma, lo que variaba era el porcentaje de grasa que se le agregaba al «producto final». Se llegó, inclusive a crear un tipo «especial» (pero para abajo), que eran recortes de huesos descarnados, más tendones, y otros descartes, suficientemente «edulcorada» con la cuota de grasa (im)pertinente…

Y ¿por qué esta disquisición? Porque de la misma manera que, según Peloche, «la grasa era la variable de ajuste de la carne picada», ocurre algo similar con la formas de pagar la deuda externa, cuando, como nosotros y otros tantos países, nos encontramos sin tener fondos para poder pagarla. Y cuando los gobierno insisten…

Se ha dicho por ahí, en el desarrollo de la campaña electoral, pero por provenir del compañero Tabaré, que más que un eslogan de campaña es un compromiso irrenunciable, que «no se pagará un solo peso de la deuda externa con el hambre del último de los uruguayos afectados por ésta».

Y se pone, solo, sobre el tapete, el tema. Porque los cuervos de los organismos internacionales andan rondando nuestras esquinas. Y aparece, propuesto por ellos y, como «solución» aparente, el también aparente buen deseo (¿o imposición?), de que el gobierno asegure la obtención cierta de un superávit de un x %, calculado éste, previo al pago de los intereses de la deuda que debe el país desembolsar en el ejercicio respectivo (faltaba más).

Y ahí viene el ejercicio necesario del «piense» que no debiera faltar en la cabeza del uruguayo.

1-El país tiene un presupuesto con signo positivo de entradas y un presupuesto con signo negativo de salidas.

2-De su suma algebraica (E-S), surge un resultado superavitario o deficitario, según cuál de los dos sumandos sea mayor.

3-El país no es una empresa de lucro, valga la redundancia. Es más; si gasta menos de lo que recauda, podemos concluir que les sacó a los contribuyentes en exceso, cosa poco aconsejable.

4-Pero nuestros acreedores de por vida nos hacen poner en la carta (mal)intención(ada), que nos comprometemos a tener superávit. ¿Para qué? Para asegurarse de que habrá fondos para cobrarnos los (in)debidos intereses.

5-Y nosotros aceptamos esa «sugerencia» (?)

6-Para ello tenemos que «jugar» sobre los elementos de la ecuación mencionada en 1-

7-Como los ingresos o entradas son relativamente rígidos, porque no vendemos lo que queremos, sino lo que nos quieran comprar y a los precios que nos quieran pagar (que es otra de las formas de explotación del centro sobre la periferia), para asegurarnos que la suma algebraica indicada nos dé positivo (superávit), no nos queda otra posibilidad que «jugar» sobre los gastos o salidas.

8-El concepto genérico de gastos implica varios componentes, tales como los gastos operativos (sueldos preferentemente y otros varios), y las inversiones.

9-Y como los gastos operativos también son relativamente rígidos, la variable final de ajuste de la ecuación, para que arroje superávit, son finalmente las inversiones

10-Y las inversiones son, en lenguaje común, carreteras, puentes, edificios de escuelas y liceos, viviendas para los que no las tienen.

11-O sea que, más temprano que tarde, para poder cumplir con el maldito superávit impuesto por el FMI y sus secuaces, hay que «hacer economías» sobre las inversiones: o sea: menos escuelas, menos liceos, menos carreteras, menos viviendas.

12-Estos son los llamados recortes a que se refiere el título de esta nota.

El lunes 28 de marzo, en uno de sus primeros acuerdos ministeriales, el nuevo gobierno aprobó un decreto de «recortes», del cual nos referiremos exclusivamente a un rubro, porque es en el que estamos dedicando nuestro tiempo como aporte: el rubro Vivienda.

El presupuesto del Estado es quinquenal, y nos rige el presupuesto 2000-2004, elaborado por el gobierno saliente.

Como en año electoral (2004) no se elabora presupuesto para el año siguiente, sino que es tarea del nuevo gobierno hacer el presupuesto 2005-2009, rige para 2005, en principio el de 2004.

Este establecía para 2004, para el rubro Vivienda, la cantidad de 1.232 millones de pesos (a valores del año 2000) (1)

Actualizando dicho valor en pesos, aplicándole el coeficiente de inflación del período (62,8%) daría un importe presupuestal actualizado de 2.005 millones de pesos.

Por el decreto mencionado (28/3), se establece un recorte presupuestal, fijando como TOPE a gastar, la suma de 1.110 millones de pesos, por lo cual el recorte es del orden del 45% del valor ajustado que resulta (ya que 1.110: es el 55% de los 2005: que debieron ser).

Es decir que en la práctica, el gobierno del FA destinará a vivienda (1.110:$ a valores de 2005), menos que lo que estaba dispuesto a destinar (teóricamente), el gobierno económicamente dirigido por Alfie (1.232: $ a valores de 2000…!!!).

Así como la grasa es la variable de ajuste de la carne picada, según Peloche, la satisfacción de las necesidades de la gente, son la variable de ajuste de los acreedores inexorables.

Si el gobierno quiere, claro.!!!. Y parece que quiere……..

Cuando se prometió no pagar la deuda eterna con el hambre del último de los uruguayos, ¿se refería exclusivamente a alimentos, o también estaban integrados otros conceptos que hacen a la dignidad de los compatriotas?

La respuesta se tendrá en pocos días, cuando leamos la redacción final de la carta-malintencionada que nos propone (¿o impone?) el FMI.

Y a partir de allí se empezarán a ver las verdaderas patas de la sota.

Aunque el «orejeo» de las cartas nos indican ya que la cosa viene brava…

Parafraseando al gran Don Ata. «El asado es de nosotros, los recortes ¿son ajenos?»

Y cómo duelen!!!! *

(1) Información manejada en la unidad programática de Vivienda del FA, que a pesar de todo, vive y lucha…..

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