10 de abril de 1948
La violencia parece definitivamente entronizada en esta tierra generosa pero de contrastes sublevantes.
El asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, lÃder popular que representaba el ala izquierda del Partido Liberal, provocó la inmediata y espontánea reacción de las masas que se lanzaron a la calle promoviendo asonadas, incendios y acciones de pillaje.
Autobuses destrozados, comercios tomados por asalto, edificios públicos baleados, y la respuesta violenta y muchas veces brutal de las fuerzas de choque de la PolicÃa bogotana apoyada por efectivos de las Fuerzas Armadas, han sido la tónica de la jornada de hoy.
Los primeros datos hablan de unas dos mil personas muertas como consecuencia de los disturbios.
Los sucesos han dejado atónitos a los integrantes de la IX Conferencia Panamericana reunida precisamente en estos dÃas en la capital colombiana.
Nuestro corresponsal conversó largamente con un joven periodista, el señor Gabriel GarcÃa Márquez, quien le brindó un panorama de la realidad polÃtica y social de Colombia.
La prensa conservadora y algunos dirigentes polÃticos de derecha pretenden atribuir esta ola de violencia a la acción de agentes provocadores vinculados al Partido Comunista, aunque la mayorÃa de los observadores objetivos entiende que los responsables del “bogotazo” son en realidad los extremistas de los partidos tradicionales colombianos: por un lado, los liberales seguidores de Gaitán y por otro, la derecha más recalcitrante del Partido Conservador. Precisamente a este último partido pertenece el actual primer mandatario, Mariano Ospina, que se ha mostrado impotente para afrontar la crisis y la violencia que campea en el paÃs desde su asunción hace dos años.
La respuesta del Poder Ejecutivo consiste en extender la ley marcial ante la parálisis que exhibe el Congreso. En tanto, el dirigente ultraconservador Laureano Gómez, sindicado como cómplice del asesinato de Gaitán, se vio obligado a pedir asilo en España. *
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