La preguntita

A los partidos tradicionales

Con motivo del estado público que han tomado ciertas discrepancias dentro de la fuerza política gobernante, la prensa del establishment –siempre obsecuente– se ha lanzado con peculiar entusiasmo a introducir una cuña en la coalición de izquierdas. Los grandes medios se prestan, así, a apoyar la estrategia de la derecha, consistente en profundizar la supuesta brecha abierta a raíz del diferendo entre Asamblea Uruguay y el Movimiento de Participación Popular respecto del problema de los productores endeudados.

El editorial de ayer del matutino cagancho dice textualmente: «Estaba visto que, un poco antes o un poco después, las profundas diferencias que existen entre los distintos grupos políticos que conforman el gobierno, iban a comenzar a salir a flote. Tardaron menos de lo que se suponía y lo que un mínimo de buen criterio aconsejaba».

Cierto es que el EP-FA-NM no es un partido monolítico y que en su seno hay diferentes corrientes de opinión. Pero ¿son esas diferencias tan profundas como las que dividieron históricamente a cada uno de los dos partidos tradicionales?

¿Han olvidado el enfrentamiento entre Aparicio Saravia y el Honorable Directorio? ¿O la fractura sufrida por ambas colectividades a consecuencia del golpe de estado de Terra, que dejó por un lado al dictador junto al Herrerismo y por otro al Batllismo con los blancos independientes?

¿Qué decir de figuras con ideologías tan dispares como Jorge Batlle y Flores Mora (que llegaron a batirse a duelo) militando en el Coloradismo, y de Zumarán y Alberto Gallinal en el Nacionalismo? ¿Cómo explicar que Wilson Ferreira no haya logrado el apoyo de legisladores de su propio partido para sancionar su reforma agraria?

¿Qué unidad y solidez ideológica demostraron blancos y colorados cuando Lacalle impulsó la Ley de Empresas Públicas con la oposición de Carlos Julio Pereyra y el apoyo de Jorge Batlle? ¿Dónde está la coherencia doctrinaria que exhiben Larrañaga y Lacalle? ¿Y la de Sanguinetti y Flores Silva?

¿Es sensato comparar tales discrepancias –profundas, éstas sí– con ciertos desacuerdos –puntuales y superables– entre algunos grupos progresistas? *

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