Con puré de nabo
Y bueno compañero, como quien no quiere la cosa ya hace un mes que estamos como se dice, tratando de acomodar los zapallos en el carro. Y digo bien «en el carro», porque no sé si se habrá dado cuenta usted que hay un nuevo deporte que le está haciendo roncha al fóbal por estos olímpicos pagos orientales… ¿no adivina? ¡La subida al carro, compañero! Hay muchos fulanos, zutanos y menganos porque «de todo hay en la viña del Señor menos vino» (según dijera mi amigo, el Loco Berrueta en alguno de sus míticos delirios bolicheros) que están izquierdizándose de golpe –con el perdón de la palabra– es decir, como si de repente les hubiese venido una especie de frenteamplización cerebral, y algunos tan, pero tan gravemente afectados, que hasta se les notan ciertas reacciones tupamarizantes, con altas temperaturas progresistas y algunas erupciones cutáneas socializantes.
Es decir, si uno supiera que ese tipo de epidemia es en serio, digamos que no están fingiendo que les duele para sacarla barata, que les viene y en lugar de curársele con el tiempo o el acomodo, se les agrava hasta hacérsele crónica, y si el contagio les anula los virus patógenos anteriores sin peligro que los desparrame entre nosotros,….y bueno, como que se podría ponerlos en terapia intermedia por un tiempo prudencial, hasta ver cómo evolucionan y después sí, ver para qué sirven.
Pero lo jodido compañero, es que muchos de estos fulanos, zutanos y menganos, en vez de entrar a sala en cuarentena para ser tratados de la infección anterior, pretenden entrar de doctores, como si los enfermos fuésemos nosotros. Y yo, qué quiere que le diga, ya estoy muy cascoteado como para que venga uno de estos jeringa en mano y me quiera agujerear la nalga. Ya nos vacunaron demasiado largo…
Pero, como siempre, ¿vio? …una cosa trae la otra… y casi me salgo del tema que quería hablarle. Le decía que ya cumplimos un mes de gobierno, y ayer mismo escuchaba a un tal Amorín Batlle –me suena ese apellido ¿sabe?– diciendo que nada ha cambiado, que el Encuentro está haciendo lo mismo que ellos, que patatín, que patatán…. Y entré a sumar. Los Peirano salieron de la suite de la Cárcel Central y están en el sector de alta seguridad de la chacra del penal de Libertad, donde estaba –si no me equivoco– el mismísimo Rambo. Parece que a él lo sacaron porque los nuevos inquilinos presentaron mayores méritos…
Los cuarteles se abrieron para investigar el destino de los desaparecidos y buscar las posibles tumbas clandestinas en sus terrenos; se reanudaron las relaciones con Cuba y se cerraron acuerdos de suministro de petróleo con el gobierno venezolano a cambio de productos y tecnología uruguaya; se empezaron a destituir ñoquis, funcionarios y gerentes corruptos; se están revisando todos los contratos y auditándose la administración pública; se empezaron a tapar los agujeros dejados por los que se fueron en todos lados, y se puso en marcha el Plan de Emergencia, con un amplio sentido social, entre otras tantas cosas que se están haciendo incluso sin mucha alharaca y sin que se trate del acostumbrado toma y daca de los partidos tradicionales que cambiaban leche en polvo y arroz, bloques y chapas de zinc, por votos.
¿Y qué quiere que le diga?…a diferencia de cuando estaba Batlle, desde hace un mes, las noticias en el exterior sobre las actitudes del presidente uruguayo, no salen más en la sección de historietas de los diarios del mundo, sino en las principales páginas de análisis político.
Y eso quiere decir algo, ¿no? .Y ahora, si me perdona, voy a terminar por acá nomás porque me voy a la carnicería y no quiero olvidarme de llevar la cédula porque el carnicero ya no debe ni acordarse de quién soy. ¿Cómo que qué voy a hacer?…Voy a comprarme dos kilos de «asado Mujica» y para hacerle honor lo voy a acompañar con un buen puré de nabo… ¿Agarra, don? *
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