La campaña mediática

Cuando estamos bordeando el primer mes de gobierno ya se observan en algunos medios los primeros estertores de una campaña mediática que, seguramente, ganará fuerza en las próximas semanas, mostrando cómo el nuevo gobierno todavía no ha podido instrumentar respuestas institucionales firmes que orienten a la opinión pública y aventen las intenciones de quienes tratan de llevar agua a sus molinos distorsionando la realidad.

El ministro del Interior, José Díaz, es una de las víctimas de esta campaña mediática cuyos rayos y centellas caen sobre un demócrata convencido y probado, que trata de solucionar lo que es una vergüenza para el país: la «emergencia humanitaria» que se vive en los recintos de reclusión. En primer lugar se está tratando de alimentar mejor a los reclusos, dándole un corte a la situación anterior, en que no todos recibían alimentos todos los días. Además se intenta resolver problemas locativos, para lo que se están estudiando soluciones que tiendan a descongestionar las cárceles, lo que para Díaz es un tema «innegociable».

En una nota publicada por el semanario Búsqueda, el ministro hace una afirmación que muestra su entereza ante las críticas, sordas y abiertas, y su decisión inquebrantable: «¿Qué esperan, que seamos como aquellos gobiernos de izquierda que llegan al poder y traicionan sus compromisos?».

Otro hecho que podría calificarse de «guerra mediática», que queremos ejemplificar, tiene relación con otro ministerio, el de Relaciones Exteriores. Ayer un semanario afirma en su primera página que «Uruguay comunicó a Cuba que no puede integrar el Mercosur por no cumplir la ‘cláusula democrática'». Es un título sutil, que juega con la verdad, pero esencialmente mentiroso, en que se intenta también llevar más agua al molino de la derecha que, en el llano, trata de recomponerse.

No hubo ninguna comunicación de parte de nuestra cancillería señalando tal cosa. La información se basa en datos incompletos tomados de la visita del canciller Reinaldo Gargano al Parlamento donde se analizó el tema a pedido del diputado Jaime Trobo.

La posición de Uruguay es bien clara al respecto. El gobierno uruguayo, luego de analizar lo contenido en el llamado protocolo de Ushuaia y en una resolución del Consejo del Mercado Común, entiende que de acuerdo con la «cláusula democrática», Cuba no está en condiciones de ingresar como miembro pleno al Mercosur. Sin embargo –como el propio Gargano le comunicara al canciller cubano Felipe Pérez Roque– nada impide que Cuba se integre a los países del Mercosur, en base a un acuerdo comercial, actuándose en estos últimos como un bloque económico.

La posición de la cancillería uruguaya es clara y pragmática. Es imposible obviar lo establecido expresamente en documentos constitutivos del Mercosur, pero no se debe dejar de lado la posibilidad de lograr acuerdos puntuales con Cuba, en base a la integración de un bloque económico.

La diferencia es sutil, pero sustancial. La cancillería uruguaya no se sube al carro de los que siguen tratando de aislar a Cuba, pero sostiene con claridad la legalidad de lo establecido en los tratados buscando, además, caminos de entendimientos que favorezcan a los dos países.

No hubo comunicación alguna. Sólo un encuentro entre cancilleres, reunión en la que se explicitaron con claridad las posiciones. ¿Por qué, entonces, se pretende enturbiar los hechos creando malentendidos, alentando suspicacias y tratando de que aparezcan contradicciones en temas que están claros?

Obviamente, es pertinente marcar a fuego a quienes siguen tratando de torcer la realidad.

Y en eso estaremos siempre con la antorcha encendida. *

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